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La noticia se conoció días pasados: la invasión británica sobre el Atlántico Sur y las islas argentinas, clausuraron el ingreso a Sandwich y Georgias bajo la excusa de proteger ecosistemas. La tibia postura del Gobierno argentino ante los hechos, otorga derechos al invasor
Redacción
Tardamos unos días en darle cobertura al hecho porque pensamos inocentemente que Cancillería tendría una postura de inclaudicable rechazo ante las medidas del invasor. Sin embargo; no fue así.
Tras la decisión del gobierno de invasión británico instalado en Malvinas de prohibir el acceso de personas a las Islas Sandwich del Sur, camuflado detrás de una supuesta búsqueda de la conservación de los ecosistemas, y con el argumento de que se trataría de “áreas especialmente protegidas” por las fuerzas de ocupación, la Cancillería argentina “rechazó categóricamente todos y cada uno de los términos del mencionado anuncio, así como toda pretensión del Reino Unido de adoptar o aplicar normas en relación con territorios y espacios marítimos argentinos, lo que incluye a las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.
Más allá de la tibia reacción del Gobierno argentino, los territorios insulares de Sándwich como de Georgias del Sur, permanecen bajo el control de la invasión británica con asiento en Malvinas.
Los súbditos de la reina, bajo el argumento de que se trata de “territorios británicos de ultramar”, establecieron la protección total de un área que supera los 3.800 km2 de superficie. Hecho que establece una continuidad con la designaron como Área Marina Protegida a 1,24 millones de km2 de la zona marítima circundante.
Así, el Gobierno argentino protestó ante el Reino Unido ante tal designación de la totalidad del territorio de las Islas Georgias del Sur y Sándwich del Sur como áreas especialmente protegidas.
La República Argentina le recordó al Gobierno británico “que la pretendida extensión del Convenio sobre la Diversidad Biológica formulada por parte del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte respecto de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur ha sido oportunamente protestada por nuestro país, por ser dichos territorios parte integrante del territorio nacional de la República Argentina”, según se remarca en el documento oficial.
La tibieza radica en que tal acción tomada por los británicos, se caracteriza cómo “acción unilateral y arbitraria”. Tal definición, les otorga a los invasores derecho a emitir opinión sobre los asuntos relativos a nuestro territorio, en lugar de juzgarlos como actos que recrean y consolidan la invasión militar sobre territorio argentino, que data desde 1833.
De esta manera, y bajo premisas supuestamente virtuosas tales como “conservar, proteger y preservar el ecosistema y restaurar la biodiversidad nativa”, o “garantizar que las actividades se gestionen de manera sostenible”, o la más concreta “ayudar a crear una industria turística sostenible”, los invasores maquillan el verdadero sentido de tan irracionales decisiones, el de proteger irracionalmente territorios usurpados a granel, con el objeto de evitar intromisiones y sustentar su ocupación en el tiempo.

Fuente: Agenda Malvinas

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