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Evidentemente, no es un problema solo argentino: los productores del “viejo mundo” también denuncian las diferencias entre lo que reciben por la mercadería, y el precio final que adquieren en los mercados de consumo. ¿Dónde estaría el problema? En los intermediarios y la distribución.
Redacción
La nota debería integrar la sección «Mundo». Pero como es de nuestro interés se que comprenda el problema de una vez por todas, pensamos que tal vez, titulando «Europa» y hablando del problema de aquellos lares, la lectora, el lector, padre, tutor o encargado, se interesarían por un tema de tres patas que acosa al mundo: la producción, el transporte y la logística.
Los agricultores denuncian las “escandalosas diferencias” que hay entre los precios de verduras y frutas desde su salida del campo hasta que se venden al consumidor. Agregan que ambas se dan “un un contexto de una alta inflación motivada por las altas cotizaciones de los alimentos y también de la energía”.
Las declaraciones según la fuente, insisten en que “los agricultores no se benefician ni mucho menos en la misma medida que los otros eslabones de la cadena agroalimentaria, con unas desigualdades bastante evidentes entre unos y otros”; y aseguran que los disparatados aumentos se observan en los intermediarios y la distribución.
Los productores padecen el mismo problema que los de este lado del mundo: no cubren los costos a pesar de los continuos aumentos. Según las organizaciones españolas que fueron consultadas por la fuente para confeccionar el informe, “detrás de estos movimientos de encarecimiento de precios en destino sin reflejo en el origen, hay movimientos especulativos que buscan enriquecerse aprovechando la espiral inflacionista”.
Tenga en cuenta el lector que estas manifestaciones se están produciendo en un contexto de inflación interanual que gira en torno al 7 y 8%. Según los referentes de la Unión de Agricultores y Ganaderos española, “los intermediarios se forran mientras los agricultores nos arruinamos”, porque se generan márgenes que van del 500 al 1.300% de diferencia entre el precio de origen y el de góndola. En su parte de prensa, grafican con el ejemplo de las naranjas: “los agricultores perciben 0,11 euros por kilo; una cifra que sube hasta los 0,67 en la parte de los intermediarios y a 1,49 euros de media en las tiendas”.
Pero la denuncia más profunda es que «la ley de cadena alimentaria no funciona». Dicen lo siguiente: “aún no se ha establecido el organismo que tiene que decir cuáles son los costos de producción, para en función de eso hacer los contratos de compraventa con los distintos operadores del mercado y que, por tanto, los agricultores sigan vendiendo a pérdidas en muchos casos”.
En criollo, o en argentino, lo que los productores europeos están denunciando, es lo mismo que por aquí hacemos de referencia respecto de la ley de abastecimiento que tampoco se aplica ni se cumple.
La normativa que los agricultores españoles piden que se regularice, es un especie de instituto que promovió la Unión Europea dentro de la legislación del bloque, y que los países miembros votaron con ambas manos y pies, pero que jamás hicieron cumplir. Hoy, con el contexto inflacionario que se expande por Europa, se acuerdan de esos detalles.
¿Adivinen quienes se hacen los otarios? Sí; por un lado, las principales asociaciones de supermercados y cadenas de distribución no han acusado recibo, y envían remarcan la mercadería en los sectores de mayor volúmen de consumo o de mayor poder adquisitivo promedio.
Por el otro lado, los gobiernos: que el calor, que la pandemia, que la guerra, que la oposición; y las semanas pasan y no hay vistas de soluciones. Igual que acá
Sólo podemos decir un par de cosas: a los europeos recién les comienza el problema y no los gobierna Alberto Fernández, por lo tanto algo debe haber que trasciende a los presidentes; asimismo, las naciones europeas van a tener que hacer algo para cuidar a sus productores y al abastecimiento general de la población, a lo cual esperemos que no vengan a preguntarle cómo hacer a Alberto Fernández.

Fuentes: Internos / The Objective

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