Mientras los supermercadistas no resignan rentabilidad en la comercialización de ese bien básica de la canasta familiar argentina, la cadena volvió a los niveles de precariedad absoluta conocidos en la década de 1990. El precio de la materia prima no varió desde enero y tiende a la baja. La Gobernación intentará rescatar parte del eslabón primario.
Redacción
Más de una semana atrás, el subsecretario de Asuntos Yerbateros de la Provincia de Misiones, Julio Petterson, había señalado que el Estado Nacional no estaba llevando adelante el pago del subsidio conocido como “interzafra” a los trabajadores; al tiempo que advertía tampoco tenían precisiones si desde Buenos Aires canalizarían los fondos para cubrir dicho aporte.
A la espera del mismo estaban 16.000 trabajadores cosecheros de yerba mate de Misiones; y desde la provincia ya visualizaban que – tal como había sucedido durante la gestión de Macri – el dinero no sería aportado por las autoridades nacionales y deberá responder la provincia.
Las preocupaciones no eran menores, dado que las cosecha está pronta a finalizar durante el mes de agosto, y hasta marzo, esos trabajadores no retoman la actividad. El “interzafra” es el aporte que la Nación habitualmente proporciona a los trabajadores rurales estacionales para que pueda subsistir en períodos en los que no hay cosecha.
En cuanto a las dimensiones de la cosecha, hasta hace una semana atrás se hablaba de un potencial de 900 millones de kilos de hoja verde y que se llevaba recolectado algo más de la mitad fundamentalmente en la región Norte de Misiones (Andresito, Piñalito, San Antonio, Wanda, Puerto Esperanza, San Pedro, Tobuna, Siete Estrellas)
Los precios
Respecto al valor de mercado del kilo de hoja verde, la situación es preocupante. Funcionarios provinciales y referentes del sector explica que en no más de diez días corridos, la cifra pasó de $ 315 a 250 o 270 pesos según la región.
Además, los plazos de pago que ofrecen las plantas de acopio son bastante extensos y no tiene en cuenta variables como la inflación. Para que el lector dimensione la problemática, el precio del kilo de hoja verde a principios del año era de $ 250, y ya no era adoptado como un buen precio, sino como una referencia de contingencia.
La desaparición del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) como órgano regulador del precio es uno de los causales de la situación. La situación de justicia y equidad dentro de la cadena yerbatera es aún más difícil de alcanzar.
El eslabón más favorecido es el de la industria y el de las distribuidoras a mayoristas. Asimismo, se dan situaciones en eslabones intermedios, tales como bajar el precio de la canchada, lo que por ende repercute negativamente en el paso previo: el kilo de hoja verde; en un contexto de buenos rindes y abundancia de hoja, lo cual empuja el precio hacia abajo.
En este contexto, el gobierno misionero comunicó que intentará implementar una serie de medidas para paliar la situación y ordenar la actividad. Por un lado, proponen articular los créditos del Banco Nación con garantía de Warrant que tienen mucha demanda y que temporalmente sacan yerba mate del mercado.
Asimismo, se intentará alentar una cartera de créditos rápidos para pequeñas cooperativas y secaderos, con el objetivo de terminar la cosecha inyectando pesos en el bolsillo del productor y evitando que entreguen y malvendan su hoja verde a quienes no pagan buen precio.
El Ejecutivo misionero, estima que de esta manera aumentaría la demanda de yerba canchada y con eso el precio; cosa que obligará a esas industrias a tener que salir inmediatamente a comprar la yerba canchada a fin de no pagarla más cara en noviembre.
La intención final es la de reactivar la demanda inmediata y con esto, forzar una suba de la materia prima.
La puja está en el aire. El sector de supermercados mayoristas y minoristas mientras tanto, no resignan rentabilidad. Algunos actores del eslabón industrial plantean, no mover la hoja verde y llevar los precios por debajo de los $250 por kilo.
El Gobierno Nacional, en definitiva, desencadenó una carnicería yerbatera. Han vuelto al sector a las condiciones de la década del ’90.
Fuente: Gobierno de Misiones /EconoMis / El Territorio