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El productor agropecuario promedio tiene algo de «espalda» pero no tiene juego. Lo que puede tratar de hacer es empardar y tratar de perder lo menos posible. Las de ganar la llevan las exportadoras: ellas mezclan, cortan y dan cartas. No es joda lo que se viene.

Por Pablo Casals

Es hora de hablar a calzón quitado. La profundidad de las medidas gubernamentales se desconocen todavía. Hay sectores con muchas batallas en esto y dicen que, o “se quedaron cortos a propósito” con la devaluación, de cara a “ver qué pasa”; o bien que “aplicaron el Excel borrador y se les quemaron los papeles”.

En ambos casos estarían viendo cómo seguir en función de las respuestas de los mercados. Establecer un dólar mayorista a $ 800 (es el que establece el Banco Central y sobre el cual se discute el comercio exterior y la referencia formal del presupuesto), fue un paso disparatado en términos devaluatorios, ero no hicieron más que aparearse a la tendencia general del ciclo especulativo. La realidad es que para el lunes por la tarde el dólar “real” tocaba los $ 1.550. Si la idea era “sincerar la economía”, devaluar un 287% de un saque hubiera significado quemar las naves de estrada.

Por tanto, reventaron todo con una devaluación del 100%, y se guardaron – dentro de este nuevo escenario – un 100% más de “juego” para maniobrar las próximas semanas. Tales maniobras pueden ser de profundización o recule.

Por lo pronto “el campo” está orejeando. Mira y escucha.

Esto es así porque el tan criticado “dólar exportador” seguiría vigente, mediante una proporción que sería 80% según el tipo de cambio oficial y el 20% restante según el “contado con liqui”, es decir, lo que vale el dólar según el mercado financiero.

Así, al momento de los anuncios, esa cotización rondaba los $ 860; y 24 horas después, previo al cierre de nuestra Redacción, unos $ 867.

Lo que el campo está orejeando es que pasará con los denominados “forwards” con precio a fijar. En criollo, con los contratos ya firmados con compromisos y término, pero sin precio concreto. Estos se liquidan al tipo de cambio comprador del Banco Nación (hasta ayer a $ 780).

Según el portal “Bichos de campo”, entre soja, trigo y maíz, hay 15 millones de toneladas con “precio abierto”, sin fijar.

¿Pero qué pasa? Los exportadores, las multinacionales y sus socios, pueden acceder al de $ 867; es decir, con un 11% de margen a sola firma, y lo único que tiene que hacer es que los productores – que están orejeando -, larguen la mercadería.

Ni hablemos que si el contado con liqui sigue aumentando, los exportadores la levantarán con pala.

Entonces, más allá de lo que digan los analistas de la timba, en el mundo del trabajo y la extorsión se está jugando la pulseada del “haber quién aguanta más”.

Naturalmente, y más allá de todas las criticas que podemos hacerle, el sector productivo es el que tiene la posición más débil. Además, le habían prometido la desaparición de las retenciones y – de nuevo – no les cumplieron.

Hay dos cosas para decir antes de cerrar. Una, van a arreglar. Por consenso o por cansancio. La boleta para el mercado interno es una mayor suma de los precios de los insumos base.

La segunda, es que los productores deberían entender que si quieren dejar de ser extorsionados, tienen que dejar de hacerle la corte a los conservadores y a los usureros. Por más que “orejeen”, ellos ya les saben las cartas porque manejan la baraja y cortan el mazo.

Fuente: MEcon / BCRA / Bichos de Campo

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