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Las “cosas” que se fabrican: ese espectro tan temido por la interna cocoliche

La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (ApyME), realizó una fuerte denuncia respecto de los insumos difundidos y el puñado de actores que en Argentina, hacen y deshacen en materia de precios.
Redacción
En Argentina hay que volver a hablar de las cosas. Causa vergüenza que tanto las “agendas” políticas como mediáticas en general ronden sobre temas superfluos o simbólicos, y no sobre las “cosas” que hacen a una vida diga en una comunidad, una sociedad o un país.
Lo dicho, no significa que desde esta Redacción no le demos importancia a el poder de los símbolos en la cultura; sino que para que una sociedad se apropie y/o transforme esos símbolos, debe tener tiempo y predisposición para hacerlo. La verdad, mientras más del 60% de la población posee gruesos problemas para sobrevivir, será difícil que ese proceso comunitario pueda gestarse en forma efectiva.
Entre las cosas que no se hablan – o se lo hace poco -, están los denominados “insumos difundidos”. O sea, aquellos productos manufacturados o materias primas, que son base de otras industrias. Generalmente, cuando se analizan estos elementos, se toman en cuenta el acero, el aluminio, el cemento, los plásticos, el papel y el cartón; el vidrio, los hilados y la madera. Todos ellos son insumos claves de cadenas de valor de la industria; y son elementales para la fabricación de gran parte de los bienes consumidos por la población. Aquí hablamos desde los alimentos y bebidas, hasta el calzado y la indumentaria, muebles, herramientas, electrodomésticos, artículos y utensilios varios (libros, espumaderas, manteles, desodorantes, y lo que se les ocurra), materiales de la construcción, automóviles…. En fin, productos que se ofrecen o se demandan a comercios minoristas, supermercados, distribuidores mayoristas, corralones de materiales, ferreterías, etc, etc.
Es por ello que s ellos denomina “insumos difundidos”: porque la mayoría de las actividades los requieren para sus cadenas de valor, y los precios a los que se comercializan, determinan el valor de los bienes finales. Ejemplo: el valor de la madera o de las tablas, forma parte del precio final del mueble.
Un sector que viene abordando el tema desde por lo menos hace una década, son parte de las organizaciones que nuclean a la pequeña y mediana empresa. Según datos difundidos en los documentos, algunas de estas organizaciones afirman que los “insumos difundidos” han tenido incrementos injustificados durante los últimos dos años.
Así, por ejemplo, se asegura que el rubro de la siderurgia y metalmecánica protagonizó subas ente el 60 a 100% durante el 2021, principalmente en alambres y acero inoxidable.; y que los valores en el primer cuatrimestre del corriente año ya alcanzan aumentos de casi el 30%.
ApyME, informó que hubo subas del 34% en dólares para los plásticos en 2021; y 100% para los bidones en el mismo periodo y en la misma moneda. También que el papel y el cartón tuvieron variaciones del 64% en pesos durante el año pasado; pero que el cartón de embalaje, aumentó un 75%.
Asimismo, tenemos en escena los tradicionales “factores de poder”. Simple: las empresas y los complejos productivos de estos insumos difundidos, están altamente concentrados en el país y en general asociados a cadenas internacionales de valor dentro de cada rubro (Aluar, Techint, Loma Negra, Indupa; y podrían seguir las firmas).
Por un lado, sus actividades son centrales en zonas o regiones en las que se ubican sus plantas industriales, y poseen capacidad de lobby en gobiernos municipales, provinciales y nacional también. Por eso mismo, es habitual que esas empresas reclamen que dada su “importancia”, sus problemas a resolver adquieren el carácter de “prioridad de Estado”; mientras no se detiene en transferir “mayores costos” a sus abastecidos principales: las PyMES.
Desde APyME, directamente lo plantean sin filtro: “los insumos difundidos hoy están en su mayor parte en poder de monopolios, oligopolios y empresas extranjeras o con alto componente de extranjerización”. De esta manera, a Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios insta al Gobierno Nacional a tomar cartas en el asunto, y piden la aplicación de herramientas de control de precios – una especio de Precios Cuidados para las pymes.
Denuncian asimismo, algo que desde Chasqui Federal hacemos continuamente: a las empresas radicadas en el país, en términos de ganancias les conviene el negocio de la exportación. Máxime si las firmas poseen filiales fuera del país o son subsidiarias de empresas extrajeras. Ante esto, dice también APyME: “el Estado perdió capacidad de control sobre esos formadores de precios”.
La organización sostiene un argumento que tiene veracidad: “para frenar la inflación algún sector tiene que empezar a bajar los márgenes y los que tienen que empezar son los que están en la base de la pirámide de la transformación productiva, es decir los proveedores de insumos difundidos, que son todos esos productos y materias primas que recorren todo el camino hasta llegar al consumidor final”. De allí que reclamen que el Estado tome protagonismo hacia adentro de las cadenas de valor, para que los precios generales no sigan dependiendo de un puñado de actores.
Para cerrar, una cuenta que hace APyME, y que hicimos nosotros también: en la cadena del acero y sus derivados, los incrementos superaron en 45 en dólares durante el último año. En el caso de los plásticos, más del 8% en la misma moneda.
Casi todo en este mundo tiene plástico y acero. Más allá de las excusas – Macri, la pandemia, el FMI, la guerra, la interna cocoliche, y lo que venga -, esto no da para más.

Fuente: INDEC / APyME

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