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Fintech: el exprimidor/trituradora del “Carnicero” Kulfas

Si algún lector tiene acceso al Ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, hágale llegar esta nota. No me importan las consecuencias a esta altura porque lisa y llanamente no tengo nada que perder. Vayan unas palabras para el carnicero neoliberal que se olvidó Macri en el Gabinete. O mejor, que designó la verdadera conducción del Gobierno Nacional: la Embajada Norteamericana.
Por Pablo Casals
Seré redundante, y voy a repetir la firma. Mi nombre es Pablo Casals. Soy periodista. Propietario – o “deudatario” – de este portal de noticias y Editor Responsable del mismo (constan al pie mis datos para iniciar todas las demandas que se les ocurran). Les cuento también que este portal, antes fue agencia. Y supo ser próspera; apartada del conciliábulo de los grandes medios de Buenos Aires, y relación permanente con productores agropecuarios, empresarios pyme, talleres, comercios, vendedores… Gente que labura. A como puede, pero labura. En definitiva, el país real.
En el camino, pasó Macri y nos fundimos dos veces. Sí, dos veces: la fundida y la refundida. Pero, más modestos, reducidos al mínimo, arrancamos de nuevo. Ya no como agencia-factoría, sino como portal de noticias. Lo anterior requiere cronistas, redactores, editores; turnos, francos; administración, ventas; archivos; técnicos, servicios; sueldos por pagar; etc, etc, etc. Un mundo que para nosotros dejó de existir. Porque veníamos muy mal con el cuento de la “década ganada”; pero con lo que vino después ya no pudimos pagar sueldos. Lo que se hizo -lo que hice-, fue conseguirle laburo a todos los pibes que hacían Chasqui Federal a diario. Era eso, o un embargo de por vida al no poder pagar un mango en materia de indemnizaciones. Acá trabajaba un equipo de laburantes con sueldo y contrato; no un puñado de monotribustistas a los que le pagaba miti-miti y se tenían que completar el sueldo con publicidad propia (esto último abunda por doquier en el medio).
En fin… Para algunos, Chasqui Federal es un hallazgo periodístico y para otros bosta pura desde la primera a la última nota. Está bien que así sea en ambos extremos y también los intermedios. La libertad, es libre.
Jamás soy autorreferencial en las notas que aquí se publican y que pasan por mi tarea de redacción. Rara vez hago algún comentario en primera persona en las columnas editoriales semanales. Pero hoy es distinto; y les contaré por qué.
La tarea del día, entre otras cosas, implicaba darle cobertura al acuerdo que el ministro Kulfas firmó el viernes pasado con una empresa que timbea guita por internet y aplicaciones de celulares, para que la gente aniquilada económicamente como quién escribe, pueda seguir superviviendo. Nosotros no corremos detrás de la “primicia”, porque desde que entraron en auge las redes sociales aquél culto por ser el primero que da a conocer determinado hecho no tiene razón de ser.
De hecho, debemos chequear y chequear cada dato antes de publicar porque la basura informativa que circula es enorme. Muchas veces, debemos simplemente decirle al lector “esto corre por cuenta de la fuente, que es tal, porque no pudimos corroborarlo” (hay que poner mucha guita a veces para hacerlo; o directamente, ceder a vender pescado podrido. Por tanto, preferimos la intemperie).
Nos tomamos tres o cuatro días para buscar información sobre las denominadas “fintech”, su funcionamiento, su marco regulatorio, su estructura de propiedad o su facturación anual, que fuese un poco más allá de la propaganda empresarial y del relato gubernamental, pero no encontramos demasiado. Entonces, resolvimos tomar lo que dice cada parte sobre su hacer, compararlo con la realidad y realizar una conclusión. Si la misma era “publicable”, se avanzaría con otros argumentos. De lo contrario, como sucede semanalmente con tantas cosas que llegan, quedaría en el archivo a la espera de mayores datos, ideas o argumentos.
Saber esperar, algo del sentido común que en nuestro medio se vende como una ciencia oculta, y nos pagan por eso. Cualquier vendedor ambulante, aún en las condiciones más irregulares, hace más por el país que cualquiera de nosotros, los periodistas. Aprender a esperar, no es un don por el cual deben adorarnos. Con que cada tanto nos lean, alcanza y sobra (y se agradece).
Básicamente, Kulfas y el Director Gerente de la plataforma Ualá firmaron el fondeo del Fondo Nacional de Desarrollo Productivo (Fondep) por $1.000 millones. En criollo, la creación de una línea de créditos a través de esa aplicación de celulares, que tiene por objetivo “fortalecer la inclusión de microcréditos de la compañía destinados a la realización de inversiones productivas y promover el acceso al financiamiento de más personas”. Según se informó desde el Ministerio de Desarrollo Productivo, los créditos estarán destinados a financiar la compra de herramientas, materiales e insumos.
Es decir, una tarea y un servicio que deberían ejercer y prestar los bancos públicos, y que la banca privada debería estar obligada a prestar, lo van a cumplir las aplicaciones de celulares. El motivo, captar a todas personas, comercios y pequeñas empresas que están fuera del sistema financiero formal porque no califican… pero sobreviven. Un ejemplo: Chasqui Federal… Al pie de estas líneas, van ver un cartelito que los invita a pagarse un “Cafecito” y ayudarnos por cien manguitos a gambetear la humillación de la miseria.
La medida tomada por el Gobierno Nacional y dejada en manos del Carnicero Kulfas va por todo: salir a reventar de endeudamiento a la gente que no puede más, y utiliza las “fintech” como forma de zafe, para agarrar un peso, patear deuda hacia adelante y seguir vivo un rato más.
¿Nos gusta vivir así, Kulfas? No papá. Pero sucede que en el plano de la “formalidad”, por mejor esfuerzo que hagamos, con las condiciones que pone la banca no tenemos para empezar, porque nos revientan el bote antes de arrancar a remar…
Tampoco es que todos queremos ser “empresarios emprendedores”. Más allá de la propaganda orientada en ese sentido, a casi nadie le importa eso. Lo que sí hacemos es la siguiente cuenta: laburo como la gente, no hay; si se consigue algo, bancate la que venga, la guita no te va a alcanzar, pero vas a poder pichuliar por Mercado Pago; y si el destino va a ser pichuliar, me invento algo solo y al menos no voy a tener un verdugo atrás por dos pesos de mierda.
Así está la gente, Kulfas. Y vos agrandás la boca de la picadora de carne legalizando la estafa permanente. Masificás el Síndrome de Estocolmo, nene.
La misma propaganda empresarial te lo dice: «el sector fintech posee una amplia diversidad de jugadores, productos y verticales en constante evolución que ofrecen líneas que los usuarios pueden obtener a través de un celular». Con el celular se manejan, billeteras virtuales, tarjetas para transferencias de fondos, pagos electrónicos, inversiones, créditos, análisis de gastos, criptomonedas, etc.
Los montos promedios solicitados van en su mayoría entre los 8 y los 40 mil pesos. Los mayores prestadores de este tipo de servicios, admiten que más de la mitad de los créditos otorgados es para cancelar deudas (tapar un agujero con otro); o realizar pagos de servicios (se endeudan porque no llegan a cubrir los gastos con el ingreso mensual); o realizar arreglos de la casa (se rompió, hay que reparar y no hay margen de maniobra).
Las tres principales operadoras en el sector, admiten haber otorgado en 2021 dos millones de créditos entre las tres. Promediando los montos mencionados, siendo buenos, podemos inferir que casi 50 mil millones de pesos -financiaron el zafe de 2 millones de familias argentinas. Pesos «virtuales» pero que alguien los tiene en alguna parte.
Una carnicería financiera, de la cual Chasqui Federal también es víctima.
Es esto o la calle. No hay grises.
Ahora: ¿a dónde, a quién acudirá toda esa masa de argentinos cuando su capacidad de endeudamiento no aguante la presión sobre el bolsillo que ejercerá esta timba? No hay trabajo; cada día es un volver a empezar de cero. ¿Dónde tienen puesta la cabeza a la hora de diseñar políticas? ¿Qué buscan? ¿A dónde van?
Así las cosas, la política de Estado que impulsó Kulfas con esas aplicaciones de celular, es darle entidad “oficial” a la irregularidad, la usura y la especulación. Para completar el cuadro, el acuerdo firmado con Ualá incluye una línea de “microcréditos (que) está disponible para todas aquellas micro, pequeñas y medianas empresas que tengan el certificado MiPyME vigente”. En buen romance, aquellos supervivientes que aún tienen algún resquicio de formalidad y tributación en su haber, están siendo invitados a pasar por el filo de las cuchillas.
Estos tipos mataron el trabajo.
Sólo queda repartir cosas en bicicleta o brindar “contenidos” en tarlipes. ¡Ah!… y la guita la cobrás por celular…
Bienvenidos a Calcuta.

