Cuando la vendimia no sonríe al viñatero

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Cuando la vendimia no sonríe al viñatero

Febrero es el mes de la cosecha de la vid, y las discusiones por los precios, los márgenes y la concentración reinante en la cadena vuelven a ponerse en la mesa. Asimismo, las carencias estructurales de la actividad, la sequía y el pedido de devaluación, son los condimentos que engalanan la vendimia 2022.

Redacción

Las instituciones gubernamentales y de los productores se están reuniendo y manifestando alrededor de los problemas que aquejan a la cadena de la vid, en días donde se fijan los precios de pago por cosecha.

En Mendoza, el Ministerio de Economía, a través del denominado Banco de Vinos de Mendoza (BVM), ya realizó reuniones evaluativas con los intendentes de los Departamentos Provinciales de Rivadavia, San Martín y Junín; y con referentes de entidades representativas del sector productivo primario como son APROEM y APA. El objetivo era comenzar a discutir los diferentes factores para poder fijar un precio por la producción pronta a cosecharse.

Entre los productores, reina el descontento dado que las las voces representantes de los bodegueros, han hecho correr la versión de que el precio del quintal (100 kilos) de uva no superaría los $ 2.500. Recordemos que en 2021, dicha cantidad fue pagada a $ 2.000.

Las autoridades del BVM, afirman que al menos el precio que debe fijarse debe equiparar el índice de inflación determinado por el Ejecutivo Nacional durante 2021 (51%). Eso implica que, el Gobierno mendocino considera que la producción no debe pagarse menos que 3.000 a 3.200 pesos por quintal. Sin embargo, también reconocen que los insumos de referencia para el productor cotizan en dólar informal; y que se mantenerse el valor de la divisa en $ 110, será muy dificultoso para el primer eslabón de la cadena obtener un margen de rentabilidad suficiente. Más aún, si el chacarero se vio afectado por la sequía, las altas temperaturas y perdió parte de la producción.

En criollo, desde el BVM se está sugiriendo que sería adecuada una devaluación importante para estabilizar los valores reales de los precios internos con las liquidaciones finales de la cadena. Sin decirlo, como sucede en todas las economías regionales, una devaluación en esos términos, beneficia a los sectores más concentrados de la actividad.

Por otra parte, los viñateros sanjuaninos vienen realizando movilizaciones importantes respecto del precio y del reclamo por acceso al crédito y obras de infraestructura para la actividad. Las mismas incluso fueron respaldadas por autoridades del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Estos productores manifestaron que pretenden un monto acorde al aumento que sufrió el producto final en góndola, que se reparte entre el bodeguero y las cadenas de comercialización. “No menos de $40 el kilo”; afirman. Es decir, $ 4.000/qq.

Los productores ponen la mira en las tres principales empresas compradoras de toda la producción en el país: la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (FeCoVitA); el grupo Peñaflor y ENAV S.A. “Estas 3 firmas dominan el 80% del mercado interno y el 90% del exportador”, señalan los chacareros haciendo hincapié en los aumentos del 120% al consumidor final y la escasa porción que ellos reciben del precio de venta al público.

Los sanjuaninos además son los más afectados por la sequía y por la sucesiva falta de agua en los últimos 15 años. Las causas apuntadas, son el retroceso de los glaciares en la cordillera, los endicamientos mineros aguas arriba, y las deficientes estructuras de riego tradicional o asistido (una perforación ronda los 27 millones de pesos; imposible de afrontar para la mayoría ni siquiera agrupándose). Por otra parte, la carencia de recursos los condiciona en dos aspectos para invertir: el acceso al crédito es limitado y los plazos son cortos; y el oligopolio comprador de la uva viene haciendo caer el precio año a año y los insumos aumentan en dólares cosecha tras cosecha.. La diferencia se ve claramente entre el pequeño chacarero que posee entre 100 y 15 hectáreas, y los grandes de más de 200 que tienen otra espalda y poder de negociación.

Finalmente, desde la Asociación de Productores del Oasis Este de Mendoza (APROEM) se informó que basándose en los estudios de costos realizados del INTA en Junín (Mendoza), el precio mínimo sugerido de venta de uva, al 30 de diciembre, es de $4 mil el quintal para la variedad criolla y $6 mil para la malbec, en 3 cuotas mensuales. Desde APROEM, precisaron que se sugiere al productor “estos valores que sepa a qué precios vender y que si lo hace por debajo estará, una vez más perdiendo, dinero y por lo tanto descapitalizándose”. La organización llamó asimismo a que las autoridades pongan el ojo en el sector productivo: “se están abandonando sistemáticamente los cultivos vitivinícolas, para comenzar a desarrollar otras actividades”. Su titular, Gabriela Lizana, sentenció: “Un año más que reclamamos por el descontrol en la distribución de la renta al interior de la cadena vitivinícola -algo que también se da en otras cadenas agroalimentarias del país- y que generan distorsiones que jamás resultan en beneficio del sector productivo”.

Fuente: INV / BVM / Diario Los Andes

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