Es un buen momento para aflojarle a las harinas

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Es un buen momento para aflojarle a las harinas

Se conocieron las condiciones del fideicomiso triguero que impulsa el Ministerio de Agricultura y la Secretaría de Comercio Interior. Además el cereal tuvo el precio más alto de la historia en los mercados internacionales.

Redacción

Lo venimos anunciando prácticamente paso a paso. La cotización internacional de las materias primas agropecuarias, hidrocarburíferas y mineras, encuentran en las guerras el motivo ideal para subir, bajar y re-acomodarse a conveniencia según la región del mundo desde la cual miremos el proceso.

Eso no es algo que hayamos inventado en esta Redacción; sino que lo dice la historia de los conflictos bélicos o se fuerte enfrentamiento comercial entre sectores poderosos. No hay en esto un hallazgo periodístico. Sólo se trata expresar un recuerdo, que con sus matices y reediciones es recurrente.

Así las cosas, el precio del trigo subió a 423,38 dólares la tonelada. El más alto desde que se registra su cotización en los mercados globales. Ignoramos si, relativamente, es el precio más caro de la historia; pero para nuestro mundo latinoamericano del siglo XXI alcanza. Además, las subas se replican – aunque no tan exageradas – en la soja, el girasol, el maíz y el petróleo.

El Gobierno argentino, sabiendo todo esto, avanzó con la iniciativa de crear fideicomisos con el argumento de “proteger el mercado interno, permitir generar certidumbre y eliminar la volatilidad de los precios de la harina y el trigo”.

La medida solamente pretende asegurar el precio de comercialización de harina de trigo pan tipo 000 y fideos secos en paquetes de medio kilo – los que se venden en supermercados – que están incluídos en el programa Precios Cuidados. Eso implica sólo 800 mil toneladas; lo que significa apenas el 10% de las 6,95 millones de toneladas de trigo que se consumen anualmente en el mercado interno argentino.

Para la Secretaría de Comercio Interior, que conduce Feletti, la medida “permite garantizar abastecimiento y precio de alimentos básicos como son los fideos secos y harina 000, y desacoplar precios para proteger el consumo de las argentinas y los argentinos en un contexto global de conflicto bélico, potencial escasez de productos e interrupción de la cadena de suministro, y con el precio internacional del trigo alto y sostenido», tal consignó la agencia Télam.

Sin embargo, la medida no alcanza al 90% de la cadena que involucra a la industria de la alimentación, circuito de panaderías, pizzerías, casas de pastas y establecimientos similares que adquieren el insumo a través d ellas bolsas de 25 kilos. Los molinos, en este caso deben seguir pagando la harina al precio de mercado, a un precio excesivamente alto pero que no posee referencia temporal: puede seguir subiendo o bajar abruptamente; y en ninguno de los dos casos sería algo positivo. La mayoría de los 160 molinos harineros venden en bolsas grandes a la industria.

Salvo aquellas empresas que estén integradas verticalmente hacia el interior de su cadena productiva; es decir, posean almacenamiento, molino, fraccionadora, fabrica de fideos y cadena de comercialización final, como Cañuelas, Molinos Río de la Plata, Lagomarsino y Morixe; el resto saldrá altamente perjudicado. Ocurre que esos cuatro grandes venden mayoritariamente a través de las grandes cadenas de supermercados, y son proveedores del Estado para los programas alimentarios.

Es decir, el efecto se verá principalmente en los grandes centros urbanos argentinos; en el resto del país los precios ascenderán en grado proporcional a su lejanía.

Cómo funciona el mecanismo

Se acordó un precio “de corte” equivalente a la cotización que se pagaba en el mercado interno a fines de 2021; o sea 23.000 pesos la tonelada de trigo de 23.000 pesos. La diferencia entre ese valor y el que se registre en el mercado para la compra de esas 800.000 toneladas de trigo requeridas será finalmente el dinero que se movilice a través del fideicomiso, desde unos a los otros.

Si tomamos la cotización internacional, y la comparamos a la cotización oficial ($107,50), nos queda que la tonelada cuesta US$ 423,38, lo que en pesos signica 45.505,00. Descontado el 12% de retenciones, nos queda un valor de tonelada que ronda los $ 40.000 (o $35.000 si tomamos el cuenta el “disponible”)

Lo cierto es que a razón de 17.000 pesos la tonelada de diferencia entre los 23.000 acordados y los 40.000 que deja el mercado, el fideicomiso reuniría hoy 13.600 millones de pesos (algo más de 126,5 millones de dólares).

Ese dinero será descontado a las exportadoras, para pasárselo a las cuatro empresas mencionadas de harina y fideos. Sin embargo, el que pagará el pato será el productor, porque las exportadoras le van a trasladar a ellos el descuento adicional.

En criollo: lo productores trigueros en conjunto arrancarán la campaña 2022 – 2023, US$126,5 millones abajo, solo por el fideicomiso. Por lo tanto, ellos le venderán a los molinos con el incremento correspondiente a ese quebranto inesperado; y los molinos le venderán al panadero con el aumento pertinente. Así, dentro de un año, el pan será un artículo de lujo. Será un gran momento para aflojarle a las harinas.

Fuente: Télam / Mercados Internacionales

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