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Nada cambiará para el río Paraná

Se realizó la primera parte de la apertura de sobres sobre la denominada “licitación corta” para el dragado del río Paraná. Hasta el momento, nada cambiaría ya que Jan de Nul es la única empresa que logró calificación.

Redacción

El pasado viernes 11 de febrero el Poder Ejecutivo Nacional publicó el Dictamen de Precalificación, para determinar la concesión del dragado del río Paraná durante casi la totalidad del año 2022, como paso previo a la convocatoria a una nueva licitación de mediano plazo.

Según se informó, la denominada “licitación corta” para la mal llamada “Hidrovía”, con un presupuesto asignado de casi US$ 80,3 millones, tuvo cuatro pre-oferentes: en primer lugar la Unión Transitoria de Empresas (UTE), entre la belga Dredging International, la compañía china CCCC Shanghai Dredging CO y la argentina Servimagnus SA; el segundo lugar, la UTE denominada Compañía Sudamericana de Dragado, cuyo principal miembro es la empresa Jan de Nul, el operador del servicio durante los últimos 26 años; la UTE entre la dinamarquesa Rhode Nielsen y Emepa SA; y finalmente, la empresa de origen holandés Boskalis Internacional.

Tal como informa el Dictamen, la empresa seleccionada en la primera etapa de análisis de las ofertas presentadas, fue la belga Jan de Nul. De no mediar inconvenientes con el resto de la documentación bajo exámen, la concesión sería otorgada nuevamente a dicha firma, y será la que dragará durante 180 días prorrogables hasta que se resuelva quién será el operador de la que gane la “licitación larga”.

Más allá de la firma preseleccionada, con la convocatoria a este tipo de procesos, el Estado Nacional resigan un derecho soberano de la Nación para ejercer la actividad por sí mismo, dado que tanto el dragado como el balizamiento no son tareas de gran complejidad. Otro de los motivos, es que por la mal denominada “hidrovía” circula más del 80% de nuestro comercio exterior; por tanto, entregando el servicio a la operatoria extranjera, el Estado pierde presencia en el río. Además, de esto último se desprende que Argentina, al permitir la libre navegación d ellos ríos interiores por buques de gran porte, realiza un daño permanente al equilibrio de la cuenca y al cauce del río Paraná.

El Estado nacional tiene la oportunidad histórica de revertir esta situación en pocos años, hacerse del ejercicio de la actividad y del control del río, y a través de el transporte por barcazas, completar el tráfico de cargas a lo largo de la cuenca, y proveer maniobra y transporte ferroviario para continuar sacando dicha mercadería por los puertos del litoral marítimo argentino.

Fuente: Poder Ejecutivo Nacional / B.O. de la Nación

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