Llovió en zona núcleo y comenzaron las cuentas

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Llovió en zona núcleo y comenzaron las cuentas

Las precipitaciones caídas en las últimas dos semanas en las zonas de mayor rendimiento productivo, han hecho recalcular costos y renovar expectativas en los productores pequeños y medianos.

Redacción

La zona núcleo es la que posee los mejores márgenes de “ganancias” del país en materia de agricultura. Más allá de que se puede discutir el asunto, negarlo absolutamente o afirmarlo a pie junto, los precios internes de la cadena de costos de la actividad agropecuaria está estimada – o referenciada – según lo que ocurra en esta región.

Además hay un factor importante a tener en cuenta para esta campaña, y es la rápida recuperación de la humedad de suelos – o de “perfiles” dirían en la jerga -. Si bien, fue una de las zonas donde la sequía de 2020 a 2023 había golpeado con mayor incidencia, el potencial de esas llanuras implica relativamente, una mejor recuperación en el corto plazo.

Los reportes de lluvias de los últimos días, están haciendo ilusionar a todos los eslabones de la cadena. En provincia de Santa Fe se habrían registrado los mayores niveles de precipitaciones. Un tercio del territorio provincial recibió arriba de los 100 mm, fundamentalmente en el sureste y en zona centro. Por ejemplo, Sunchales registró 175 mm y Rosario 140. Respecto de la provincia de Buenos Aires, la región vinculada a zona núcleo tuvo registros cercanos a los 100 mm en San Pedro, 95 mm en Pergamino y 82 mm en Junín.

Así A días de iniciar “la fina” y pensar en los cultivos de invierno – o cobertura -, los productores y sus asesores comienzan a afinar el lápiz. Según fuentes asociadas al mercado, la siembra y la protección de un cultivo estaría rondando en promedio 450 dólares por hectárea (U$S/ha) en el caso del trigo; 330 U$S/ha para la soja; y el maíz, rondaría los 650 U$S/ha.

Los costos son altos, habida cuentas de las flojas ventas para el productor en las últimas dos campañas de las cuatro que se extendió la sequía. Es el momento donde los gurúes de las grandes ocurrencias, pasan un tiempo en el banco de suplentes.

Si bien, por una cuestión de rotación y recuperación de los campos, usualmente se aconsejan que se realicen cultivos de cobertura, aunque no necesariamente cereales u oleaginosas de invierno. Sin embargo, el chacarero busca espalda para encarar el verano, y dadas las mencionadas lluvias mira con cariño al trigo que se cosecha en noviembre y se vende antes de fin de año.

Acá comienzan a ser preponderantes para la toma de decisiones, los denominados rindes de indiferencia. O sea, en función del precio final de la mercadería para el productor y el nivel de gastos, el rinde de indiferencia estaría dado por la cantidad quintales o toneladas de producto por hectárea con la cual se cubre ese gasto.

De esta manera, los rindes de indiferencia para el trigo en zona núcleo estarían arrojando un estimado de 27 qq/ha (2,7 toneladas). Para la soja de primera, cuya siembra se realiza entre septiembre y noviembre, 16 qq/ha. El maíz de primera (septiembre / octubre), 50 qq/ha; el de segunda (noviembre/diciembre), 52 qq/ha.

El rinde de indiferencia para la soja de segunda (noviembre a enero) es de 11 qq/ha.. Para el sorgo (septiembre a noviembre) 30 qq/ha; y finalmente, para girasol (septiembre a diciembre) 15 qq/ha.

La decisión no solamente pasa por el posible resultado económico, sino fundamentalmente por el conocimiento hacia el cultivo y las expectativas de rendimiento del lote.

Para los lectores no familiarizados con la actividad, estas cuentas son la vida misma del pequeño productor.

Fuentes: INTA / BCR / Diario Núcleo / Agrofy

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