Líbano defiende sus recursos marítimos

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Líbano defiende sus recursos marítimos

“Cada metro cúbico de gas y petróleo en la frontera marítima con la Palestina ocupada son usurpados por la ocupación israelí. Líbano defenderá su gas y petróleo con todas sus capacidades y estaremos listos para defender nuestra agua, como defendimos nuestra tierra, y no esperaremos de manera indefinida”; manifestó el presidente del parlamento libanés, Nabih Berri.

Redacción

“Nuestro país reafirma la determinación de explotar la totalidad de las riquezas de su región económica”, declaró el presidente del parlamento libanés Nabih Berri, durante su reunión con Amos Hochstein, enviado de Estados Unidos para las negociaciones sobre la demarcación de las fronteras marítimas entre Líbano y la ocupación israelí.

Durante el encuentro con Hochstein, Berri subrayó la necesidad de volver a Naqoura para hacer negociaciones indirectas hasta alcanzar los resultados deseados. Por su parte, el diplomático estadounidense afirmó que las negociaciones han logrado avances significativos.

Hochstein arribó a Beirut, horas antes, para sostener una ronda relámpago de conversaciones con altos funcionarios libaneses, entre ellos el presidente de la República, Michel Aoun, el vicepresidente del Parlamento, Elias Bou Saab, y el jefe de Seguridad Pública, Abbas Ibrahim.

El pasado 31 de agosto, Berri señaló: “Cada metro cúbico de gas y petróleo en la frontera marítima con la Palestina ocupada son usurpados por la ocupación israelí. Líbano defenderá su gas y petróleo con todas sus capacidades y estaremos listos para defender nuestra agua, como defendimos nuestra tierra, y no esperaremos de manera indefinida”.

Por su parte, el vicepresidente del Parlamento libanés, Elias Bou Saab, confirmó hace dos días que el mes de septiembre será es crucial para el tema de la demarcación de las fronteras marítimas. “La visita de Hochstein no quiere decir que trae la solución definitiva al expediente de deslinde, pero es un paso positivo», señaló.

En ese sentido, es preciso destacar que el secretario general de Hizbullah, Sayyed Hassan Nasrallah, dijo en su último discurso que las amenazas israelíes sobre la demarcación de fronteras son inútiles y que espera con ansias los próximos días.

¿Qué dicen en Israel a todo esto?

Al aproximarse la fecha límite dada a Israel con respecto a la demarcación de la frontera marítima con el Líbano, la opinión pública israelí está dividida sobre la autoridad del gobierno para zanjar esta cuestión.

En Tel Aviv se desarrolla, desde principios de agosto pasado, un debate político-jurídico sobre la necesidad de aprobar los resultados de las negociaciones entre Israel y Líbano acerca de su línea fronteriza en el Mediterráneo mediante referéndum público o por una mayoría de dos tercios de los votos de miembros de la Knesset.

Las opiniones estaban divididas en Israel, entre aquellos que creen que cualquier decisión de ceder un «área soberana israelí» no está dentro de la autoridad del gobierno, según la «Ley básica – Referéndum popular». La otra considera que el asunto no necesita la anuencia de la Knesset, y su aprobación en el gobierno es suficiente, porque «renunciar a áreas en las aguas económicas del Estado, donde solo tiene derechos económicos, no constituye una renuncia a la soberanía”.

Partidarios del referéndum

Con el creciente rumor en Israel sobre avances en las negociaciones con el Líbano sobre las fronteras marítimas, mediado por Estados Unidos y encabezada por el Enviado Especial para Asuntos Energéticos, Amos Hochstein, el Foro de Política Kahlit presentó una petición a la Corte Suprema en Tel Aviv, a mediados de agosto último, para decidir si es necesario aprobar los resultados de las negociaciones entre Israel y el Líbano sobre la línea marítima en el Mediterráneo a través de un referéndum general.

Los jefes de los bloques Likud y Sionismo Religioso, en la Knesset, Yariv Levin y Orit Struck, respectivamente, en una carta dirigida al primer ministro Yair Lapid, le solicitaron que tenga en cuenta que de acuerdo con la Ley Básica – Referéndum en Israel, “cualquier cambio en la línea fronteriza se aprueba en la Knesset por una mayoría de 80 miembros o se somete a un referéndum general después de que sea aprobado por la Knesset por una mayoría ordinaria”.

Los dos miembros del Knesset indicaron en su carta, de la que se enviaron copias al primer ministro suplente, Naftali Bennett, y al asesor legal del gobierno israelí, Ghali Barhav Mayara, que el gobierno está dispuesto a ceder una enorme área de unos 860 kilómetros cuadrados, así como la línea fronteriza de las aguas económicas que  fue establecida en una previa decisión gubernamental, y agregaron que “el tema tiene que ver con las aguas que forman parte del territorio soberano del Estado de Israel”.

