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Con el eufemismo “Cancillería Federal”, el Ministros de Relaciones Exteriores de la Nación Santiago Cafiero, presentó el pasado lunes dos programas destinados a las pequeñas y medianas empresas de todo el país, con el objetivo de que estas se consoliden como exportadoras de bienes y servicios. Ambos, para un ciudadano desprevenido, supondrían o una situación de superproducción industrial argentina, o la decisión formal de abandonar cualquier política de fomentar, desarrollar y ordenar la producción nacional y el mercado interno.

Por Pablo Casals

Las políticas públicas enunciadas por Cafiero, se denominan “Desafío Exportador” y “Argentina Proyecta”. El anuncio fue realizado en Santa Fe, con la presencia de los gobernadores Perotti y Bordet

Respecto del primero, propone una línea de asistencia técnica para las etapas de desarrollo productivo de una PyME, e incluso un complemento para aquellas que ya tengan “oferta de exportación”. De las más de 200 empresas inscriptas, 15 ya lograron su primera exportación y otras 100 están conversando con oferentes internacionales; aunque no brindaron precisiones sobre a qué actividad pertenecen dichas firmas.

Cafiero justificó la iniciativa, afirmando que “Argentina se recupera a través de su mercado interno y ahora las empresas son las que tienen que soñar en abrir esos mercados internacionales, para generar divisas, pero sobre todo para mejorar la estructura productiva del país». El Gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, resaltó que el futuro de esa provincia está ligado al sector exportador “porque es lo que nos asegura ir sumando valor agregado a nuestra producción, y por otro lado también tener el ingreso de divisas que nos permitan hacer sustentable nuestras provincias a futuro».

Luego hicieron uso de la palabra distintos funcionarios del Ejecutivo Nacional, con argumentaciones similares: dar por resuelta una demanda a tope del mercado interno de todos los productos pyme, para canalizar el excedente exportable.

En cuanto al segundo programa presentado, “Argentina Proyecta”, diseñado por la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, está orientado a la formulación de proyectos de inversión privada “para desarrollar el talento y la creatividad de hombres y mujeres de nuestro país y hacer realidad sus ideas innovadoras con el mejor aprovechamiento de los recursos, generando más producción, empleo y más exportaciones”.
Según detalló Télam, la PyMEs que se sumen al programa, mediante el acompañamiento de los asesores técnicos que aporta Cancillería en la provincias, podrán acceder a actividades de promoción, facilitación y captación de inversiones y financiamiento, a través del “Portal de Proyectos de Inversión Privada de Argentina”.

No se puede hacer futurología respecto de los resultados que tendrán ambas políticas impulsadas por la cartera de Relaciones Exteriores. Lo que sí puede identificarse, son tres posibles concepciones de las actuales condiciones del panorama productivo argentino.

Por un lado, lo ya dicho: los Programas suponen un mercado interno a tope de consumo equitativo en todo el país y por parte de toda la población y lo que se intenta es generar una “ventada de exportaciones” para las Pequeñas y Medianas Empresas que se encontrarían en una situación de superproducción.

Otra posibilidad, es la certeza por parte de Cafiero y sus colaboradores, de que el nivel de consumo/producción actual del mercado interno, es el tope que podrá alcanzarse por el volúmen planificado para la economía argentina, y la alternativa que se ofrece a aquél que produce bienes y servicios es la exportación.

La tercera, es que lo único que le importa al Gobierno de Alberto Fernández es la obtención de dólares para acordar con el FMI y mantener a raya la relación política con los bancos. Por tanto, toda iniciativa que implique “exportar” a cambio de divisas, será bienvenido, impulsado e incluso financiado.

Cualquiera de las tres posibilidades, mantiene a la Argentina como rehén de la famosa “restricción externa”; es decir, aquellas fuerzas que no dejarían al país desarrollarse. Sin embargo, mientras la lógica de pensamiento de cómo conducir el conflicto sea mirar hacia afuera, no desarrollar la industria nacional, y no impulsar a tope el mercado interno y la capacidad de consumo argentino, los resultados nos llevarán a nuevas (viejas) frustraciones.

Fuente: Cancillería / Télam

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