Se rumorea que el gobernador de salteño pretende que a partir de la adhesión al RIGI se aumenten las regalías mineras del 3 al 5%. No se sabe si va en serio o es un amague. Por las dudas, Londres puso el grito en el cielo.
Redacción
En el marco de la adhesión de la provincia de Salta al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), comenzaron los contrapuntos con los actores locales vinculados fundamentalmente a la minería, a partir de la aparente decisión del gobierno salteño de aumentar el porcentaje de regalías para aquellas firmas que se inserten en el Régimen.
Una de las principales voces que han elevado las quejas con cierta repercusión pública, han sido los representantes locales de RSM Argentina, miembro de la red internacional de servicios de auditoría, seguros, impuestos y consultoría, cuya sede central está en Londres – Inglaterra – y que posee presencia en 120 países.
Alegan que una vez conocido el trascendido respecto de las regalías, el descontento por parte del sector empresarial comenzó a manifestarse. Términos tales como “incertidumbre” o directamente desaliento a las inversiones extranjeras que estarían prestas a venir, forman parte de las principales consideraciones al respecto.
En definitiva, la presión externa sobre el gobierno salteño comenzó a manifestarse casi de inmediato. Según se supo la intención de Sáenz es la de elevar la alícuota del 3% vigente al 5%.
Supuestamente, con este trascendido, las “importantes inversiones” que hasta la semana pasada estaban al llegar a Salta por parte compañías mineras internacionales ya radicadas, habrían entrado en reconsideración, dado que esas firmas invertirían en obras, servicios y movimiento económico.
El principal argumento posee las mismas líneas que se utilizan en el plano agropecuario. La oportunidad que presentan el litio, el cobre y la actividad minera en general, provocó que se creasen un número importante de empresas, que al mismo tiempo generan demanda de trabajadores, ya que en su mayoría se enfocan en formar parte de los proveedores de bienes y servicios asociados a la explotación.
Uno de los datos que aportan, es que la Cámara de Proveedores Mineros, pasó en los últimos años de tener 70 a tener 300 asociados. Es decir, que ha y expectativas y “confianza” que puede empezar a mermar antes que se concrete el gran “boom”.
Estas empresas dependen de las grandes inversiones (extranjeras) que son las que motorizan tanto la actividad, la cadena de proveedores y el eslabón de exportación. Entonces, los mencionados consultores afirman que, dado que el precio de los productos mineros se fija en el extranjero (Estados Unidos, Asia y Europa), las firmas foráneas pretenden proyectar su rentabilidad en esos términos y no en las condiciones locales.
Nuevamente, en criollo: las empresas salteñas proveedoras de bienes y servicios no fijan el precio del litio o del cobre. En esto puede hacerse un paralelismo con el pequeño y mediano productor agropecuario.
Entonces – argumentan desde la firma consultora -, si aumenta la carga de la regalía, ese 2% de diferencia será trasladado a las firmas locales que por ende tendrán menor rentabilidad. Es decir, misma mecánica que acontece con las retenciones agropecuarias: las exportadoras extranjeras pagan los derechos de exportación al fisco, pero ese cargo se lo “descuentan” al proveedor – por ejemplo, el acopiador -, que a su vez traslada ese costo al productor primario.
Lógicamente, de las regalías se pasa automáticamente a los impuestos provinciales – ingresos brutos y sellos -. Supuestamente, son “una carga muy importante, entonces el empresariado ya indirectamente ve la forma de eludir esos impuestos”; en un contexto donde el Gobierno Nacional además, está intentando reducir su gasto fiscal, y que la provincia no estaría acompañando debidamente.
Así, en el marco de la “elución como principio”, se vuelve a enunciar el eterno mantra nunca comprobado fácticamente en Argentina: la economía es la actividad privada de la que financia el movimiento del Estado, municipal, provincial y nacional.
Lo que se le reclama a la provincia, además del asunto de las regalías, es que “copie” la seguridad jurídica que aporta el RIGI. O sea: explotar recursos naturales estratégicos sin control y desregulación total de las vías de comercialización externas, sin obligación de abastecer el mercado interno y tributar lo menos posible – o bien, nada.
Por última vez; en criollo, lo que pretenden es que Salta también se fabrique su RIGI y lo aplique. Y eso que Sáenz ha sido complaciente con el Gobierno y alienta estas políticas.
¿Imaginen lo que deben pensar desde Londres del gobernador riojano – Quintela – que no se sumó al Régimen?
Fuente: El Intra