SBU: muchachos… los está matando el corte estadístico

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SBU: muchachos… los está matando el corte estadístico

Irresponsablemente, legisladores nacionales del Frente de Todos, presentaron el pasado martes un proyecto de ley para instrumentar el Salario Básico Universal. No se dieron muchas precisiones, pero las pocas cifras estadísticas que presentaron son raras…
Por Pablo Casals
Vamos primero con lo netamente informativo. Durante el día martes, Diputados Nacionales del Frente de Todos presentaron un proyecto de Ley que impulsaría la implementación del Salario Básico Universal (SBU). Según se manifestó en el acto, el mismo será otorgado “a las personas que se encuentren desocupadas; se desempeñen en la economía informal; se encuentren inscriptas en la categoría A del Régimen Simplificado de Pequeños Contribuyentes o se encuentren inscriptas en el Régimen de Inclusión Social y Promoción del Trabajo Independiente».
Entre los fundamentos del proyecto se enunciaría que el SBU daría “respuesta a la nueva realidad laboral argentina post-pandemia a través de la ampliación de la seguridad social y la promoción del empleo»; y que “consistiría en una prestación monetaria mensual no contributiva y de alcance nacional destinada a trabajadores y trabajadoras de bajos ingresos».
La iniciativa es impulsada por los legisladores Itaí Hagman, Natalia Zaracho, Leonardo Grosso y Federico Fagioli. Asimismo, es acompañada políticamente por el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).
Según el Diputado Hagman afirmó que el SBU podría abarcar a unas 9 millones de personas que recibirían un salario universal, al sostener que el proyecto busca «eliminar la indigencia y valorizar las tareas que el mercado laboral no valora». Grosso por su parte, dijo que el proyecto cumple con uno de los puntos del plan de lucha de los movimientos sociales. La Diputada Zaracho, llamó a abordar el proyecto desde “lo humano”.
Por parte de las organizaciones políticas que apoyan el proyecto, Juan Grabois manifestó horas después en redes sociales, que “la mitad de la clase trabajadora es asalariada, tiene un empleo registrado en el sector público o privado, con derechos laborales, aunque hoy está sucediendo algo trágico que muchos asalariados no llegan a fin de mes. La otra mitad, ¿qué hace? También trabaja, en tareas de cuidado, en la ruralidad pobre, en changas, estudian. Trabajo tienen, lo que no tienen son derechos”. Afirma también que las propuestas podrían girar en torno a “crear 10 millones de puestos de empleo formal en el sector privado o sector público. Pero eso no va a suceder, es la nostalgia del pleno empleo que no existe en esta fase neoliberal del capitalismo”.

Cortes estadísticos y números varios

Cuando se gobierna, se legisla, o se milita políticamente, es bueno manejar números. Tener cifras más o menos claras respecto de lo que se va a hablar. Una vez que esa información se da a conocer públicamente, la ciudadanía puede evaluar, adherir, desaprobar, o simplemente fijarse si la cifra es certera.
Para el caso de cuál sería el parámetro inicial en términos monetarios para el SBU, no podemos afirmarlo porque no se conoce oficialmente. Si bien el proyecto fue presentado el pasado martes, hasta las 18 del miércoles aún no tenía publicación formal en los canales oficiales, ni estaba incluido en el “tratamiento parlamentario”. Es de suponer que en los próximas horas – o días – el mismo estará a disposición.
Por otra parte, relevando sobre cuál es el monto base para un SBU en otros países – principalmente europeos – dónde la medida también está en discusión, encontramos que la propuesta ronda los tres salarios básicos. Es decir, según el país, va de 1.000 a 1.200 euros.
Por lo tanto, siguiendo con la pauta del Ejecutivo Nacional que implementará a partir del mes de junio un Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) de $ 45.540 – una verdadera miseria a la que más de la mitad de la población tampoco accede -, el SBU debería alcanzar los 136.620 pesos. Si no se diera una oleada especulativa al respecto, es un salario que al menos permite resolver la ecuación alimentaria de una familia. Sin embargo, es difícil que el chancho chifle. En el mejor de los casos, lo equipararán con el SMVM.
Otros numeritos que deben hacer son los de situación laboral argentina y análisis de la población económicamente activa (PEA). Aquí sería interesante saber sobre qué corte estadístico han hecho las cuentas mientras componían el proyecto.
En función de los datos poblacionales totales, que estima el INDEC hasta que se realice el nuevo censo, Argentina posee una PEA de más de 26 millones de habitantes. Es decir, que cerca del 60% de las personas están en edad de trabajar. Asimismo, datos del organismo y de la cartera de Trabajo, hablan que entre el empleo público y privado registrado (autónomos; o en relación de dependencia, con aportes jubilatorios y seguridad social), apenas superaría los 10 millones contando entre ellos a los denominados “subocupados” (aquellos que no superan las 44 horas laborales semanales registradas).
Por lo tanto, existen más de 16 millones de personas con trabajo en negro o directamente desocupadas. Se sabe ya que – salvo excepciones – el salario en negro es significativamente menor al salario registrado. Por otro lado, a sin contar a los trabajadores petroleros, mineros, químicos y bancarios, los salarios promedio de la actividad privada no superan los $ 90.000.
Dado éste panorama, afirmar que la mitad de los trabajadores está en blanco no es real. Segundo, si se está presupuestando el SBU para 9 millones, deben saber de antemano que la mitad de los hipotéticos destinatarios quedará afuera del cobro.
Tercero, tampoco se conoce cual sería la fuente de financiación propuesta para…
$ 45.540 x 16.000.000 = $ 728.640.000.000 mensuales y $ 87.436.800.000.000 anuales (unos U$S 43.718.400.000 al año; una deuda con el FMI cada 12 meses).
Un espanto de guita, que si se instrumentara, en las condiciones que está la nación no servirían demasiado teniendo en cuenta que la canasta básica estaría superando los 120 mil pesos mensuales.
Por lo tanto, creemos desde esta Redacción que el proyecto es humo; o bien que se repartirán chauchas para pocas personas. Meter todos los planes actuales más los IFE en una bolsa, revolver, condimentar con unos pesitos más, y servir. Queda por conocer cuál es la cifra propuesta para arrancar.

