Una proyección de Bases Aeronavales en Tierra del Fuego

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Una proyección de Bases Aeronavales en Tierra del Fuego

El golpe de Estado en 1955, y la implementación del Plan Larkin desde 1959, significó para la Argentina un cambio sustancial en su planificación geopolítica, fragmentando en tres partes nuestro territorio. Por Diego Chanuar*

Una de ellas, del paralelo 40ºSur hacia el norte, abarcando principalmente toda la cuenca del Plata hasta su desembocadura en el Río de la Plata, ruta dominada por las multinacionales del comercio exterior. La segunda parte abarca desde el paralelo 40º Sur hasta el paralelo 50ºSur, es decir el 98% de la Patagonia Argentina, cuya política ha sido el aislamiento y su despoblamiento. Por último, la división territorial se determinó entre el paralelo 50º Sur hacia el polo Sur, con la firma de los denominados “Acuerdos de Madrid” con Reino Unido en 1989-1990, atomizando y desintegrando la Isla de Tierra del Fuego, la Antártida y el Atlántico Sur con el continente. Este último objetivo, se ejecutó, entregando el control militar del Atlántico sur y su explotación pesquera, conjuntamente con la paralización de la industria naval nacional y la desactivación del servicio del Comando de Transportes Navales de la Armada. De esta forma, se abandonó el carácter aeronaval que desde 1949 se había dispuesto en Tierra del Fuego, particularmente en Ushuaia, y su carácter científico proyectado por el premio nobel y presidente del CONICET en 1969, Dr. Bernardo Houssay, al crear el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), el cual fue desmantelado en la década del 90, con su reconfiguración haca la “Ushuaia turística”, al inaugurarse el aeropuerto al pleno servicio de las necesidades comerciales como terminal de pasajeros, siendo Ushuaia escala del 90% de los cruceros comerciales a la Antártida.

Bajo este panorama, desde Social 21, proponemos que la Isla de Tierra del Fuego, se constituya como Centro Geopolítico de la Argentina, retome su carácter de base militar aeronaval y particularmente Ushuaia, se consolide como cabecera de puente Antártica, recupere su carácter científico y Cabo Espíritu Santo se constituya como cabecera de puente hacia el continente americano.- Para ello impulsamos el desarrollo de tres bases aeronavales:

La “Base Espíritu Santo”: A crearse en la boca del Estrecho de Magallanes, debe ser la cabeza de puente al continente americano y brindar control de vigilancia de las embarcaciones que transitan por el estrecho, con permanente comunicación con: La central de operaciones del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada (COAA) ubicado en Puerto Belgrano; la Central del Comando Naval de Tránsito Marítimo; y el apostadero naval de la Armada Argentina, Puerto Parry, ubicado en la isla de los Estados, el cual debe reacondicionarse como centro de vigilancia marítima, constituyendo un sistema de comunicaciones y enlaces de centralización de la información por parte de las patrullas que operan en el Atlántico Sur, para control de buques pesqueros, piratas y buques no autorizados.

La “Base Aeronaval Río Grande-Pioneros Aeronavales en el Polo Sur”: Creada en 1949, debe reestructurarse a fin de llevar a cabo la planificación de la fabricación de buques militares y científicos, el diseño de estructuras que se necesiten para respaldar las operaciones militares y científicas en la región y la reparación de buques y plataformas marítimas que garanticen la operatividad del sistema científico, militar y productivo de la Isla de Tierra del Fuego. Para ello, debe operar bajo su órbita, el Astillero Nacional Fueguino, a crearse en la Bahía San Sebastián.

La Base «Estación Aeronaval Ushuaia”: Creada en 1949, debe ser la cabeza de puente latinoamericano a la Antártida, puesto que se configura como el territorio con mejor posicionamiento geopolítico, por su proximidad al continente blanco, respecto de Cape Town, en Sudáfrica; Christchurch, en Nueva Zelanda; Hobart, en Australia y Punta Arenas, en Chile. Por otra parte presenta un acceso directo con la península Antártica (Tierra de San Martín) en donde las favorables condiciones climáticas permitió la instalación del 45% del total de las bases permanentes que operan en la Antártida y por último Ushuaia presenta la infraestructura básica necesaria para posicionarse como centro científico.

*Integrante de Social 21, La Tendencia

Fuente: Social 21, La Tendencia

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