“El gobierno que encabeza usted (es decir, Lapid) no está autorizado para firmar el acuerdo que incluye un mal cambio en la línea fronteriza marítima de ‘Israel’, porque el tema está relacionado con un gobierno anterior que está perdiendo su mayoría en la Knesset hoy», indicó el jefe del partido Sionismo Religioso.

En una posición adicional, Struck dijo: “Previamente, en nuestra historia ha ocurrido una situación en la que los partidos políticos en ‘Israel’ creían que el interés del Estado era ceder un territorio independiente. Solo por y como parte de tales situaciones, sometemos la Ley Básica a un referéndum popular para asegurarnos de que el gobierno no pueda tomar tales decisiones bajo su propia responsabilidad, y estará sujeto a la decisión del gobernante, la Knesset, y/o un referéndum popular”.

El Sionismo Religioso criticó, a principios de agosto pasado, la intención del gobierno de ceder las fronteras de «Israel».

Al respecto, dijo: «En este momento cuando nosotros estamos ocupados con una batalla electoral, Yair Lapid está ocupado rindiéndose al Sr. Hassan Nasrallah y vendiéndole las propiedades estratégicas de ‘Israel’ sin supervisión popular y sin referéndum, como lo exige la Ley Básica”.

Según informes israelíes, el principal argumento de quienes exigen la aprobación de 80 miembros de la Knesset o un referéndum general para ceder un territorio, es que en 2011, «Israel» declaró sus fronteras marítimas con el Líbano, de conformidad con las leyes marítimas internacionales, y presentó su decisión al respecto a las Naciones Unidas, como se anunció. El Líbano también tiene sus fronteras marítimas y presentó su decisión a las Naciones Unidas.

A nivel de expertos, la profesora Talia Einhorn, miembro permanente de la Liga Internacional de Derecho Comparado, consideró que el gobierno de “Israel” tiene prohibido firmar un acuerdo con Líbano sobre las fronteras marítimas, porque no existe un país llamado Líbano, sino Hizbullah, y por la existencia de la ley “Básica – Referéndum Popular”, que establece que si “Israel” quiere ceder una de sus tierras, en las que se aplica el dominio israelí, debe obtener una mayoría de 80 miembros del Knesset o mantener un referéndum popular al respecto.

Einhorn agregó: “El área en el corazón del mar es soberana del Estado de Israel por dos razones, a saber, la existencia de la Ley de Tierras Submarinas, que dice que la tierra de Israel incluye la tierra, el mar, y el subterráneo, así como la zona fuera de las aguas territoriales, hasta la profundidad de las aguas de las que se podría aprovechar los recursos de la naturaleza en estos terrenos”.

Y agregó: “La segunda razón es el texto del derecho internacional. Según la Enciclopedia de Derecho Internacional del Waxman and Heidenberg Institute, que cita el artículo 561 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho Marítimo, dice que está en la zona económica exclusiva, que cae dentro de la zona de aguas económicas, del Estado, derechos soberanos en todo lo económico, así como en lo jurisdiccional”.

Sin embargo, Einhorn admitió que en la zona económica hay libertad para el paso de barcos, el vuelo de aeronaves y el tendido de cables submarinos por parte de otros países.

Einhorn también señaló que en “Israel” existe una directiva especial para el Asesor Legal desde 1984, que indica que los acuerdos con países extranjeros deben presentarse a la Knesset dos semanas antes de la ratificación por parte del gobierno.

No obstante, en agosto pasado, la actual asesora legal rescindió abruptamente esta directiva, especificando que los acuerdos internacionales deben ser presentados a la propia asesora legal del Ministerio de Relaciones Exteriores en lugar de a la Knesset, y “esto no tiene paralelo en ningún país democrático occidental”.

A nivel mediático, Tal Schneider observó en el sitio web Zaman Israel, fechado el 23 de agosto de 2022, en respuesta a la carta de los diputados Levin y Struck, que lo interesante «es el reclamo legal constitucional que establece que llegar a un acuerdo con un Estado hostil para trazar una línea marítima es una cuestión de renunciar a la soberanía israelí sobre su territorio, incluidas las aguas territoriales (12 millas de la costa) y las aguas económicas (hasta 250 millas de la costa). 

Schneider señaló que «esta es la primera vez que una pregunta de este tipo, que examina la esencia de la Ley Básica para un referéndum popular, llega a los tribunales de justicia, ya sea ante el fiscal general o la Corte Suprema».

Por su parte, Orna Mizrahi, investigadora del Instituto de Investigación de Seguridad Nacional, consideró que “el gobierno israelí está obligado a atender el reclamo desde el ámbito legal planteado por la oposición, de que el acuerdo con Líbano significa una concesión de territorios, y por lo tanto, debe ser aprobado en un referéndum popular a menos que sea aprobado por una mayoría de 80 miembros de la Knesset. 

Mizrahi indicó que este reclamo, rechazado por algunas leyes, genera controversia legal y pública, y puede perjudicar el interés israelí en completar el acuerdo.