Pensemos bien… ¿qué conflictos habría que enfrentar y cómo?

Supongamos que esa cantidad de dinero será finalmente distribuida entre las 16 millones de personas que deberían tener trabajo como corresponde y no lo tienen. ¿De dónde saldría el dinero?
Una posibilidad es la emisión de papeles de colores, y la implementación de fuertes controles de precios que jamás funcionaron ni funcionarán en Argentina. No lo creemos viable.
Otra posibilidad, es que “la ponga la oligarquía terrateniente”. Flaco favor les harían. No van a poner un mango porque jamás lo hicieron; y además, les van a crear un conflicto a medida para que salgan a victimizarse hablando de “comunismos”, “confiscaciones”, “cercenamiento de libertades” y cositas así. No anda.
¡Ya sé! Poniendo estaba la gansa para las multinacionales exportadoras de materias primas que se hacen con un escándalo de guita todos los años a cambio de nada, y que también la pongan los bancos.
Bueno…. las primeras son las que deberían pagar la retenciones. Y lo hacen, pero le transfieren el costo al resto de la cadena, y no resignan ni una monedita en sus ganancias. Muchachos: no pueden ponerle el cascabel al gato, ¿y pretenden además que el bicho salude y obedezca….?
Y los bancos.. bueh… Todavía rige la Ley de Entidades Financieras de la dictadura cívico – militar. Deroguen eso primero. No sean irrespetuosos y le falten el respeto a la población

¿Y vos que la tenés tan grande, qué proponés?

Dar por tierra con aventuras como el SBU que alejan a la población del trabajo y de la vida digna. Crear trabajo con tarea real e industria a partir de sustituir importaciones irrisorias y carísimas, que generan empleo en otros países del mundo.
Les doy algunos ejemplos para que ven: cables; argollas de plástico para cortinas de baño; canillas de plástico; indumentaria en general; calzado en general; electrodomésticos en general; autopartes; barbijos; jeringas plásticas; lápices de colores; juguetes; dentífricos; productos de higiene personal; y continúan un par de miles de escandalosos etcéteras.
Esos productos de complejidad básica, que perfectamente pueden fabricarse en Argentina porque se fabricaron en el país durante muchos años, significan entre puestos de trabajo directos e indirectos cerca de 8 millones.
Si a ellos les sumamos los casi 3 millones de trabajadores que podrían sumarse recuperando para el país la siderurgia, la química y los plásticos, la electrónica, las industrias naval y metalmecánica, y se le agrega valor real a los productos primarios agropecuarios, transformándolos en alimentos procesados y envasados, generarían junto a los empleos indirectos por reflejo social, los puestos de trabajo restantes para acabar con la desocupación en Argentina. Es más… tal vez haya que traer gente para trabajar porque faltaría mano de obra.
¿Cómo se hace? Con decisiones políticas y tomando el toro por las astas: nacionalizando el comercio exterior, ejerciendo desde la autoridad Estatal la actividad logística, y sustituyendo importaciones.
No es un disparate hacer todo eso para Argentina. Ya lo hizo Argentina. Puede y debe poder hacerlo.
No es digno para ningún pueblo, que su promesa de futuro sea el reciclaje de basura con Jefes de Personal que disertan en el Congreso Nacional.

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4 Comments

  1. Sergio Casa dice:

    No se puede ser más claro. Excelente!!

  2. Ulises Ariel Espinguinha. dice:

    Extraordinaria explicación Pablo Casals. Estos progres del Frente de Todos y políticos profesionales en general son una mierda nauseabunda. Hay que tirar la cadena!!!

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