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El INDEC nos volvió a decir que subieron los precios. El Secretario de Comercio, dijo que falta regulación estatal. Mientras los alimentos suben y los sueldos bajan o desaparecen, desde el Gobierno insisten con los “desacoples”.

Redacción

Tras conocerse el dato de la suba de precios de enero, que arrojó un incremento del 3,9 por ciento, el Secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, sostuvo ayer que existe una «falta de instrumentos regulatorios» para bajar la inflación.

En ese sentido especificó: «No vemos que el kilo de tomate esté en el mismo precio en el Mercado Central que en la verdulería y no hay nada en el medio donde el Estado intervenga. Si el kilo de tomate está a 600 pesos y 150 en el Central no hay una propuesta alternativa del Estado como puede ser una feria. Tiene que haber un instrumento regulatorio desde el Estado. Hay que reconstruir instrumentos estatales que permitan regular ese libre mercado en alimentos”, señaló Feletti en una entrevista radial con una emisora capitalina.

Hasta aquí lo que dijo el funcionario en forma textual y sin intervenciones de esta Redacción. La nota continuó, y Feletti enumeró una serie de mecanismos de “desacople” de precios para desligar a los alimentos de los precios internacionales: retenciones a las exportaciones, cupos para las ventas externas, precios cuidados y fideicomisos. Ninguno de ellos nunca resultó como mecanismos para regular los precios o el correcto abastecimiento, que es el otro factor siempre latente en este tipo de coyunturas.

Ocurre que el mercado interno argentino está profundamente dolarizado, y los precios de referencia de todas las cadenas – principalmente las alimenticias – lo están como ninguna. Entonces, los alimentos tienen valores equivalentes a lo que sale la tonelada para la exportación. Sí, leyó bien: usted paga en pesos el kilo de carne en el mostrador, al mismo precio que sale en dólares (blue) en el comercio exterior.

Además, mientras el único leitmotiv del gobierno de Alberto Fernández sea fomentar las exportaciones de materias primas a toda costa, esta dinámica se va a incrementar. Es más, el mismo Feletti en algún pasaje de la charla lo dio por sentado, refiriéndose a que no se pueden tener el mismo nivel de precios internos que los que rigen en el comercio exterior: Dijo al respecto: «hay un montón de instrumentos que en otros países están desarrollados y acá el Estado se retiró del control de los alimentos. Si se sigue así, lo más probable es que te quedes sin alimentos, porque la demanda es infinita».

Y en eso tiene razón Feletti. Argentina produce alimentos en un planeta que demanda vorazmente alimentos argentinos. Paradójicamente, en Argentina lo más difícil es comer a diario justamente por el precio de los alimentos.

Una de las ideas del Secretario de Comercio Interior es la organización de “ferias semanales evitando intermediarios que inflan los precios”. Entonces explicó que su cartera está trabajando en «un mecanismo de compra a término del Mercado Central y otros concentradores, para contar con productos en los momentos de estacionalidad».

Una excelente propuesta que se diluye en lo agregado acto seguido: “se necesita que los municipios incentiven la compra a término». Es decir, que sean los intendentes quienes sin la escala de ejecución ni el poder de compra necesario, intervengan activamente en arduo proceso que implicará que la comunidad se acerque rápidamente a la feria semanal y pueda abastecerse.

Sin desmerecer a ningún municipio, es prácticamente imposible que las comunas puedan gestionar el caudal logístico necesario para mantener a su comunidad abastecida armoniosamente. El intendente que pueda manejar algo así, no necesita de una Feria. Es sólo coordinación comunitaria. Algo difícil de lograr en pueblos y ciudades con más de 1.000 habitantes.

Hay una solución para este problema casi histórico en Argentina, que tiene dos elementos que deben darse paralelamente. Primero: que los trabajadores tengan mejores sueldos. La única manera de hacerlo es que en el país vuelvan a pagarse sueldos industriales, que son más altos que los de la producción agropecuaria y los de los servicios. El camino para lograrlo, es que de los 65.000 millones de dólares en manufacturas que Argentina importa cada año, nuestro país tiene la capacidad suficiente de fabricar por su propio medio 45.500 millones. Sustituir el 70% de esas importaciones, implicaría la generación de entre 3 y 3,7 millones de puestos de trabajo con ingresos promedio en pesos equivalentes a 1.000 dólares. Hoy esos puestos de trabajo Argentina los genera en el extranjero.

El segundo elemento, es la implementación de la cadena nacional de Mercados Centrales Concentradores en todo el país, donde a ellos lleguen mercaderías a precio mayorista y minorista de todos los sectores de la producción. Los valores de los productos estarán regulados a precio justo según los eslabones de las cadenas de producción. En aquellas que tengan importancia estratégica – por ejemplo los bienes de la canasta básica -, el Estado tendrá la necesidad de ejercer la actividad por si mismo y establecer los precios de referencia.

No es tan difícil de lograrlo, en un contexto de recaudación externa extraordinaria, a partir de que si cualquiera de nosotros se descuida, te exportan hasta las pilchas del cordel.

Fuente: INDEC / Radio El Destape

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