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Mientras la dupla presidencial juega a las “visitas” y a “Perry Mason”, el superministro baja y sube entre la Aduana y el Banco Central, para diseñar política de producción agropecuaria en conjunto con las multinacionales exportadoras. El secretario de Agricultura entretanto, mira; la “Mesa de Enlace”, espera sentada arriba de más de 20 millones de toneladas sin liquidar.

Redacción

Según un informe oficial que dejaron filtrar desde las primeras líneas del superministro con atribuciones de presidente, Sergio Massa, “el campo” mantiene retenidas más de 23 millones de toneladas de soja sin vender. El valor de dicha mercadería superaría los 14 mil millones de dólares.

Asimismo, el informe dice que también están almacenados, unas 8.000.000 de toneladas que provienen de la cosecha anterior; y que “los exportadores cuentan con dos millones de toneladas ya vendidas pero que se despacharán entre agosto y diciembre, por un valor aproximado de 1.214 millones que todavía no fueron liquidados ante el Banco Central.

Así, a un valor FOB promedio de 607 dólares la tonelada, serían 21.500 millones de dólares. El documento especifica que existen 3.900.000 de toneladas en manos de los exportadores, de las cuales dos millones faltan embarcar, por eso todavía no se liquidaron; y que 1,9 millones no tienen precio fijado por el productor.

Desde el Gobierno, y a través del Banco Central, además de impulsar el instrumento que permite a las cerealeras adelanten parte de su liquidación y traigan los dólares de la prefinanciación, también se estudia posibilitar que los productores accedan a un mayor cupo de compra de divisas al “tipo de cambio solidario” (“dólar campo”), sumado a la posibilidad de obtener una libre disponibilidad de las percepciones del Impuesto a las Ganancias, lo que abultaría su rentabilidad.

La propuesta giraría en torno a que los productores puedan comprar, por cada 100 toneladas vendidas, aproximadamente 12.000 dólares; y con ese dinero, hacer una diferencia vía MEP e incrementar su rentabilidad en un 24%.

Es decir, más allá de cómo termine la cosa, lo importante a veces está en los gestos iniciales. Y estos nos dicen que la medidas gubernamentales nada tienen que ver ni con el proceso de producción ni con la operatividad en las compra venta hacia el interior de la cadena, o en cuanto a transacciones de exportación. Obedecen a una serie de artilugios y mecanismos financieros y fiscales, que buscan “dejar contentos” al sector, sin entrar en conflicto con las exportadoras extranjeras, y al mismo tiempo “hacer caja”.

En criollo, es pretender quedar bien con Dios y con el Diablo, a costilla del mercado interno. Es decir, acosta del encarecimiento de los alimentos y la perpetuación de la precariedad y emergencia en materia de empleo.

Fuente: Poder Ejecutivo Nacional / Agritotal

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