A 50 años del primer Cabildo Abierto de las Ligas Agrarias

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A 50 años del primer Cabildo Abierto de las Ligas Agrarias

El 14 de noviembre se cumplió medio siglo del primer Cabildo Abierto del Agro Chaqueño. Hito fundacional de las Ligas Agrarias chaqueñas, el movimiento que aglutinó a pequeños y medianos productores algodoneros y logró la más formidable reversión de la injusta distribución de la renta campesina, llegando a generar el 80% del producto bruto provincial en 1975. Redacción

Esa apuesta por la organización y el desarrollo como contrapartida a la especulación de los grandes monopolios algodoneros tuvo un final abrupto con la represión estatal de mediados de los setenta, y su punto máximo con el golpe de estado del 24 de marzo de 1976.

La dictadura cívico militar organizó la represión masiva de dirigentes y militantes de base a lo largo de la región NEA, con el epicentro en el interior chaqueño. De este modo se restablecieron los privilegios de los monopolios y los hacendados latifundistas en un esquema que continúa hoy, con el agronegocio y la destrucción del medio ambiente en un campo desierto y concentrado en pocas manos.

Las Ligas se plantan ante los monopolios

Luego de años de postergaciones ante la situación de escasez de tierras, el permanente aumento del precio de los insumos, y agravamiento de las cargas impositivas y el expolio de las grandes multinacionales algodoneras como Bunge y Born, el 14 de noviembre de 1970 tuvo lugar en Sáenz Peña el primer Cabildo Abierto del Agro chaqueño bajo el lema “Grita lo que sientes”. En esa oportunidad5 .000 productores resolvieron la fijación de un precio mínimo no inferior a los 70.000 pesos por tonelada de algodón, discutieron sobre la organización campesina y manifestaron su oposición al Proyecto Agrex, impulsado por la familia del entonces presidente de facto Agustín Lanusse, el cual proponía la instalación de un complejo agro industrial en el Chaco para la explotación forestal de un millón de hectáreas.

Fue el primer paso de un movimiento que llegó agrupar a más de 20.000 familias y 54.000 jóvenes, conformando una herramienta fundamental para la organización de los pequeños y medianos agricultores. Las primeras Ligas en fundarse fueron las Ligas Agrarias Chaqueñas (LACH) y el Movimiento Agrario Misionero (MAM). En Corrientes se formó la Liga Agraria Correntina (LAC) y en Formosa la Unión de Ligas Campesinas Formoseñas (ULICAF), ambas tuvieron un impulso destacado en la organización de campesinos en lucha por el acceso a la tierra.

A medida que las Ligas aumentan su convocatoria se promueven protestas masivas y huelgas rurales, comenzando a gestarse un discurso anti-monopólico y anti-imperialista. Una de las más grandes expresiones del estado de movilización se da el 31 de enero de 1972 cuando se realiza una gran marcha sobre Resistencia, con la presencia de 10.000 productores del Chaco y del norte de Santa Fe que se concentraron en la Plaza 25 de mayo.

Terrorismo de Estado

Todo el empuje de las Ligas Agrarias se dio de frente contra la reacción mancomunada de las corporaciones del agro y su brazo armado; el terrorismo de Estado. En palabras del sociólogo Jorge Rozé, autor de “Conflictos Agrarios en la Argentina”, “se estructura un esquema de poder donde el instrumento central es el aniquilamiento del enemigo. Todo esto es resultado de una estrategia de ocupación de las áreas rurales realizadas por la VII Brigada de infantería en el marco del Operativo Toba II.

A modo de ejemplo, el grupo de fusilados en la Masacre de Margarita Belén el 13 de diciembre de 1976 hay tres que militaban en cuestiones del agro; Luis Arturo Franzen, y Carlos Tereszecuck lo hacían en el Movimiento Agrario Misionero, Delicia Gonzáles en las Ligas Agrarias de Corrientes.

Por su parte, Carlos Servando Piccoli, Raúl Eduardo Gómez Estigarribia Santos Britez, Hipólito Britez y Modesto Meza. Piccoli y Estigarribia, dirigentes de Ligas, fueron emboscados y ejecutados en un hecho que luego fue presentado por la represión como “enfrentamientos” y formó parte del juicio oral Causa Ligas Agrarias, de 2019.

Carlos Oriansky fue otro gran dirigente secuestrado y desaparecido en octubre de 1976. Luis Fleitas, presidente de la JP de Sáenz Peña, Raúl Vocouber, Juan Sokol, Alicia López, Pedro Morel, Sara Ayala también integraron las Ligas y corrieron igual suerte a manos de los verdugos genocidas. También se suman a este grupo como sobrevivientes luego de años de calvario en las cárceles de la dictadura los nombres de los ex detenidos políticos Quique Lovey, Mauricio Berger, y Rogelio Tomasella, pero la lista no acaba allí.

Juicio y castigo por las Ligas Agrarias

La Causa Ligas Agrarias culminó el martes 25 de junio de 2019 con la sentencia condenatoria para cuatro de los cinco imputados. El exteniente coronel del Ejército, José Tadeo Betolli ya condenado en la Causa Caballero Brigada, por torturas, recibió la pena de prisión perpetua por el homicidio calificado por alevosía y número de partícipes en el caso del asesinato de Raúl Gómez Estigarribia. Con idéntica pena se condenó el ex policía Alcides Sanferraiter, por el homicidio calificado por alevosía en el asesinato de Carlos Piccoli. Al ex oficial sumariante José Rodríguez Valiente, con varias condenas por torturas y violencia sexual, se lo condenó a cuatro años de prisión por encubrimiento al momento de rubricar las actas de los operativos en los que fueron ejecutados los dirigentes liguistas antes nombrados bajo el montaje de un “enfrentamiento”. Asimismo, el ex comisario Eduardo Wischnivetzky fue hallado culpable de privación de ilegítima de la libertad y tormentos agravados en tres hechos, contra los trabajadores rurales Modesto Meza, Hipólito Britez y Santos Brítez, y se lo condenó a 18 años de prisión. Por último , el agente Miguel Gonzáles, quien oficiara de chofer de la comitiva que se trasladó desde Resistencia a Corzuela donde tuvo lugar la emboscada contra Estigarribia resultó absuelto, (cuestión que fue apelada).

Ligas: la alegría de la semilla

A modo de balance de lo que significaron las Ligas, bien vale recordar las palabras de Rafael Yacuzzi, campesino cooperativista de Villa Ana, Santa Fe, preso y luego exiliado durante la última dictadura militar quien señaló que “Hubo grandes sacrificios, es cierto, grandes dolores y sufrimientos, pero también alegrías entrañables, y más allá de los resultados, nada de eso fue inútil. Fueron semillas que con el tiempo dieron y seguirán dando frutos porque siempre hay y habrá gente luchando por sus derechos y por los derechos de todos”.

Fuente: Chaco día por día

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