Obras para ampliar la frontera agrícola

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El Gobierno Nacional, junto con los gobernadores de Chaco, Santiago del Estero y Santa Fe, encabezó un encuentro de trabajo de cara al comienzo del Plan Director de Obras en la denominada Región de los Bajos Submeridionales, que abarca territorios de esas tres provincias.

Redacción

Tanto el Ministro del Interior – De Pedro-, como el de Obras Públicas – Katopodis -, anunciaron en concreto que el Poder Ejecutivo Nacional iniciará el plan de obras que estima en un plazo de 18 meses; y donde tanto el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y las dos carteras ministeriales cumplirán el rol de supervisar los avance. El encuentro, realizado en la ciudad de Reconquista, tuvo como objetivo “avanzar en la resolución de este problema estructural es central para potenciar al sector y volver productivas un millón y medio de hectáreas”, afirmó el Ministro del Interior.

Las obras pretenden refuncionalizar la región, para poder tener un manejo eficiente del agua, evitar inundaciones o sequías, y a la vez desarrollar el potencial productivo de la zona. Los Bajos Submeridionales, comprenden una de 4 millones de hectáreas y que abarca la zona productiva de las tres provincias.
Las recurrentes inundaciones en esta región dio lugar a la formulación de tres proyectos de obras de descarga, denominados Línea Tapenagá, Línea Paraná y Línea Golondrina. Los dos primeros descargan en el Paraná y el tercero en el río Salado.

Durante la década de 1990, bajo la gobernación de Carlos Reutemann, los ciclos de este ecosistema fueron alterados tras la construcción de una red de canales de desagüe destinada a reducir los anegamientos periódicos, potenciados por los desmontes en las zonas vecinas. La obra se construyó para sacar el excedente de agua de los esteros, bajos y cañadas; y favorecer el desarrollo de la agricultura y la ganadería. Sin embargo, la obra nunca se terminó, sólo se hicieron zanjones. No se concluyeron los diques de retención y drenes, que permitirían un manejo adecuado del agua.

Tres décadas después, las consecuencias están a la vista: el suelo se ha ido degradando, sus espejos de agua han desaparecido; se perdió flora y fauna, y disminuyó considerablemente su potencial productivo. Lo que buscan el Gobierno Nacional y las provincias participantes es ampliar la frontera agrícola en en 1,5 millones de hectáreas, refuncionalizarlas y organizarlas productivamente, para obtener beneficios de los 4 millones de hectáreas que abarcan los Bajos Submeridionales.

Fuente: Télam / Universidad del Litoral

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