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La actividad apícola en Argentina está en franco crecimiento. Suma institucionalización y precisión en el proceso de producción. Asimismo se van incorporando usos no tradicionales ni esperados para la miel y sus derivados. La contra está en el lugar de siempre: la concentración y el mercado externo.

Redacción

Argentina es uno de los mayores productores y exportadores mundiales de miel. Sin embargo, y pese a que la apicultura es una actividad que se ejerce a pequeña y gran escala en prácticamente todo el territorio nacional, no está lo suficientemente protegida, normada e institucionalizada.

Por ejemplo, la miel – salvo excepciones- se exporta a granel en grandes tambores. No existe prácticamente el desarrollo del fraccionamiento del producto de cara el comercio exterior. Tampoco se tiene un dimensión real de los posibles usos de sus derivados: cosmética y biodiesel por citar dos ejemplo.

Desde mediados de año, el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), se encuentra trabajando en un sello y normas de calidad para certificar la miel, y que se complementen con lo desarrollado por INTA Api, SENASA y entidades de alcance provincial o municipal. Otro ejemplo de la poca atención a la actividad por parte de una concepción general de la producción , se ve en la provincia de Neuquén. Quienes participan de la cadena apícola, destacan que tal vez la mejor miel de Argentina sea la que se produce en la zona de Aluminé; y que allí, la actividad posee prestigio y asidero.

Sin embargo, por estos día la provincia patagónica, está culminando un proceso de formación de la Mesa Sectorial Apícola de la provincia, con representantes de las principales cuencas meleras neuquinas. El objetivo de ese espacio, será colaborar con el Estado provincial en la solución de “situaciones especiales, anormales o imprevistas que se presenten y pongan en riesgo la actividad apícola provincial; acompañar a los planes sanitarios apícolas regionales y en los monitoreos que desarrolle la autoridad de aplicación”; además de recomendar los destinos y aplicación de los recursos del Fondo Apícola de Neuquén.

La institucionalización de la actividad, habla bien de esa provincia, dado que pretende fomentar a las regiones vecinas para el diseño de mecanismos que fomenten, desarrollen y protejan la cadena apícola.

Por otro lado, la cadena se encuentra por estos días prestando especial atención a lso números internacionales. Terminado el verano en el hemisferio norte, comienzan a establecerse los precios de referencia global y por ende, influyen y condicionan a la Argentina.

Además, la miel argentina fue “sancionada” por Estados Unidos por haber realizado acciones de dumping contra los productores apícolas yanquis. Difícil comprobar si ello fue realmente así. Lo más probable es que – por la diferencia hacia abajo en materia de costos netos en dólares -, sea complicado para los productores estadounidenses competir con los argentinos.

Estados Unidos, en todo caso, pensó en yanqui, y estableció un arancel de importación que protege a su sector apícola interno. Eso más el aumento del flete marítimo, estableció las condiciones casi prohibitivas para la exportación hacia ese país del pequeño productor nacional. De allí, que el sector ligado al comercio exterior en la actividad, esté preocupado por agregarle valor indirecto a la miel a través de envases, normas de calificación, diversificación de destinos y subproductos (por ejemplo, la miel derivada del cultivo de la colza, es apropiada para el biocombustible).

Respecto de los precios, según el pronóstico local que se basa en lo que estipula el Informe Apícola del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA Honey Report), la tonelada de miel argentina, según cotización de fines de septiembre, alcanzaría los U$S 3.725.

El problema para el productor argentino, estuvo en el flete. En 14 meses pasó de 99 dólares a tonelada a 270 (más de un 170% de incremento). Otro inconveniente adicional, es que Europa no está comprando miel. Por tanto, sin bien no se puede hablar de sobre oferta del producto, Estados Unidos ofrece 3.500 dólares por tonelada como máximo (casi un 10% menos y a mismo costo de flete).

Fuente: Gobierno de Neuquén / USDA / Espacio Apícola

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