¿Por qué la industria de los semiconductores es geopolíticamente estratégica?

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¿Por qué la industria de los semiconductores es geopolíticamente estratégica?

Las corporaciones y los consumidores de todo el mundo utilizan semiconductores a diario en millones de dispositivos. Son los “cerebros” dentro de toda la tecnología avanzada, pero también forman parte de una de las industrias estratégicas a nivel global. Al igual que sucede con la producción de acero, quién domine la cadena de valos de los chips, posee no sólo una posición relevante a nivel mundial en materia tecnológica, también posee una fuente de soberanía, independencia y justicia social.

Redacción

Los pequeños conductores de electricidad, también conocidos como semiconductores o “chips” están presetes en forma permanente en nuestra cotidianeidad en millones de dispositivos. Computadoras, automóviles, teléfonos inteligentes, tablets, equipos de internet doméstica, equipos médicos, electrodomésticos, videojuegos, maquinarias agropecuarias, equipos industriales complejos, etc.

Junto a la producción de alimentos, fármacos, acero y la posesión de recursos energéticos, la industria de los semiconductores es crucial estratégicamente importante porque están en el corazón de un rumbo tecnológico centrado en ellos: los semiconductores son los materiales y circuitos necesarios para producir microchips, que son el corazón de diversos instrumentos que van desde teléfonos inteligentes hasta satélites avanzados.

La cadena de valor

La cadena de valor de esta industria puede dividirse a grandes rasgos en tres partes: los diseñadores de chips; las empresas que fabrican los equipos para hacer chips; y los fabricantes de los chips propiamente dichos.

Algunas de las impresas del sector conviven con nosotros permanentemente. Para el primer segmento podemos mencionar a Nvidia (NVDA) o AMD; que compiten en un sector no que requiere capital intensivo pero que arroja márgenes exorbitantes. En el segundo segmento, están por ejemplo las empresas Applied Materials (AMAT) y Lam Research (LRCX).

El conflicto actual de la cadena pasa por el tercer segmento; los fabricantes de chips. Tal vez la empresas más conocidas sean Intel (INTC) y Samsung Electronics. Pero la que posee el 53% de la cuota mundial de fabricación es Taiwan Semiconductor Manufacturing (TSM). Este eslabón d ella cadena requiere de capital y trabajo intensivo porque sólo fabrican circuitos integrados sin capacidad de diseño.

Es decir, TSM está especializada en la fabricación de chips para otras empresas, a partir de las especificaciones de diseño que le son encargadas. Los taiwaneses hacen los componentes para AMD, NVDA y Apple.

La alta concentración del sector puede explicarse por los siguiente: la demanda de artículos y dispositivos electrónicos va en continua alza. Asimismo, se tarda más en fabricar un chip que el dispositivo final sobre el será incorporado: se demora de 2 a 3 meses en construir un chip; pero se tarda una semana en construir un vehículo y 3 horas en hacer un teléfono.

Por otra parte, la instalación de nuevas fábricas que puedan correr del dominio a TSM deben correr contra el tiempo y la evolución del mercado tecnológico: una fábrica tarda dos años en construirse, pero el terreno que se pierde en materia de ganacias y carrera tecnológica hace que en términos del capitalismo, las empresas piensen varias veces antes de montar una planta para tales fines, a menos que los Estados Nacionales interesados estén dispuestos a subvencionar.

Argentina puede

Teniendo en cuenta el contexto global mencionado, ¿por qué decimos que nuestro país puede completar la cadena de valor de los semiconductores? En primer lugar por la calidad industrial que posee dentro de su territorio: lo más complejo y difícil de fabricar son componentes de energía nuclear y tecnología espacial.

Argentina viene dando sobradas muestras a nivel histórico de la capacidad de sus empresas y de su material humano. Además, posee en abundancia inconmensurable la materia prima para la fabricación de semiconductores: arena. Además está tercero en reservas de litio a nivel mundial.

Imagine lo siguiente: la supuesta crisis mundial de la industria de los semiconductores pasa por la cada vez más alta demanda de los mismos, los conflictos comerciales que encarecen el intercambio entre países, y la velocidad con la cual evoluciona la obsolescencia programada.

¿Qué pasaría si nuestro país a través de sus intituciones calificadas en materia tecnológica como la CONEA, la CONAE, el INVAP y el mismísimo Instituto Balseiro, realizaran el diseño de los semiconductores convenientes para los requerimientos de las industrias nacionales estratégicas, como así también, asistir a la población con dispositivos cuya vida útil duplique la actual?

Argentina tiene todo servido para hacerse de esa cadena de producción y comenzar a trabajar.Sólo es una cuestión de voluntad política de parte de sus gobernantes.

Como ya se dijo: quien domine la nana electrónica, posee una amplia espalda global para la coexistecia entre países y el desarrollo de la industria interior. Sin embargo; el interés geopolítico pasa por otras manos y ellos no quieren que Argentina de un paso al frente.

Fuente: MVIS / DIF Markets

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