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Al son del “pío – pío”

Crecen las ventas y las ganancias en el sector avícola. El maíz mantiene un precio estable, pero las ventas en mostrador se incrementaron. El motivo: la carne de vaca está incomprable.

Redacción

Desde la cadena avícola barajan los siguientes números promedio: por cada kilo de pollo que venden al mercado, los productores pueden comprar 8,6 kilo de maíz (insumo básico del engorde de las aves).

Según los empresarios, es la mejor relación de costos desde las semanas previas a la “pandemia (marzo de 2020), cuando se había dado el anterior escenario de suba exponencial de consumo de carne aviar y por ende, mejoras en las ventas del sector.

Cierta tendencia a la baja de los cereales en el mercado interno – cuestión meramente estacional – permitió según los empresarios, “recomponer” los costos y estabilizar el margen de rentabilidad anual. Esto no se dió en el caso de las carnes vacunas y porcinas – donde prima el balanceado y poseen otros costos adicionales -, que han registrado bajas en ventas en mostradores y los márgenes han tendido a disminuir.

Para la industria apícola, el incremento en las ventas cuadruplicó el porcentaje enero-agosto. Este año registro un 30%; mientras que en 2021, en el mismo periodo alcanzaba el 7,5%.

Una explicación lógica es: además de la cuestión estacional en materia de mejores costos de producción, la diferencia se da en el aumento de las ventas, porque la población sustituyó la carne vacuna por la carne aviar o porcina; y preferentemente por la de pollo, que es la más barata.

Si bien esto es síntoma de prosperidad para la actividad, la abrupta baja en las demás carnes y la suba del volumen de ventas del pollo, da cuenta de que el poder adquisitivo de la población sigue cayendo en picada. El pollo es lo más parecido a “carne” que se consume en general.

¿Qué podría alterar el idilio con el mercado interno? La escasez de maíz a causa del “dólar soja”. Es decir, que los productores agropecuarios se vuelquen a sembrar soja en lugar de maíz.

Éste último estará menos disponible en el mercado interno y por ende su precio aumentará. Eso provocará que la relación de costos del productor avícola no sea la misma y que por ende, traslade el precio al mostrador. Los consumidores de carne de pollo serán cada vez menos, la facturación bruta de la actividad será menor y la calidad de la alimentación del pueblo, será aún un poco más calamitosa.

Es bárbaro esto del modelo agrominero exportador… Trabajo para algunos y hambre para todos.

Fuentes: SAGyPN / CAC

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