Merluza Negra. ¿Pacto de impunidad en la Pesca?
30 marzo, 2024
Sin ofensa ni temor 134: El viejo Alberdi
31 marzo, 2024
ver todo

Columna que existe para difundir y divulgar hechos y reflexiones sobre la historia, desde una visión, federal, popular y latinoamericana. ¿Por qué rescatar la figura de Balseiro? Porque es algo más que el nombre de un prestigioso centro de formación e investigación en nuestro país. En días donde están siendo desfinanciados dos de los desarrollos físico tecnológicos alrededor de la cadena nuclear que distinguen a la Argentina por sobre las potencias internacionales, hay que rescatar las vidas de estos tipos.

El Editor Federal

Nació en Córdoba, el 29 de Marzo de 1919. Era hijo de Antonio Casimiro Balseiro, inmigrante español, y de Victoria Lahore, argentina, con ascendencia francesa. Cursó sus estudios en el Colegio Nacional de Monserrat, donde adquirió una sólida formación humanística, y en 1936 recibió el premio Oliva Soares al mejor promedio de tercer año. En 1938 se recibió de bachiller.

Disertó en el Ateneo Estudiantil sobre “Nuevas concepciones físicas del universo”. Al año siguiente ingresó a la carrera del doctorado en Ciencias Físicomatemáticas de La Plata, con una beca otorgada por la Universidad de Córdoba y completó sus estudios en 1944 presentando una tesis de física experimental. Asistió al acto inaugural de la Asociación Física Argentina de la que formó parte activa. Designado ayudante de trabajos prácticos en Física, al año siguiente fue encargado técnico de Rayos X.

En 1945, se trasladó a Córdoba para trabajar bajo la dirección de Guido Beck en el Observatorio Astronómico. Dos años después regresó a La Plata nombrado interinamente a cargo de la cátedra de Física Matemática. Fue designado profesor interino de trabajos de Investigación de Física, pero en una actitud destacada presentó la renuncia al cargo para que Ricardo Gaus que regresó al país, pudiera asumir la cátedra. En 1948 fue nombrado profesor titular de Trabajos Prácticos de Física.

Con una beca del Consejo Británico partió para Manchester en 1950 para trabajar en temas de física nuclear bajo la dirección del profesor León Roseneld. Asistió al año siguiente al Congreso Internacional de Física liderado por Niele Bohr y a la Reunión de la Unión Internacional de Físicos, en representación de la Asociación Física Argentina.

En 1952, recibió el Premio de la Comisión Nacional de Cultura, por cuya circunstancia representó al país para integrar la Comisión Investigadora del Proyecto Huemul, y presenta su informe sobre la inspección realizada en aquella isla. En ese año fue nombrado por concurso para dictar Física Matemática en la Universidad de Buenos Aires. Además pasó a prestar servicios en la Comisión Nacional de Energía Atómica y se lo designó director del Instituto de Física de la Universidad porteña.

Hacia 1953, integró como director general el Ministerio de Asuntos Técnicos de la Nación. Promovió junto a Mario Bancora, la creación del Instituto de Física de Bariloche. Ramón Enrique Gaviola presentó un proyecto similar, pero fue rechazado por la Comisión Nacional de Energía Atómica debido a diferencias de criterio.

Realizado el Primer Curso de Verano en Bariloche sobre Reactores, Balseiro dirigió en 1955 el segundo curso y el de Física Teórica juntamente con otro para profesores de física auspiciado por la Unesco. En ese año se firmó el convenio entre la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Universidad Nacional de Cuyo, creándose el Instituto de Física de Bariloche y dándose comienzo a las clases.

Volvió prematuramente al ser requerido por el gobierno argentino, en julio de 1952 para integrar la Comisión Investigadora del Proyecto Huemul. En virtud de ese proyecto, dirigido por el Dr. Ronald Richter se había instalado una planta de energía atómica en la Isla Huemul (situada en el lago Nahuel Huapi), -donde se dijo- se podrían fabricar armas nucleares propias.

