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La bruma del odio y la claridad del colonialismo

Se conocieron las intenciones norteamericanas para establecerse en la cuenca del río Paraguay. Habrá obras, inversiones, planes maestros y movimientos de tropas. Todo parece cerrar para las potencias que dominan nuestro territorio, comercio y producción.

Por Pablo Casals

Según se difundió días pasados desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de la hermana República del Paraguay, el gobierno de dicho país “comprometió todo el apoyo institucional que se requiera en la elaboración, diseño y ejecución de un Plan Maestro para la Navegabilidad del río Paraguay”.

Las declaraciones, tuvieron lugar según fuentes oficiales, durante la reunión celebrada la pasada semana, entre la Cámara de Comercio Paraguayo – (Norte)Americana, el Canciller Nacional y el embajador estadounidense, Marc Ostfield. El funcionario gubernamental afirmó que la navegación reviste para su país una relevancia estratégica prioritaria; y que pretende ser atendida desde una “perspectiva colaborativa con los países ribereños, para facilitar la navegación y el transporte comercial fluvial, favorecer el desarrollo, modernización y eficiencia de dichas operaciones que permita el acceso de nuestros productos en condiciones competitivas a los mercados de ultramar”.

El Canciller, Julio Arriola, se refirió permanentemente a la relevancia que la navegación por la cuenca Paraguay – Paraná – Río de la Plata, posee para el desarrollo integral de su país; y que para ello es necesario atender el movimiento de carga, el crecimiento de la flota de bandera paraguaya, los productos estratégicos transportados, la inversión en el desarrollo portuario y de astilleros que contribuyan significativamente para el desarrollo soberano paraguayo.

Asimismo, el alto funcionario admitió que el estudio y elaboración de un Plan Maestro para la Navegabilidad del Río Paraguay, está siendo impulsado con el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos de América, específicamente a partir de los servicios del Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Los trabajos abarcarían el tramo de jurisdicción nacional del río Paraguay. El Plan Maestro, ofrecería alternativas de mejoras en la confiabilidad y seguridad de la navegación, con atención a las condiciones ambientales y la situación socioeconómica de las comunidades ribereñas.

En criollo, Paraguay autorizó al relevamiento y establecimiento de las tropas estadounidenses en un punto estratégico y aguas arriba, de la cuenca fluvial más preponderante de nuestro territorio. Ya no sólo es preocupante la presencia norteamericana en la denominada triple frontera y las operaciones logístico militares que permanentemente realiza con autorización d ellos gobiernos argentino, brasileño y paraguayo: ahora manifiestamente, elaboran planes infraestructurales de manejos de cuencas fluviales estratégicas.

Naturalmente, la noticia del ingreso de Estados Unidos en el tramo paraguayo de la denominada hidrovía, generó cierto revuelo en los despachos argentinos. La iniciativa complicaría las ya anunciadas prentenciones chinas sobre la operatividad de la cuenca; las inversiones por llegar, y la realización de por ejemplo, el proyecto del denominado Canal Magdalena como vía opcional sobre la margen argentina de ingreso y egreso al Río de la Plata.

El actual canal de acceso, esta controlado por Uruguay y operativamente por alineamientos con los británicos. Si Estados Unidos formal y legalmente se establece en la otra punta de la cuenca, el flujo de cargas quedará controlado integralmente en tipo y volumen, dejando en segundo o tercer lugar cualquier reivindicación de soberanía: todo es legal, todo es formal, y todos firman.

De hecho, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través de su brazo de operatividad privada BID Invest, ya comprometió la financiación de las obras paraguayas por 110 millones de dólares, y que los trabajos los llevará adelante la empresa belga Jan de Nul, con solvencia y calidad probadas en treinta años de dragado en la cuenca y con concesiones varias en puertos del litoral marítimo argentino.

No es un asunto para ponerse locos con los paraguayos, con los yanquis, los belgas, los chinos o los ingleses: de arranque es un tema netamente nuestro. A principios de los ’90, fue Argentina mediante sus gobiernos entreguistas, la que habilitó a la realización de todo tipo de negocios y calamidades en torno a la cuenca Paraguay – Paraná – Río de la Plata. Incluso, ninguno de los contratos fue observado o anulado por lo sucesivos gobiernos. Ergo, no han sido menos entreguistas que sus antecesores.

Por lo tanto, ¿qué hacen los paraguayos, cuyos gobiernos no son mejores que los nuestros? Juegan el juego. Quieren su parte; y de la mano de Estados Unidos tienen ventaja. El plan geopolítico yanqui de cortar transversalmente en fetas al continente como lo marca la iniciativa del IIRSA, requiere que sus cerebro operativo haga base en Paraguay-Mato Grosso, para tener acceso a dos de las tres cuencas más importantes de América del Sur: la del Amazonas, y la nuestra, Paraguay – Paraná – Río de la Plata. La restante, es la del Orinoco, de la cual hablaremos otro día.

Para cerrar, un chusmerío de palacio: aparentemente, mientras el superministro casi presidente, Sergio Massa, anda de viaje por el mundo de besamanos en besamanos; el presidente formal y el gobernador bonaerense, apretarían el acelerador con el canal Magdalena, para no quedar a la zaga de los paraguayos y no desencantar a los chinos.

Sin embargo, los orientales son sabios y van tranquilos en el asunto: de a poquito están controlando los litorales marítimos que a ellos les interesan de cara a fortalecer la Ruta de Seda y acceso al caladero pesquero del Atlántico Sur.

Como diría un viejo zorro de redacción, “hoy se putean, mañana se besan”. China es complemento de yanquis e ingleses en el saqueo continental y en el marítimo. Para ellos, sólo es cuestión de esperar y avanzar despacio; o arremeter como lo han hecho toda la vida. El tiempo es de ellos y la pelota también.

Total, en Argentina y resto de la región, lo preocupante son los discursos de odio. ¡Qué vachaché!

Fuentes: Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay / Gobierno de la República Argentina / Global Ports

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