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En 1980, 42 años atrás, fabricaron el último Rastrojero. Símbolo de la industria nacional, controlaba el 78% de la venta de camionetas diésel en el país y Peugeot pretendía fabricarlo en Francia. La Junta Militar y Martínez de Hoz, fieles a sus vínculos con la Embajada, cerraron la fábrica y dejaron libre el camino para Ford y General Motors.
Redacción
El 22 de mayo de 1980, Jorge Rafael Videla y José Alfredo Martínez de Hoz decretaron el cierre de Industrias Mecánicas del Estado (IME), la empresa estatal que fabricó una gran cantidad de vehículos nacionales, entre ellos, el emblemático Rastrojero.
En ese momento la empresa contaba con más de 70 proveedores, 100 concesionarios en todo el país y más de 3.000 empleados. Además, el IME estaba en negociaciones avanzadas con Peugeot que tenía intenciones de fabricar la pick up en su planta de Mulhausen, Francia.
El origen de la automotriz había tenido lugar en 1951 cuando el entonces presidente Juan Perón firmó el decreto N° 24.103 para la fundación de la Fábrica de Motores y Automotores. Al año siguiente se crea IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) en reemplazo del Instituto Aerotécnico, con la intención de producir aviones, tractores, motocicletas y automotores. La empresa comenzó sus actividades dentro del ámbito de la Fábrica Militar de Aviones en la Provincia de Córdoba.
La intención presidencial era comenzar con la producción seriada de automotores el 1° de Noviembre de 1952. La fábrica estaba en actividad desde 1927 y su calificado personal técnico estaba orientado fundamentalmente a la producción aeronáutica. Por otra parte, las instalaciones y equipamiento también estaban destinadas a esa actividad industrial. Para producir automotores se debió realizar un gran esfuerzo en recursos humanos y en equipos que se sumaron a las instalaciones ya existentes.
La incorporación de esta industria dinámica a la actividad de IAME significó un aumento de su personal del 55%, llegando a ocupar entre operarios, técnicos y administrativos 9 mil personas. La producción automotriz del IAME se inició con el sedán para cuatro pasajeros denominado Institec. Este vehículo económico contaba con un motor de dos tiempos y dos cilindros producido en la Fábrica de Motores y Automotores.
Luego se lanzó una versión Pick Up, mientras se desarrollaba un pequeño vehículo utilitario que contaba con una cabina metálica de chapas perfiladas o moldeadas y una caja de madera con capacidad de carga para media tonelada. Estaba equipado con un motor naftero de orígen norteamericano derivado de unos tractores adquiridos como material sobrante de la segunda guerra.
Surgió así el “Rastrojero” que en poco tiempo se ganó la aceptación del público. Debido a la gran demanda, la producción se incrementó y se decidió utilizar un motor diesel Borgward de 42 HP de origen Alemán. Para ello se creó en la localidad de Isidro Casanova la primera fábrica Argentina de motores gasoleros.
IAME presentó en 1953 el automóvil deportivo “Justicialista” con carrocería de plástico. Además de autos se fabricaban las motos Puma y los tractores Pampa. La gama de automóviles creció con la producción de los modelos sedán Institec Graciela, con motor de tres cilindros, el sedán Graciela Wartburg de cuatro puertas, los camiones frontales Dinborg y los automóviles nafteros Borgward Isabella de dos puertas.
En 1956, tras el golpe cívico-militar de la autodenominada “Revolución Libertadora”, IAME pasó a llamarse DINFIA, Dirección Nacional de Fábricas e Industrias Aeronáuticas. En 1967, durante la gestión de facto de Juan Carlos Onganía, se creó IME, Industrias Mecánicas del Estado, dependiente del Ministerio de Defensa, cuya función se centró en la fabricación de automotores. A pesar de los cambios, la producción del Rastrojero se mantuvo en crecimiento constante y pasó de 3.964 unidades en 1959, durante la presidencia de Arturo Frondizi, a su cifra récord de 12.500 unidades en 1975.
Al momento del cierre del IME, el Rastrojero controlaba el 78% de la venta de las pick-up diésel en el país. La Junta Militar y Martínez de Hoz lograban su objetivo: dejar a merced de las estadounidenses Ford y General Motors, el mercado nacional de vehículos utilitarios.

