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Nunca nadie es Haití

República Dominicana y Haití, comparten una de las islas más grandes del Caribe. Se trata de dos pueblos hermanados por la historia y separados por la geopolítica imperial. Recientemente, el presidente dominicano, anunció el comienzo de la construcción de “la verja”: un cerco militarizado que dividirá lo que nació para estar reunido.

Redacción

Según informó la prensa se ese país, el presidente de República Dominicana, Luis Abinader, dejó formalmente iniciados en la provincia de Dajabón, los trabajos de construcción de un muro o verja perimetral que partirá aguas con Haití. La primera etapa será de 54 kilómetros, hecha de hormigón armado y estructura metálica, tendrá 19 torres de vigilancia y control, 10 Puertas de acceso para patrullaje, caminos para vigilancia y mantenimiento a ambos lados. La obra se estima en un costo de 1.750 pesos dominicanos.

La verja, según el mandatario, permitirá al Estado dominicano “garantizar las capacidades de combatir con mayor eficacia el control del flujo migratorio de indocumentados hacia el territorio, evitar el tráfico de drogas, armas, contrabando y otros actos ilícitos”. La totalidad del proyecto anunciado hace cerca de un año, tendrá una extensión de 173 kilómetros sobre el total de 391,6 kilómetros que constituye la línea fronteriza entre República Dominicana y Haití.

La construcción, tiene prevista una segunda etapa, para la cual Abinader detalló que ya se inició el proceso de licitación pública, que incluye la colocación de la tecnología para convertirla en “inteligente”. Es decir, conlleva la instalación de sensores de movimiento y térmicos, cámaras de seguridad, drones de alta capacidad de tipo militar. También contempla sistemas avanzados de control biométrico, para el registro de las personas que entren al país por los pasos fronterizos regulados, incluyendo el Aeropuerto de Las Américas.

La militarización de la frontera fue justificada por Abinader, desde el concepto que Haití es un “Estado fallido”, que una gran parte de su territorio está controlado por bandas criminales, y que la situación que “se agravó mucho más” con el asesinato de su propio presidente Jovenel Moise.

Como buen aliado estadounidense, el presidente dominicano, llamó a la intervención de Francia, Canadá y al propio Estados Unidos, para que desde Naciones Unidas acudan “al rescate de Haití”.

“No podemos hacernos cargo de la política interna de ese país ni tampoco resolver sus problemas”, sentenció Abinader. Agregó que su gobierno desea que Haití logre recuperar su territorio en poder de bandas criminales y que gestionen elecciones libres y soberanas.

La comunidad internacional, mientras tanto, mira para el costado. Las sucesivas masacres y desastres ocurridos en esa porción de lo que supo ser la isla “La Española” en la época de la conquista; que luego fue ocupada y colonizada por los franceses, ingleses y españoles; y que finalmente en las últimas décadas del lado haitiano se vio sometida a todo tipo de arrebatos a su soberanía por parte de las fuerzas de paz conducidas por Estados Unidos, hoy clama por la asistencia de todos los países hermanos.

Fuente: Nodal / Diario Libre

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