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La yerba mate y su río revuelto

Dentro de la cadena yerbatera tuvieron lugar en los últimos días, una serie de acontecimientos que solamente parecen querer revolucionar los débiles acuerdos intra sector de cara a la obtención de una mayor tajada por parte del eslabón superior: las comercializadoras.

Redacción

El pasado fin de semana tuvo lugar en la Rural de Palermo la feria anua “MateAr”, evento que reúne a los actores de la cadena, pero que también la vincula con actores de otros sectores, tanto del mercado interno como del exterior.

En los días previos a dicho evento, habían tenido lugar dos situaciones que pintan de cuerpo entero las pujas internas entre los distintos eslabones de la producción, el peso de cada uno y su relación con autoridades nacionales y provinciales.

Por un lado, las negociaciones que comenzaron a desarrollarse a través del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) respecto del precio a fijar para los meses de octubre del corriente al marzo de 2024 inclusive.

Una de las propuestas fue la de ajustar el precio del kilo de la hoja verde a las variables inflacionarias incorporando una “cláusula gatillo”, o bien actualizarlo cada tres meses como sugieren algunos productores, en lugar del sistema semestral que establece actualmente el INYM. Otra de las propuestas es la de modificar la dinámica de fijación del precio y asociarla al valor del gasoil ya que este es un insumo común para todos los productores.

La discusión está en proceso. Incluso hay referentes yerbateros pertenecientes a la Federación Agraria Argentina misionera, que impulsan la constitución de un Instituto provincial que se encargue de los precios, con autonomía del YNYM.

Desde el eslabón molinero, formalmente no bajaron ningún precio en la sesión del INYM, aunque algunas fuentes del sector confiaron a este matutino que el valor que les cerraría para la temporada baja oscila entre los $190 y $210, y no en los 262 pesos que sugieren la mayoría de los chacareros.

Actualmente, el precio oficial del producto está fijado en $120 hasta fines de septiembre, pero por la demanda, ya se está pagando por encima de los $140. De todas formas, entre las pretensiones de los productores y lo que podrían ofrecer los industriales, hay una distancia que se buscará acortar en sucesivas reuniones. Caso contrario, el laudo gubernamental será inevitable.

Hoy se reanudará la sesión de precios en el seno del directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate, cuya misión es establecer los valores de uno de los productos insignia de la economía misionera para el período octubre-marzo. En los diferentes encuentros que se concretaron en Posadas, no hubo mayores avances dado que la coyuntura económica dominó el escenario y fue modificando los cálculos de la grilla de costos.

La ACPYN (Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte), son los que se alejaron de la pretensión de un nuevo precio que oscilaría entre 253 y 262 pesos, para preferir la implementación de una cláusula “gatillo” que actualice el precio del producto, en función a la inflación. Paralelamente, en la zona Sur, los productores nucleados en la Federación Agraria Argentina, filial Misiones, se plantaron en $262 para el kilo de hoja verde, con un ajuste cada tres meses.

En ese concierto, apareció la nueva posición de tomar el precio del combustible como referencia, dado que no sería un insumo tan “volátil” como el dólar, aunque con incrementos periódicos. Consideran que los $ 262 es un precio bajo para el kilo de hoja de yerba, y que sería más justo y conveniente asociarlo al valor del litro de gasoil, que en dicha zona provincial escala a los $ 380.

Desde ese mismo sector, afirman asimismo que el valor correcto del kilo de yerba en góndola debería ascender a los 2.400 pesos; cosa que permitiría equilibrar todos los costos de la cadena, tomando como referencia ordenadora el precio al consumidor final.

En el sector industrial siguen atentamente el debate de los productores y explicaron que, para definir el precio de la yerba mate, se deben contemplar todos los costos y nos es conveniente atarlo a una sola variable como el combustible. Para ellos, el gasoil no es el mayor costo que se debe absorber, sino lo que sale tener un empleado. La misma fuente agregó que el petróleo también tiene sus variables y no tiene una estricta relación con la yerba mate.

En la misma línea, se mostró en contra de atarlo a las fluctuaciones del dólar o a una cláusula gatillo. En el primer caso porque el año pasado, por la guerra de Ucrania, el valor de los fertilizantes se duplicó en la moneda norteamericana, mientras que actualmente esos costos bajaron a la mitad. Con relación a la inflación, consideran que refleja parcialmente los costos de los alimentos, bienes y servicios, sacando un promedio, mientras que la yerba mate tiene su propia estructura.

Quienes pretenden sostener un esquema regulador general como el que establece el INYM, respaldan la propuesta gubernamental, de fijar el kilo se yerba en los U$S 0,60. Precio que se iría actualizando en pesos y no desregularía el mercado, como plantean las otras propuestas.

Son los mismos que observan que si no pueden evitarse los laudos gubernamentales para todo el país, sería más efectivo armar un “instituto provincial de yerba mate”. La FAA sostiene es idea con el argumento que “el 90% de la yerba mate es misionera y el resto de Corrientes, por lo tanto no veo la necesidad de que un porteño me tenga que decir cuánto vale mi yerba. Si Corrientes no está de acuerdo, que arme su propio instituto y todos felices”.

El proyecto de ley para disolver el INYM

Durante la feria MateAr, el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Juan José Szychowski, aseguró hoy que la eliminación del financiamiento para el INYM “afectaría directamente a los pequeños productores y a toda la cadena de producción de la yerba mate”.

LO manifestó en función de que sectores de la oposición, buscan eliminar la financiación del Instituto, lo que afectaría directamente a los pequeños productores y a toda la cadena de producción de la yerba mate.

El proyecto de Ley, propone eliminar la estampilla y eliminar la facultad de fijar los precios cada seis meses. La iniciativa parlamentaria la encabeza el diputado misionero Alfredo Schiavoni, uno de los máximos referentes de Juntos por el Cambio de esa provincia.

El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) es el organismo dedicado a regular y promover la producción, elaboración y comercialización de la yerba mate en Argentina. Creado en 2002, trabaja en colaboración con los diferentes actores de la cadena productiva para asegurar la calidad y el desarrollo sostenible de este producto emblemático del país.

La cosa va a seguir, porque durante septiembre se definirán las negociaciones. El contexto electoral no favorece; la inflación y las distintas restricciones que va acumulando el poder adquisitivo de los consumidores del mercado interno tampoco ayudan.

¿Cuál es la opinión que falta? La de las cadenas comercializadoras. Esas definen el precio final en góndola y se llevan la mayor parte. Contra ellas, por el momento, no hay INYM que valga.

Y ya se sabe: “a río revuelto…”.

Fuente: INYM / El territorio / NA

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