A desalambrar: de los 7 hilos al boyero virtual

¿Cómo salir de la posición periférica subordinada de nuestro sistema agroalimentario?
8 diciembre, 2021
¿Qué son los humedales y por qué se impulsa una ley que los proteja?
9 diciembre, 2021
ver todo

A desalambrar: de los 7 hilos al boyero virtual

La tecnología que revolucionó a la producción agropecuaria en el mundo no fue el vapor, ni la experiencia acumulada por siglos en materia de cultivos o de crianza, ni la previsión por probabilidad estadística de los ciclos climáticos. Lo que dió vuelta la manera de concebir la agricultura fue el alambrado: con él nació la condición de límite y propiedad a la vista de todo el mundo. Sin embargo, en Argentina están cocinando el caldo para eliminarlo.

Redacción

No es el momento para contar la historia del alambrado. Simplemente mencionar que esa tecnología que nació como arma de guerra, luego evolucionó para la demarcación de límites de propiedad a campo abierto. Esa misma que llegó a la Argentina durante el último cuarto del siglo XIX, que se expandió por toda la tierra con el formato de 5 a 7 hilos; y que a partir de la década de 1930 se le incorporó el “boyero eléctrico” para la ganadería.

Los ejecutivos de empresas como Monsanto o Syngenta, describen a éste último como la innovación que permitió hacer más eficiente el uso de los recursos forrajeros y aprovechar mejor los lotes, propiciando la convivencia de la agricultura con la ganadería.

Sin embargo, ese modelo está entrando en cierta crisis a partir de la escasez de alambre en el campo argentino que viene aconteciendo durante el último año y medio. Aprovechando la oportunidad, y en el mismo lapso de tiempo, representantes de Silicon Valley en Argentina y de otras multinacionales dedicadas a “la incorporación de las nuevas tecnologías de la información en el mundo agropecuario” – como la también norteamericana Índigo – comenzaron casi graciosamente a promover “el alambrado virtual”.

Para ellos, “la cerca virtual” promete revolucionar la ganadería, identificando rodeos con Bluetooth y GPS, y proporcionando datos de ubicación del animal, temperatura corporal y valores vitales generales. Es decir, se propone montar sobre cada vaca un collar electrónico, que marque posición y emita señal con información en tiempo real.

Desde algunos sectores gubernamentales se mira esta novedad con buenos ojos. De poder implementarse, ayudaría controlar – o a descartar – las sospechas de contrabando de ganado entre regiones o incluso hacia países limítrofes. Resulta asimismo, una supuesta “agregación de valor” sobre la cría de ganado en pie. Decimos supuesta, porque un collar no implica trabajo humano adicional en el proceso de producción; el collar a la vaca se le pone una vez. La promoción de este tipo de políticas – o simplemente “dejar que camine” – acercaría posiciones con los sectores rurales de mayor peso real.

Pero, por otra parte, son cada vez más frecuentes las manifestaciones de los productores rurales de todo el país, sobre las dificultades para organizar sus unidades de producción y sus rodeos.

Desde mediado de 2020, la denuncia de la escasez de alambre y la suba irrisoria de su precio, viene siendo mencionada por los pequeños y medianos productores.

Por ejemplo, durante octubre de 2020 en la zona de Trenque Lauquen – provincia de Buenos Aires -, el rollo de alambre pasó en tres días de los 10.800 pesos a más de 15.000. Testimonios similares se escuchaban por entonces de parte de integrantes de la Federación Agraria de Bragado y Junín. Más recientemente, en julio del corriente año, en la zona bonaerense de General Belgrano, los rollos ascendían a 23.000 pesos. Para el caso de la provincia del Chaco, el mismo insumo alcanzó en la misma época de los 27 a 40 mil pesos por rollo.

El alambre que se utiliza habitualmente para este tipo de faenas rurales, se comercializa en rollos de 1.000 metros. Si se trata de un “alambrado de 7 hilos”, el productor necesita siete mil metros de alambre, más las varillas y postes.

¿Cuál sería el origen de tamaño aumento? Casi por unanimidad, los productores de todo el país manifiestan que el “único” alambre que reúne las condiciones de durabilidad y resistencia es el 17/15 que produce Acindar. El valor histórico de ese producto, rondaba en los 100 dólares por rollo en los últimos años. Las entidades que nuclean a los pequeños productores, responsabilizan a las autoridades del Gobierno Nacional por las políticas cambiarias aplicadas

Desde Acindar ArcelorMittal – la antigua acería nacional, hoy está bajo la multinacional de propiedad del Estado de Luxemburgo -, afirman que si bien durante la pandemia se redujo la actividad, la compañía continuó trabajando a tope y liberando stock para abastecer al mercado, aunque argumentó que existe un exceso de demanda local de alambre 17/15. Por otra parte, la empresa reconoce un incremento de exportaciones que produjo algunos desfasajes en el abastecimiento del mercado interno argentino.

Los presentados, ¿son indicios suficientes para asegurar que la próxima etapa de concentración de la tenencia de la tierra vendrá de la mano de la eliminación del alambrado y del manejo virtual de la producción agropecuaria?

Concluir en eso sería apresurarse. Sin embargo, la tendencia hacia la concentración crece año a año y las cifras reveladas por el último censo agropecuario son alarmantes. Tal vez y por el momento, la falta de alambre y la implementación de aplicaciones tecnológicas vía satélite, no sean determinantes dada la dependencia absoluta de la producción argentina respecto del mercado externo. Pero la tendencia está plantada y la propaganda a favor de ella ya comenzó.

Fuente: FAA / INTA / Acindar ArcelorMittal / Silicon Valley Argentina

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.