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Si se nos ocurre algo mejor, después lo ponemos, pero ya hemos apelado bastante al “Síndrome de Estocolmo”, para volver a hablar sobre lo mismo: la entrega de nuestro patrimonio estratégico.
Redacción
Y probablemente quede así la cosa: sin título.
Es difícil resumir en una pequeña oración todo lo que habría que poner. Son varias cosas en simultáneo las que han ocurrido respecto al tema. Vamos a tratar de hilar el asunto cronológicamente.
La semana pasada, la Secretaría de Energía de la Nación extendió por un plazo hasta 2024, el permiso de exploración offshore a las empresas YPF, Shell y Equinor que comprende un bloque de 15.000 kilómetros cuadrados ubicado en la Cuenca Argentina Norte. O sea, en aguas frente a Mar del Plata. Los permisos originales, habían sido otorgados por el gobierno de Mauricio Macri en un paquete de 18 áreas a lo largo de todo el litoral marítimo que se repartieron entre 13 empresas. Las tres firmas mencionadas solicitaron extensión del plazo, la que fue efectivamente concedida.
El bloque en cuestión, se denomina CAN_100, y fue originalmente adjudicado a YPF en mayo de 2019. En agosto de ese año la empresa firmó un acuerdo con la firma noruega Equinor –firma con la cual posee diversos acuerdos en conjunto en Vaca Muerta y que pose experiencia offshore en su país de origen y en Brasil, entre otros lugares-, mediante la cual cedió el 50% de su participación.
Posteriormente, en enero 2021, Shell entró como un tercer socio en la concesión con 30% de la participación, manteniendo YPF una participación del 35% y Equinor (operador del área) con el otro 35%.
En criollo, el gobierno nacional, vuelve a entregar información y posibilidad de explotación del patrimonio estratégico de la Nación a empresas de capitales ingleses y asociadas a ellas, como Shell (anglo holandesa) y Equinor (histórica socia de operaciones British Petroleum). Por otra parte, como se ha comentado en varias oportunidades desde esta Redacción, darle la posibilidad a Gran Bretaña de establecer postas de exploración explotación en nuestro territorio, en una especie de senda entre Malvinas y Montevideo y Sao Pablo, les permite fortalecer aún más el esquema logístico que sostiene la invasión en el Atlántico Sur.
De hecho, el presidente de YPF, Pablo González, afirma cada vez que puede que el proyecto tiene un potencial de 200 mil barriles diarios, y que “su desarrollo podría generar un cambio profundo en el país, transformándolo en un país exportador de energía al mundo”.
Argentina no es un país petrolero, es un país que tiene petróleo para su propio abastecimiento y el funcionamiento de su industria nacional. La idea de “país exportador de petróleo”, obedece a intereses foráneos, con los cuales González comulga.
Pero no fue el único que se ha manifestado en ese sentido.
El Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se refirió pateando la pelota para adelante sobre el tema de las exploraciones “costa afuera”. Manifestó que el año que viene recién se sabrá “si está el petróleo o no”. Pero se encargó de aclarar que una vez un geólogo le dijo que la explotación offshore frente a las costas bonaerenses sería “equivalente a Vaca Muerta o más que Vaca Muerta”.
Agregó también que “si se ponen en desarrollo los pozos de la cuenca bonaerense, todos los puertos se van a favorecer. En medio de tanto revuelo a nivel mundial, las oportunidades del país que se están desarrollando son un aspecto más que positivo”. De allí que afirmó que está trabajando en coordinar el sistema de puertos para que no continúen compitiendo entre sí como si fueran apostaderos locales.
Otro que pateó el tablero durante el fin de semana, fue el Ministro del Interior, Eduardo De Pedro, cuando desde Mendoza, llamó a que YPF se radique en alguno de los puntos donde existe explotación petrolera en la patagonia con el objeto de que deje de pagar impuestos en la ciudad de Buenos Aires.
Apelando a un federalismo berreta, el Ministro tildó de unitario al sistema de radicación de la petrolera estatal, con un argumento igual de unitario: el problema de De Pedro es el destino de la renta impositiva y no el desarrollo nacional.
Como prueba alcanza con el vaticinio esgrimido por el mismo Ministro del Interior: «si planificamos bien, si pensamos en el largo plazos podemos hacer otro gasoducto más que una Vaca Muerta con los puertos de Río Negro y hacer en Río Negro una planta de Gas Natural Licuado. Eso va a tardar cuatro, cinco, seis, siete años pero tenemos que empezar a exportar ese recursos estratégico que falta a nivel mundial».
Es decir, en lugar de construir gasoductos para llevar el recurso a todas las provincias y abastecer el desarrollo industrial, y por ende llevar la equidad a las provincias, digno del pensamiento liberal rivadaviano, ofrece los recursos estratégicos de la Nación al mejor postor en el mercado mundial. Tétrico. Más unitario no se puede.
Conclusión: este proceso gubernamental es la continuidad del despojo hacia el pueblo argentino. Ya ni siquiera, se cuidan en admitirlo públicamente.

Fuente: Boletín Oficial / DIB / El Extremo Sur

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