Opositores al referéndum

Por otro lado, la ministra de Energía del gobierno de “Israel”, Karen Alharar, emitió una destacada postura en la que dijo: “En una fase de transición, lo jurisdiccional puede intervenir, y no queremos de ninguna manera tomar un paso inapropiado e incorrecto”.

Y agregó: “Estamos consultando sobre cada decisión que se tome y cada decisión será examinada judicialmente”.

Por su parte, el director general del Ministerio de Energía, Lior Shilat, dijo que “las negociaciones sobre las fronteras marítimas no se llevan a cabo desde hace meses, sino desde hace años, específicamente desde 2011, cuando Líbano e Israel depositaron líneas discordantes en Naciones Unidas para su aguas económicas”.

“Todos los trabajos de exploración de gas en Israel están ubicados en aguas económicas y no en aguas territoriales”, señaló.

Sheilat explicó que «la estructura legal es muy diferente cuando se habla de aguas económicas o regionales», y sugirió que juristas expertos en leyes internacionales sean invitados a las estaciones de televisión para hablar sobre el punto jurídico.

La respuesta más contundente a la demanda de obtener la aprobación de 80 miembros de la Knesset, o de realizar un referéndum público para aprobar el acuerdo de fronteras marítimas con Líbano, provino del exministro de Energía, Yuval Steinitz (miembro del partido Likud y cercano a su presidente, Benjamín Netanyahu), quien dijo que “la cesión de áreas en las aguas económicas del Estado, donde solo tiene derechos económicos, no constituye una renuncia a la soberanía, y por lo tanto el gobierno no necesita la aprobación de 80 miembros de la Knesset ni un referéndum popular”.

«Las aguas económicas no son aguas soberanas», señaló Steinitz, «porque otros estados, incluidos los hostiles, pueden navegar o volar sobre las aguas económicas. La afirmación de que se trata de una renuncia a la soberanía carece de fundamento en términos del derecho internacional. Por ejemplo, no es posible impedir que otros instalen un gasoducto o un cable de comunicaciones a través de aguas económicas. Si queremos tender un gasoducto o un cable de comunicaciones en las aguas económicas de otros países, entonces los egipcios, los chipriotas o los libaneses no podrán impedirlo”.

«Tener una disputa sobre dónde debe ubicarse la línea no significa que renunciemos a ninguna soberanía», dijo. «Porque no se ha determinado de antemano si el área en disputa nos pertenece a nosotros o a ellos. Presentamos nuestra posición con respecto a las aguas económicas y presentamos sus reclamos, y aún no se ha decidido si eran nuestras demandas o las de ellos, no estamos concediendo aquí nada que fuera nuestro”, agregó.

Steinitz indicó que cuando condujo las negociaciones entre «Israel» y Líbano no tenía intención de obtener la aprobación de la Knesset o someter el asunto a referéndum popular, y agregó que «Israel» no accedió a otorgar licencias para la exploración de gas en las áreas en disputa «porque respetamos la existencia de la disputa» con los libaneses.

Recordó que en el pasado hubo negociaciones entre Israel y el Líbano en varios puntos fronterizos, como el pueblo de Ghajar, donde Naciones Unidas definió la frontera y no hubo ningún reclamo en Israel de que se trataba de una concesión del territorio soberano israelí.

En una estimación realizada por el actual jefe del Centro de Investigación de Políticas y Estrategias Navales, el general de brigada (reserva) Dr. Shaul Horev, dijo que los acuerdos de política exterior del gobierno israelí, incluso cuando se trata de un gobierno de transición, no deberían pasar a través de la Knesset.

Horev agregó: “En mi opinión, en términos de asesoramiento legal, después que ello sea acordado entre los estados, debe pasar por un proceso de aprobación del gobierno y es probable que también se presente a la Knesset en un momento posterior, pero la solicitud de referéndum es una exageración y las líneas fronterizas no se definen en los referéndums populares”.

Por su parte, el Dr. Benny Spinner, del Centro de Política Marítima e Investigación Estratégica dijo que “las fronteras marítimas son tomadas por decisiones gubernamentales”, y señaló que “cuando Israel anunció las fronteras marítimas en 2011 y entregó su decisión a las Naciones Unidas, no lo presentó a la Knesset para su aprobación».

Speiner señaló que la persona que finalmente decidirá sobre la cuestión de la aprobación de la Knesset o un referéndum es el asesor legal del gobierno. También dijo que le resulta difícil creer que definir el límite marítimo requiere un referéndum popular.

En cuanto a la afirmación de que Israel tiene la intención de transferir las áreas en las que ya ha actuado como propietario al Líbano, Speiner comentó: «Esto simplemente no es cierto, ya que el lugar donde actualmente se llevan a cabo las actividades de seguridad israelíes está al sur de esta área».

Fuente: Almayadeen

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