Tras realizar una inspección a dicha planta, se produjo la difícil circunstancia de que un científico joven y por entonces desconocido tuviese que informar al presidente de la Nación que había sido engañado. Son al respecto elocuentes el juicio personal y el informe técnico que Balseiro efectuó sobre Richter, cuya forma de operar “deja mucho que desear desde el punto de vista del método científico”, señaló. A esto “debe añadir que, en conversaciones mantenidas con el Dr. Richter sobre diversos temas de física, ha mostrado, o un desconocimiento sorprendente en una persona que emprende una tarea de tal magnitud, o ideas muy personales sobre hechos y fenómenos ya bien fundados y conocidos”. Al final del informe, dice Balseiro: “En virtud de las constataciones y consideraciones que preceden, el suscripto se considera autorizado para afirmar que no existe un fundamento científico serio en las afirmaciones del Dr. Richter de haber logrado una reacción termonuclear controlada, lamentando profundamente el haber tenido que llegar a esta conclusión”.

En 1956, Balseiro asistió invitado al Simposio de Verano en Física Nuclear Técnica de Bajas Energías, en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Del Instituto de Bariloche en 1958 egresó la primera formación de licenciados en Física. En el discurso pronunciado por el Dr. Balseiro en el acto de graduación expresó: “Estamos convencidos de haber cumplido con las esperanzas y confianza que fueron depositados en nosotros; al dar al país nuestros primeros trece licenciados podemos afirmar, con cierto orgullo legítimo, que el nivel científico alcanzado por esos egresados no desmerece frente a los egresados de otros centros de estudio del mundo”. Poco después, en la Universidad de Cuyo se presentó la primera tesis de un egresado de Bariloche, la de Leo Felicov, dirigida por Balseiro.

Su fama cada vez más se acrecentó, mereciendo ser designado director del Centro Atómico de Bariloche, y en 1959 elegido presidente de la Asociación de Física Argentina, siendo reelegido en 1961.

Fue miembro correspondiente de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba y de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de Buenos Aires.

Autor de numerosos trabajos científicos de relevancia. Falleció en Buenos Aires, el 26 de marzo de 1962, a los 42 años. Estaba casado con María Mercedes Cueto y tuvo cuatro hijos: Beatriz, Carlos, Mónica y Esteban. Su muerte fue muy sentida por los grupos científicos del mundo, donde era sumamente conocido. Sus restos fueron trasladados al Centro Atómico Bariloche, donde recibieron sepultura, y se impuso su nombre al Instituto creado por él.

Era de “ascendencia española, estatura mediana, tez blanca, ojos negros de mirada intensa, cabello ralo y oscuro. Tenía una mente rápida, capaz de inspirar, persuadir y estimular”. Fue considerado por muchos de sus contemporáneos un científico con un futuro brillante. Estaba dotado de gran inteligencia y calidez humana.

Actualmente el Instituto Balseiro cuenta con cien alumnos en las dos carreras de grado, unos sesenta alumnos de postgrado, y su cuerpo docente es de unas cien personas. El Centro Atómico Bariloche tiene hoy un Departamento de Investigación Básica, un Departamento de Investigación Aplicada y uno de Ingeniería Nuclear. La producción científica del centro consiste en unos doscientos trabajos por año en revistas internacionales con referato; además se ejecutan un importante número de contratos con la industria en diversos temas de desarrollo y de ingeniería no convencional. Los estudiantes colaboran en muchos de estos trabajos dado que el régimen de estudios prevé su participación a través de una materia específica. El impulso de esta sangre joven, con la experiencia de los mayores, mantiene la actividad del Centro Atómico Bariloche-Instituto Baleiro. El reconocimiento a nivel nacional e internacional es un justo tributo a la memoria de José Antonio Balseiro.

BIBLIOGRAFÍA

Cutolo, Vicente Osvaldo – Novísimo Diccionario Biográfico Argentino, Buenos Aires (2004)
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Instituto Balseiro
Portal www.revisionistas.com.ar

Fuente: Portal Revisionistas

Invitame un café en cafecito.app

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *