Hacia la producción de microprocesadores nacionales

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Hacia la producción de microprocesadores nacionales

Compartimos un documento de Social 21, La Tendencia, donde se desarrolla la propuesta de la creación de una empresa estatal de producción de microprocesadores. Vemos aquí que Argentina tiene la tecnología y el poder industrial para impulsar autónomamente el proceso productivo del microchip.
Por Martín Ayerbe*
Los microprocesadores o microchips son un bien estratégico para las tecnologías de la Información y las Comunicaciones, las cuales han sido determinadas en la Ley 27.078 como un factor preponderante en la independencia tecnológica y productiva de nuestra Nación, promoviendo al Estado Nacional como responsable de procurar la accesibilidad y asequibilidad de estas tecnologías para el pueblo argentino. Televisores, computadoras y celulares, sistemas electrónicos para automóviles, satélites o radares, trabajan bajo las órdenes de un microprocesador o circuito integrado, el cual logra coordinar cada una de las funciones que desarrollan todas las estructura electrónicas; por eso es denominado el “cerebro del sistema” y su costo gira entre un 20% a 30% del monto total de un equipo o sistema electrónico.
Su proceso productivo surge de la arena silícea, especialmente del cuarzo, el cual es purificado a Silicio de Calidad Electrónica. La Argentina posee grandes reservas de este mineral de cuarzo en las arenas de Entre Ríos y Chubut, donde se procesan 200 mil toneladas por año y se proveen a la industria de hidrocarburos, en el yacimiento Vaca Muerta, con una facturación de 200 dólares la tonelada. Con este material monocristalino se fabrican obleas de silicio a las cuales se les dibuja el diseño industrial de circuitos integrados de transistores mediante litografía óptica de láser UV extrema, desarrollando ciclos de impresión de patrones del sistema de transistores hasta completar los ciclos de transferencia.
Hoy solo dos naciones poseen la capacidad productiva de fabricación de maquinarias de sistemas de litografía ultravioleta extrema (EUV), cuyo costo ronda los 120 millones de euros, Holanda a través de la empresa ASML y Alemania, quienes, bajo el sistema de la OTAN, blindaron el acceso de esta tecnología y su comercialización a China. La Argentina a través del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN) de la CNEA ha impulsado, desde 2008, la construcción de una máquina semiautomática para procesamiento de fotolitografía con sistemas especiales y adecuados para área limpia, tal el caso de los microprocesadores.
Respecto del último proceso de producción del microchip, “implantación de iones” o dopaje, donde la oblea de silicio requiere ser bombardeada con iones para cambiar las propiedades eléctricas y que el sistema logre conducir la electricidad en esas áreas, la Argentina a través del INVAP S.E. ha desarrollado el reactor australiano de agua liviana en pileta abierta (OPAL) hace aproximadamente 15 años, para la producción de radioisótopos, como reactor de investigación multipropósito, siendo la mayor exportación de tecnología llave en mano de la historia Argentina, el cual brinda el servicio de irradiación para materiales de silicio destinados a la industria microelectrónica. Actualmente, el Proyecto RA-10, de iguales características que el OPAL, se localiza en el Centro Atómico Ezeiza con diseño de la CNEA, comenzó su construcción, montaje y operación en 2016, con un aporte de más del 80% de empresas e instituciones nacionales en tecnología y servicios asociados, el cual estará en condiciones de llevar a cabo la tarea de “implantación de iones” en el marco de un proceso de industrialización de microprocesadores.
En conclusión, muy pocas naciones dominan el proceso productivo del microchip (EEUU, Taiwán, China, Corea, Japón, Alemania y Holanda), la Argentina tiene la tecnología y el poder industrial para impulsar la producción con una planta de microprocesadores estatal, la cual no supera los U$1000 M para su puesta en marcha, donde su objeto debe ser la independencia tecnológica. El conflicto por el control de este tipo de tecnologías a nivel global, nos presenta un escenario de concentración de la logística mundial y protección de bienes tecnológicos estratégicos, tal como vimos en 2020/2021, con el desabastecimiento de microprocesadores generados en los mercados internacionales con consecuencias importantes en la industria automotriz. El software libre requiere de un soporte fijo libre, hardware libre, donde la obsolescencia programada, la dependencia de diseño, la política de descarte sea superada por una ética del derecho al conocimiento y la información con fuertes bases de producción física, independencia tecnológica, fuente abierta y patente libre en la Patria Grande del Caribe y la América del Sur.

* Presidente del Foro Naval Argentino ”Hipólito Bouchard” – Social 21, La Tendencia

Artículo Extraído del Documento Bases del Plan Nacional de Gobierno de Social 21, La Tendencia (Año II N° 4 20 de febrero de 2022). Sección: Soberanía Nacional.

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Fuente: Social 21, La Tendencia

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