Pablo Casals – Editor Responsable
CUIT 20-25554396-3 (+54 2920 550196)

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4 Comments

  1. Baltazar dice:

    Noto mucha pereza intelectual en esta nota.
    Para empezar, si el crédito no es conveniente, quién te obliga a obtenerlo? Hiciste algún estudio serio dentro de los distintos segmentos que componen el heterogéneo sector productivo que te permita concluir que no existía la necesidad de poner a disposición tal línea de créditos?
    La tarea del día era investigar sobre este convenio para concluir sin ningún argumento en esta bosta autorreferencial con título amarillo? Con todo lo que está pasando en el mundo y en el país?

    • chasqui dice:

      Gracias por participar. Como bien dice el artículo, la libertad es libre. Gracias también por la sugerencia de cómo hacer nuestro trabajo. Saludos. Pablo Casals (Edit. Responsable).

  2. Pablo Gerardo Olano dice:

    Muy clara la nota, precisamente tenemos banaca publica para la usura y no la produccion, aclaro que ,de nada sirve producir si no tenes mercado y el sercvicio tiene cuello de botella y lo otro, sino hay Estado Empresario, zafan los de siempre, podes tener buenas idea ,peor aqui tenes que tener mas bien contacto de politicos profesionales que te den la guita sin esfuerzo alguno! o terminas siendo empleadode empresas que todavia son semi-estatales al servivcio de los poderosos,sino preguntales alos del ferrocarril que estan entrando garcias a politicos de turno!en definitiva, mas planes pocos empleos y 0 de emprendimieento genuino, siempre que tengamos este Estado servil!

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