Datos que el común de los argentinos desconocemos

Con la creación de IME en 1967, apareció la segunda generación del Rastrojero, con un diseño renovado que lo acercaba mucho más al concepto de pick up que conocemos hoy. El producto argentino fue un pionero casi mundial en el segmento de las pick ups medianas, anticipándose tres décadas a lo que luego se conoció en Argentina con las Rangers o las Hilux.
El Rastrojero de segunda generación tuvo numerosas versiones. Había con caja metálica o de madera, con chasis para carrozar y hasta de doble cabina, algo nada común en el mercado, salvo por trabajos fuera de fábrica. Los carroceros particulares también dieron vida a otras muchas creaciones sobre la base de la pick up argentina: nacieron así la rural con tres o cuatro puertas laterales (una de las primeras SUV de la historia), el furgón, la ambulancia y hasta un sedán (el Conosur) que básicamente se vendió como taxi, aunque existieron unidades particulares.
La modernización le vino bien para enfrentarse a muchas camionetas modernas que ya se fabricaban en el país, como la F-100 de Ford, la pick up de Chevrolet, la Gladiator de Jeep y la D100 de Dodge entre las grandes, pero también a las que derivaban de automóviles, como la Ford Ranchero, las Fiat 1500, 1600 y 125 Multicarga o las Peugeot 403 y 404.
Pese a la múltiple competencia, el producto cordobés se las arreglaba muy bien: entre 1968 y 1974 fue tercero en producción detrás de las Ford y Chevrolet (en 1970 logró superarlas), hasta que en 1975 fue claramente el producto más elegido del mercado, con casi 12.000 unidades producidas, por encima de las casi 8.000 de la C-10 y 5.000 de la F-100.
En 1976, la dictadura cívico militar, inició para las empresas del Estado el curso hacia la desmantelación. Pese a esto, en 1977, IME todavía funcionaba a pleno: Ford produjo unas 12.000 F-100, Chevrolet cerca de 9.000 C-10 e IME más de 8.000 Rastrojero.
En 1978, IME, que logró fabricar cerca de 8.000 unidades ese año, estaba en tratativas con Peugeot para desarrollar una nueva generación del Rastrojero (la buena relación venía de la provisión del motor diesel Indenor). Se dice que la marca francesa llegó a probar prototipos en su centro de Mulhouse, aunque no hay fotografías que acrediten el dato. Pero el acuerdo no se concretó por el simple desinterés del Estado argentino.
Eso no desalentó a la empresa. Al año siguiente, IME presentó un prototipo de Rastrojero doble tracción y volvió a producir cerca de 8.000 unidades, aunque esta vez bastante por debajo de Ford, que gracias al abandono del país de General Motors, ya copaba el mercado de pick ups: en 1979 produjo más de 24.000 unidades de la F-100, un cifra que se elevaría a más de 30.000 en 1980, ya sin el Rastrojero en la cancha.
El período entre 1978 y 1980 fue muy convulsionado para la industria automotriz nacional, debido a las políticas económicas. A la despedida de GM se sumó la de Citroën, VW compró Chrysler y Fiat y Peugeot se unieron conformando Sevel Argentina.
Pese a que el plan estatal parecía marcado, el Rastrojero seguía siendo exitoso y dominaba el mercado de las pick up diesel. Sin embargo, las buenas relaciones entre la marca del óvalo y la dictadura gobernante fue la que finalmente propició que IME fuera desmantelada abruptamente.
Así, el 11 de abril de 1980 se decretó el cese de la producción, que se materializó el 22 de mayo, día que salió de planta el último de los más de 124.000 Rastrojero producidos. Durante junio, la fábrica entró en liquidación, dejando a 3.000 operarios en la calle, 100 concesionarios vacíos, 70 proveedores sin trabajo y unos cuantos planes de ahorro suscriptos sin concretar.
Con el tiempo hubo dos intentos más por revivir al Rastrojero. Con el material sobrante de IME, la empresa Lo Giúdice-Pace armó unidades en Santa Fe entre 1983 y 1985, y en 1989, la firma Imetal de Massey-Ferguson produjo en San Juan una reversión denominada Ranquel que la híper se encargó de liquidar prontamente.

Fuentes: Infoenblancoynegro / Autoweb / artículos de Martín Simacourbe / Revista Realidad Económica /

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