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Imperialismo Uno40

El Código de Minería data desde 1886; y éste establece algunas condiciones para determinar los diferentes cánones, su cobro y su actualización tarifaria. La cosa es que las mismas están devaluadas un 2.600%; y saltaron un par de lauchas tras los recientes cambios de Gabinete.
Pablo Casals
Descuiden. No se trata de un nuevo estilo musical que quiera competir con L-Gante y sus colegas. No que ver.
Pedimos disculpas por anticipado dado que seguramente se utilizará en la crónica alguna palabrota o expresión fuera de lugar.
Bueno; arranquemos…
Nuestros habituales lectores y lectoras ya saben que no estamos a favor de la actual gestión del Gobierno Nacional; y también saben que ese desacuerdo no es la razón de nuestro existir. Por lo tanto, las críticas siempre van acompañadas de su fundamento; y si llega a haber algún elogio, el mismo tendrá su explicación.
Dicho eso, y tal como se afirmó al momento de su nombramiento, Daniel Scioli – hombre de la patria importadora – no es para nosotros una referencia indicada para un ministerio de Desarrollo Productivo, salvo que la intensión sea que otro país se desarrolle productivamente durante la gestión del ex gobernador bonaerense. Sin embargo, como tenemos prohibido hacernos los pelotudos, cuando las cosas se hacen bien, también hay que decirlo.
Lo que pasó fue lo siguiente: durante la semana se reunió el Consejo Federal de Minería (COFEMIN) – del que Ministerio de Desarrollo Productivo es integrante -, y las provincias quedaron muy contentas porque Scioli participó personalmente – cosa que Kulfas nunca había hecho -, y fue al grano con algunos temas a los que los últimos Secretarios de Minería -antes, Hensel; ahora Ávila – le habían hecho la gambeta larga sin una explicación coherente.
El COFEMIN entre otras cosas se encarga de elaborar proyectos de ley relativos a la actividad minera. Aparentemente, una serie ellos están “pendientes para ser tratados en el Congreso” – verbigracia “cajoneados” -, y por los que Scioli preguntó. Los muchachos del Consejo no iban a dejar pasar la oportunidad y le contaron que entre otros temas, el proyecto de mayor urgencia a atender es el de actualización del canon minero; y por ende la reforma de una serie de artículos del Código de Minería.
El ministro Scioli, cual infante de tres años que avanza sobre un mundo desconocido y va preguntando cosas mientras desanda su curiosidad – o se hace el “otro” -, espetó: “¿Qué cosa es el canon ese, y por qué hay que meterse en el quilombo de modificar el Código?”.
Sus interlocutores le dieron la palabra al “miembro explicador” del COFEMIN; ese que nunca habla salvo cuando le solicitan que haga “su parte”, y desarrolle lo que nadie sabe. Según las fuentes consultadas, el muchacho habría dicho:

Miembro Explicador: “Mire Ministro; esto es más o menos así: el canon minero es una especie de derecho que cobran las provincias sea por la exploración o la explotación de las minas. El parámetro de cobro se mide en hectáreas, no es onzas o toneladas como sería la lógica. Pasa que la ley base viene de 1886; de la época de Roca y Juárez Celman donde más allá de algún corcoveo, los ingleses escribían la legislación fundamental… Como ahora, pero en 1886… La cosa es que si usted va a explorar, el derecho se paga por única vez, y cada tanto tiene que avisar que sigue buscando “algo”. Si usted va a explotar la mina, el derecho se paga una vez al año.
Lo que estamos pidiendo es modificar el régimen de actualización del monto de ese canon, y hacerlo anual y automático. ¿Por qué? Simple, si bien el criterio de determinación tiene 136 años de vigencia, el valor se ha ido actualizando cada tanto y por ley del Congreso. La última vez fue en enero de 2015, en un tratamiento medio rápido antes de que Kicillof le dé el manijazo al dólar de aquel momento; y se estableció: que para la exploración, se debía pagar por única vez $ 1.600 (más o menos 186 dólares de aquél momento), por cada 500 hectáreas dónde se buscaba el recurso. Si se trataba de una explotación, el derecho anual pasó a 320 mangos (U$S 37 en la época) cada 100 hectáreas.
Ya ve señor Ministro, que estamos hablando de chirolas en concepto de derecho, de cara a la explotación de una montaña de guita. Derecho además que las empresas mineras siempre tratar de esquivar.
¿Cómo estamos ahora con este temita, Sr Ministro? Bueno; las tarifas son las mismas. Pero, para el caso de la exploración, lo que antes era un pago único de 186 dólares, hoy es de 7 dólares cada 500 hectáreas. Es decir, un 2.600 % de devaluación.
Para el caso de la explotación, lo que antes eran U$ 37 anuales cada 100 hectáreas; hoy es de U$ 1,40. Si usted hace la proporción, se va a dar cuenta que también estamos perdiendo un 2.600%.

Scioli: ¿Y por qué no se actualizó esto ni bien se asumió en 2019 si la intención del ministro anterior era meterle pata con la minería?

Miembro Explicador: “Pasa que el quía se hizo el “otro” por no “incomodar” a las multinacionales, canadienses, australianas e inglesas; Hensel y la señora que hoy lo acompaña – con todo respeto – también… La propuesta es que honrando el espíritu de la ley, pero actualizando sus términos, se establezca un mecanismo de revisión anual, usando los números de INDEC, para renovar todos los meses de octubre, los montos del canon. Simple… por ahí perdemos un poco en el camino; pero hoy estamos 2600% abajo…”

Scioli levantó la pera, se ajustó el nudo de la corbata y solicitó que le sigan contando. Ahí los muchachos del COFEMIN le explicaron que la idea es que las minas sean concedidas a los particulares con un canon que se actualizará anualmente, pero no con una ley nacional como es hasta ahora; sino mediante resolución de la Secretaría de Minería de Nación – o el organismo que la reemplace -, en función al índice de precios al consumidor (IPC) elaborado el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) correspondiente al mes de octubre de cada año; y según eso se actualizan los montos del canon a partir de noviembre.
El “Miembro Informante” acotó: “no es muy serio acoplar el aumento del kilo de fideos guiseros con la onza de oro, pero comparado con lo que está vigente ahora, es casi una declaración de la Independencia”.
Mientras Scioli sentía que le tomaban el pelo, uno de los muchachos del COFEMIN le dijo: “seamos chanchos pero elegantes”. La falta de actualización del valor del canon genera “curritos” en la actividad minera, entre las que podemos nombrar:
– la desvalorización de la propiedad minera – debido a que se reduce el mínimo de inversión obligatoria por parte del concesionario -;
– la especulación inmobiliaria, ya que se observa que personas que no desarrollan la industria minera solicitan concesiones abonando un canon ínfimo, pero no con el objetivo final de explorar o explotar los yacimientos, sino de renegociarlo y obtener beneficio propio sin efectuar inversión alguna;
– la especulación financiera, tales como solicitud de créditos nacionales e internacionales, cotización en bolsa, incremento del valor accionario empresarial, etc; y
– la reducción del ingreso que perciben las provincias o la Nación, según el territorio donde se encuentren las minas.
Scioli se terminó el café y saludó a los presentes concluyendo la reunión.
Un hecho curioso, fue que luego de casi 8 años y tras la reunión con el COFEMIN, la Secretaria de Minería, María Fernanda Ávila, se encargó de presentar la iniciativa ante la Comisión de Minería de la Cámara de Diputados.
Una velocidad impresionante…

Fuente: Huella Minera / La Opinión Austral

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