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Una confesión de parte y una cucharada del despojo

No fue un reclamo sindical ni ecologista. Fue un planteo desde el sector PyME hacia el Gobierno nacional. En el marco de las denominadas MEMAC, funcionarios nacionales del área de minería se encontraron con el conflicto candente que la política aplicada en minería genera: la queja de los proveedores locales hacia un rumbo de explotación que sólo favorece a las multinacionales.

Redacción

Prometemos que no vamos a darle ala monserga otra vez, pero ya saben de nuestra definición editorial sobre el tema minero en general: Argentina, no es un país minero, sino que es un país que posee abundancia en recursos minerales y metalíferos necesarios y suficientes para desarrollar su ciclo industrial autónoma al máximo conveniente.

Desde esa premisa, miramos, estudiamos y cubrimos el tema; y lamentablemente, siempre con una postura negativa respecto a lo efectuado por los diferentes Gobiernos Argentinos en la actividad: asumen la minería como un paralelo a la producción agropecuaria; y han desarrollado una matriz exportadora de mineral y metales en bruto, vendidos al mundo a precio vil. Es por eso que siempre hablamos de modelo agrominero exportador, a la hora de describir la composición primarizada de la economía nacional.

Lo que hasta el momento no habíamos encontrado o escuchado habían sido posicionamientos tajantes desde los ámbitos oficiales sobre el tema minero. Una cosa es favorecer la explotación de los recursos por parte de las mineras multinacionales en conjunto con las provincias. Eso es dejar hacer sin comunicar.

Ahora, con los cambios de funcionarios luego de la asunción del superministro casi presidente, Sergio Massa, las “señales” son más claras y elocuentes. Por ejemplo, afirmó la subsecretaria de Desarrollo Minero de la Nación, Pamela Morales, aseguró a un medio especializado que en Argentina, o desde el Gobierno, “queremos ser un país minero, contamos con los minerales necesarios para la transición energética”.

La funcionaria lo manifestó en el marco de la realización de las MEMAC (Mesa de Minería Abierta a la Comunidad) en la provincia de San Juan. Creadas durante la gestión de Kulfas a raíz de la “desatención” que hubo al principio de la gestión sobre los circuitos económicos dependientes de las actividades mineras en las provincias, en las MEMAC, se reúnen fundamentalmente proveedores y actores diversos que conforman la cadena de valor de la minería (empresas de servicios, contratistas, logística, transporte, energía, saneamiento, etc.).

En el encuentro que estamos referenciando, se plantearon dos discusiones interesantes. Una, de parte de  los gerentes de las grandes mineras instaladas en el país y sus operadores subsidiarios. El reclamo realizado, es el que fue a negociar Kulfas en su momento a Canadá primero y a Londres después, respecto del tipo cambiario con el cual se iban a realizar los contratos, y los términos de importación de insumos y servicios necesarios; como las exportaciones del mineral en bruto. Elementos que los tipos ponen en tensión con las míseras regalías a Declaración Jurada que deben pagar por la explotación.

La otra discusión es la que plantearon los proveedores y pequeños prestadores de servicios. Los reclamos fueron claros y concretos: la política nacional y provincial debe participarlos desde el principio de las iniciativas de exploración/explotación; y no convocarlos cuando el paquete está cerrado y las multinacionales necesitan prestaciones y servicios garantizados. Uno de los referentes del sector fue claro al respecto: “Así, con previsibilidad, podemos desarrollarnos y brindar los bienes y servicios que las empresas necesiten”.

Manifestó asimismo que no son empresas que estén en condiciones de participar de grandes ruedas de negocios; aunque tampoco consideran correcto que con la excusa de su poca capacidad técnico-operativa, los tengan entretenidos en capacitaciones y líneas de financiación que no son suficientes, mientras los procesos de contratación se dan por otro lado y a sus espaldas.

El reclamo es genuino: las operadoras y subsidiarias terminan concentrando todos los servicios y prestaciones de la cadena, sin desarrollar industria de cercanía ni radicación definitiva de líneas de producción. Si bien la demanda de mano de obra mientras la explotación se lleva adelante es real, cuando el mineral se acaba o su extracción deja de ser “rentable”, la multinacional se va y la precariedad se manifiesta, porque en ningún momento la actividad “derramó” en términos de desarrollo.

Concluida la MEMAC, lo único que trascendió es que Morales solicitó a los gerentes de las operadoras, a que contesten al reclamo; peor no hubo respuesta.

La funcionaria se llevó del Nodo Pismanta un panorama del conflicto interno y eterno del mundo minero. El reclamo de los pequeños proveedores sólo será canalizado como corresponde, si la actividad vuelca su rumbo hacia la provisión de insumos para la industria nacional. De lo contrario, quedará el pozo.

Fuente: Subsecretaría de Desarrollo Minero de la Nación / Minería y Desarrollo

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