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El aggiornamiento del capullo

La Mesa Algodonera Nacional impulsa un plan estratégico hacia el 2030, con una serie de acciones para la actividad, que sumaría mayor volúmen de hectáreas sembradas, rindes, controles y la certificación de “calidad argentina”
Redacción
El algodón no está ajeno al avance científico que impulsa el paquete tecnológico imperante en Argentina. Además, el fomento permanente de la instalación del mismo bajo la excusa de la “ampliación de la frontera agropecuaria” y el “incremento de las exportaciones para la obtención de divisas”, son dos argumentos de la política de Estado en la materia.
Algunas de las noticias que se conocen de la principal región de producción, provienen de parte del Instituto Nacional de tecnología Agropecuaria (INTA) y la Mesa Algodonera. Por un lado, se conocieron parte d elso términos del denominado “plan estratégico para el algodón”; además de abordar el tema del denominado “seguro agrícola para cultivo, que incluye fitosanitarios y semillas con informes del INTA, Senasa e Inase y calidad de fibra y trazabilidad.
Según los integrantes de la Mesa, la discusión está girando respecto de la búsqueda de evitar las reducciones abruptas del área cultivada con el algodón textil, y lograr que la sustentabilidad del sistema productivo tenga una herramienta para que la producción logre una estabilidad. De allí que se comenzó a enunciar la elaboración de un Plan estratégico con plazo hasta 2030. El mismo estaría basado en el programa implementado en 2010 por parte del Ministerio de Agricultura de la Nación, donde se contemplaba al algodón como dentro del plano de desarrollo estratégico de la agroindustria; y se habían trazado una serie de pautas y objetivos que deberían alcanzarse en el sector para 2020.
Según los referentes de la Mesa Algodonera Nacional, en aquel entonces, el cultivo alcanzaba las con 400.000 hectáreas sembradas. El Plan se propuso incrementar ese área en un 75% para 2020. Es decir, llevar la producción a 700.000 hectáreas. Más de una década después, se superó esa línea de base, pero el incremento del área sembrada fue del 25%. Sin embargo, desde la organización asumen que la nueva línea de base de 500 mil hectáreas no debe reducirse y se deberán trazar nuevas metas para el sector.
Por otro lado, destacaron que en 2010 se planteó que también deberían aumentar los rendimientos. Si bien el objetivo inicial no superaba el 40% de incremento, se terminó consiguiendo el 190% gracias a la aplicación del paquete tecnológico fomentado por vía estatal, que incluyó semillas y variedades desarrolladas por INTA, fitosanitarios, planificación del uso del suelo y maquinaria adecuada.
En tal sentido, una de las consignas del encuentro, fue la de pugnar por que se implemente una nueva ley de semillas, que permita que se utilicen en el país más innovaciones que aún no están permitidas en Argentina, pero que se utilizan en otros países y le quitan competitividad al sector.
Respecto del Plan Estratégico 2030, lo que se propuso es que se desarrollen “herramientas para blanquear al sector”, y conducirse hacia el “sinceramiento del mercado”. Básicamente, lo que la Mesa Algodonera Nacional está reclamando es que haya estadísticas reales del mercado algodonero y no una pauta de “consumo aparente”, que no refleja ni el volúmen de producción real ni la disponibilidad de fibra existente.
Por ejemplo, se aseguró que de la producción total de fibra, que ronda las 360.000 toneladas, se supone que hay un consumo aparente de 120.000 toneladas y una exportación que sería del mismo volumen. Por lo tanto, quedarían en stock otras 120.000 toneladas que pasarían a contar para la próxima campaña. Entonces, si el disponible que mantiene la industria es del 30% de lo que consume, los depósitos contarían con 40 mil toneladas. Eso significa que otras 80 mil toneladas están en alguna parte y son utilizadas como reserva para especulación. “Un consumo aparente blue».
Ante la irregularidad del sector, se propone “sincerar el sistema” con el uso del DTVE o la carta de porte electrónica, incorporando al algodón a ese circuito, y que junto con el SIO, se pueda informar cada una de las operaciones que se realizan, tener transparencia en el sector y poder fijar precio con mayor precisión.
Respecto de la calidad de la producción, también se trazaron objetivos que lleven a la actividad a un sistema denominado “mixto”: determinar la calidad oficial no solamente por observación, sino con la utilización del examen de HVI. Para ello debe contarse con una red de laboratorios públicos y privados que le permitan conocer la producción con la cual detenta y hacerla valer a la hora d ella venta de la materia prima.
El objetivo asimismo, es determinar una sello de calidad de «algodón argentino» al igual que ocurre con los alimentos y que se emite desde el Ministerio de Agricultura de la Nación. La certificación de la calidad establece «garantizar todo el proceso”, desde la semilla hasta la prenda logrando una trazabilidad que permitiría posicionar en el mercado un algodón «de calidad argentina».

Fuente: Mesa Algodonera Nacional / INTA / Diario Norte

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