Una mejora tecnológica que puede o no ser conveniente

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En una exposición de INTA que tuviera lugar días pasado, se presentó un innovador sistema que mejora una herramienta que poseen muchos productores en sus campos con un solo fin, y esta modificación, reconvierte la tecnología y le otorga mayores prestaciones. Como todo, puede ser bueno o malo, según los ojos con que se mire

Redacción

Días atrás, en la ExpoRiego del INTA Manfredi, la empresa Sistemas de Riego (asociada en Argentina a la norteamericana Valley, perteneciente a Valmount Industries), presentó una innovadora modificación a los tradicionales sistemas de riego con el objetivo de otorgarle a la máquina mayores prestaciones.  Así, durante la muestra organizada por el Instituto nacional de tecnología Agropecuaria (INTA), desde la mencionada empresa se dio a conocer el denominado sistema “Accurail”.

“Accurail” consta de una barra portaherramientas multitareas, que permite la incorporación de dispositivos a los sistemas de riego y adaptarlos para el cumplimiento de otras funciones adicionales, como ser la aplicación de fitosanitarios, y sin la necesidad de regar al mismo tiempo. Es decir, el equipo sólo puede utilizarse para la aplicación del fertilizante o la pulverización. Eso le agrega prestaciones y mayor capacidad operativa.

Según Santigo Prandi, el ingeniero que realizó la modificación del aparejo, la tecnología no sólo ha sido probada, sino que ya ha sido adquirida por la empresa estadounidense para darle proyección industrial. Según Prandi, el costo de la máquina es equivalente a un tractor de 150 HP de primera línea (200.000 dólares), aunque con una durabilidad tres veces mayor por sus usos y características.

La idea es poder realizar con el mismo equipo y la misma instalación, la función de regar; pero también que la máquina permita lo que una pulverizadora terrestre o que haría con un avión. En tal sentido, según Prandi, que la máquina esté a disposición del productor los 365 días del año.

Entre algunas características técnicas, la máquina no requiere necesariamente de un operador especializado, el diseño de las boquillas de aplicación va paralelo al objetivo. Por lo tanto las aplicaciones pueden hacerse luego del riego o en paralelo, o incluso en el marco de una lluvia. Al mismo tiempo, la máquina puede programarse en función del uso horario, el curso o la intensidad del viento, para que las aplicaciones sean más afectivas. Puede utilizarse asimismo para regar lotes destinados a pastoreos; y combinar el mero riego con aplicaciones de prevención del empaste – a partir de aceites para las pasturas o 2,4 D -.

Respecto al costo energético que implica mover la bombas y los tableros que componen la máquina, la misma viene con la opción de coordinarla con equipos de generación solar.

¿Por dijimos al principio que la tecnología puede ser conveniente o no? Si bien le permitirá ahorrar costos a los productores en forma significativa, la máquina “saca gente” del campo. Existen determinados servicios como los contratistas pulverizadores o la fumigación por avión que se eliminan de la cadena de costos. Asimismo, salvo para su montaje, la máquina no requiere de operarios especialmente capacitados para cumplir con la tarea. Es decir, la máquina es maravillosa para el productor, pero compite con una parte importante de la mano de obra disponible.

Sin embargo, la tecnología podría ser conveniente. Aquí sería interesante que las autoridades piensen un poco en estas cosas. Por medio de esta tecnología se puede no sólo administrar riego y fitosanitarios, sino también, al mismo tiempo calcular el costo real de lo que implica la producción de un cultivo, sean pasturas o commodities.

Asimismo, teniendo en cuenta el problema permanente con el recurso hídrico, la máquina nos permite planificar su uso y provisión. De proliferar la tecnología, es una oportunidad de oro para optimizar el sistema hídrico argentino, y que los distintos entes gubernamentales “pongan la pata” en las cuencas hídricas y las controlen. Hay una máquina que facilita el trabajo; es fabulosa para el productor en términos de costo-prestaciones-plazo de amortización; y resuelve temas político ambientales.

Por último, y pensando en el pequeño productor, he aquí la excusa perfecta para de una vez por todas apuntalar tecnológicamente la asociación de los más chicos. U$S 200.000 dólares no los tiene cualquier productor, al tiempo que tal vez no tenga una superficie de tierra que se justifique la compra del equipo. Pero dado que el mismo es trasladable; si las tomas de agua están disponibles y adecuadamente planificadas en su distribución, el Accurail puede ser una solución o alivio que haría ganar dinero y calidad de vida al campo argentino.

Como dijimos al principio, todo depende con los ojos que se mire y las intenciones que se tengan. En el fondo, es una decisión política.

Fuente: TodoAgro

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