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Se les hizo toro la vaca

Europa aprobó la reforma de su mercado eléctrico con la excusa de apostar por las renovables y no depender de la “volatilidad” de los combustibles fósiles. Previo al conflicto en Ucrania, Rusia les resolvía la ecuación energética. Las sanciones impulsadas por Estados Unidos y OTAN, obedecidas casi acríticamente por la UE los llevaron a esta situación. Ahora, la van de ecologistas.

Redacción

La Unión Europea (UE) acordó su reforma para el mercado eléctrico entre los países miembros. Según se informó, tanto el Consejo como el Parlamento europeos tomaron la decisión de cara a que los precios de la electricidad no estén tan ligados a las cotizaciones de los combustibles fósiles.

Tan se consignó en los reportes oficiales, tanto la UE como ambas instituciones legislativas, consideran que los combustibles derivados de los hidrocarburos son volátiles y menos previsibles; por lo cual deben velar por proteger a los consumidores de las subidas de precios y acelerar el despliegue de las energías renovables. Uno de los voceros del consejo manifestó que a partir de este acuerdo, se podrán “estabilizar los mercados a largo plazo, acelerar el despliegue de fuentes de energía renovables y libres de fósiles, ofrecer electricidad más asequible a los ciudadanos de la UE y mejorar la competitividad industrial».

El problema de Europa es que la matriz industrial estaba sostenida fundamentalmente por el gas ruso y el aportado por el norte africano. A partir de la preponderancia de Estados Unidos y OTAN en la suerte política de la UE, la permanente tensión infundada contra Rusia terminó de reventar con el conflicto con Ucrania.

Si el lector recuerda, el propio Putin les había advertido que si se dejaban llevar por los embates yanquis y Europa contribuía a las sanciones que escalaban el conflicto, Rusia tomaría medidas. Y las tomó. No más gas para la UE. El costo energético se disparó por las nubes y por ende el de toda la matriz productiva, ya que su provisión pasó a estar centrada en el GNL estadounidense. Trascartón, China avanzó sobre el mercado industrial manufacturero europeo, y la cosa terminó de reventar.

De ahí que Europa trate de cerrar filas sobre sí misma, a la vez que propone aventuras de imperialismo comercial con África y Nuestra América. Y en ambos continentes se les complicó la cosa. Si bien la UE sigue teniendo la posición dominante porque tiene el dinero, los costos subieron porque ya no manejan del todo ni la logística internacional energética ni la del acceso a materias primas.

Así, la reforma del mercado eléctrico es uno de los tantos pasos que Europa intenta para acomodar un poco la situación. Obviamente, la misma no está carente de demagogia.

Por ejemplo, se determinó que los Estados miembro tendrán la posibilidad de apoyar exclusivamente la compra de nueva generación renovable cuando las condiciones lo permitan y en línea con los planes de descarbonización de los países de la UE. Además, tanto el Consejo como el Parlamento, han pactado hacer de los mecanismos de capacidad un elemento más estructural del mercado de la electricidad e introducir una excepción potencial y excepcional a la aplicación del límite de emisiones de CO2 para los mecanismos de capacidad ya autorizados, cuando esté debidamente justificado.

Asimismo, el acuerdo concede al Consejo el poder para declarar una situación de crisis energética, con dos criterios rectores la suba del precio medio mayorista de la electricidad o con un fuerte aumento de los precios minoristas de la electricidad. Es decir, los domiciliarios.

El Consejo y el Parlamento también han acordado reforzar las medidas que deben implementar los estados miembros para proteger a los clientes vulnerables y pobres desde el punto de vista energético, incluida la adición de la definición de pobreza energética acompañada de una referencia a la nueva directiva de eficiencia energética que toma las medidas adecuadas.

También, se estableció que los contratos bidireccionales por diferencia con los proveedores, se aplicarían a las inversiones en nuevas instalaciones de generación de energía basadas en energía eólica, energía solar, energía geotérmica, energía hidroeléctrica sin embalses y energía nuclear. Asimismo, los ingresos de esos contratos se redistribuirían a los clientes finales y también podrían utilizarse para financiar los costos de los planes de apoyo directo a los precios o inversiones para reducir los costos de la electricidad para los clientes finales.

En criollo, Europa está reconfigurando su matriz energética, se cara a destinar lo obtenido por combustibles fósiles a los sectores que requieran de potencia energética – por ejemplo la industria manufacturera o el transporte -, y volcar las renovables enteramente al consumo domiciliario.

Europa siempre fue cara, pero con todo esto, se volverá más inaccesible aún.

Fuente: UE / EuropaPress

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