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Malvinas, la Reina y los salmones de Ragnar

Ingleses y noruegos están haciendo correr por Argentina, un informe “oculto” para los kelpers, donde se brindarían detalles de la inminente instalación de “granjas marinas” de salmón en Malvinas. Una actividad recientemente prohibida en nuestro país, que a su vez es la segunda fuente de ingresos de Chile.

Redacción

Las cosas con el tiempo se saben o se ven más claras. Todo lo que tienen de invasores los kelpers, no lo tienen de tontos.

Allá por 2019, comenzó a trascender en el sur de la patagonia argentina, la posibilidad de que algunas de las empresas noruegas que producen salmones en “granjas marinas” en el sur de Chile, hicieran inversiones e instalaciones de dicha industria en el Canal de Beagle. De hecho, se habían hecho públicas una serie de reuniones que mantuvieran en aquél momento responsables del gobierno macrista y autoridades noruegas al respecto.

Ya en 2020, con el aislamiento generalizado producto de la pandemia de COVID-19, el tema quedó al margen de la agenda y el conocimiento público, salvo por algunos incidentes ocurridos en el hermano país por el colapso de algunas de esas granjas y el daño al ambiente marítimo que eso provocara. Un año después, el tema entró en agenda pública, y los proyectos de instalación de dichas granjas se presentaron formalmente, tanto ante las autoridades fueguinas como al Gobierno nacional.

Si bien esas iniciativas no prosperaron y la legislación no avanzó, el tema sigue candente. Primero, porque en Chile, luego de las exportaciones relativas al cobre, las salmón de criadero es el segundo ingreso de ese país. Por tanto, las “granjas” siguen proliferando e incluso hay una serie de proyectos de instalación a lo largo del Estrecho de Magallanes.

Por otra parte, Noruega continúa mandando emisarios a la isla y a Buenos Aires, con maravillosas ideas de inversiones. Todas en el mar, y todas en sectores estratégicos.

Al desfile de nórdicos de 2019, le siguieron los de 2021 con propuestas de privatización de un sector del Puerto de Ushuaia de cara a brindar un mejor servicio a los cruceros turísticos antárticos. También dotar a dicho enclave portuario – y a otros del sur patagónico -, de infraestructura de muelle y procesamiento para la industria pesquera; y por último, las tan mencionadas plataformas off-shore de Equinor+Shell en la Cuenca Norte de nuestro Atlántico Sur.

Noruega, es el principal productor de salmón en “granjas marinas” del mundo. Se dice que su petrolera – Equinor – es la mayor explotadora de yacimientos marítimos. Y se sabe que en temas relacionados con las actividades en mar abierto, los nórdicos son socios estratégicos de los ingleses. Unos por ser grandes navegantes centenariamente reconocidos; los otros por ser grandes invasores de territorio ajeno – también «centenariamente reconocidos».

El “nuevo acontecimiento” de la última semana, es un informe de una consultora escocesa que habría estudiado las costas malvinenses durante 2021, con el objeto de presentar ante las autoridades usurpadoras un informe de factibilidad para la instalación de algunas de esas granjas en las Islas Malvinas. Según trascendió, existe un documento titulado “Impactos en la industria, soluciones y sugerencias de mejores prácticas si es que se llega a desarrollar un sector de acuicultura de salmónidos en las Malvinas”, elaborado por una agencia denominada MacAlister, Elliott & Partners (MEP).

El contenido del mismo, no sería divulgado a la población, hasta tanto no se constate por parte de los administradores de la invasión que representan de la Corona inglesa en las islas, los impactos reales que un emprendimiento de esas características podría causar en el ambiente y en la población.

Lo curioso de esto son dos cosas: primero, el factor altamente contaminante y dañino de estas “granjas” para el subsuelo marítimo adyacente, están comprobadas y el principal divulgador es el gobierno chileno a pesar de que alienta las instalación de las mismas. Lo segundo, es que ese informe no va a ser divulgado a la población kelper, pero lo hacen correr por Argentina.

¿Para qué? Bueno, ahí podemos combinar hechos reales y constatados.

Un motivo es el de volver a reimpulsar el tema de la instalación de estos criaderos en el Beagle, generando factorías de proximidad, negocios y proveedores logísticos en comunicación directa entre Magallanes y Malvinas (Chile e Inglaterra); quedando la isla de Tierra del Fuego en una especie de sandwich viendo pasar el negocio, y con algún emisario de Noruega recordando la oportunidad que los fueguinos se perdieron.

Segundo, consolidar aún más la posición británica en las islas, dándole mayor espacio en el negocio de la ocupación a su socio navegante estratégico; y base logística para sus pesquerías y sus operaciones off-shore. Tercero, ampliar la influencia estratégica sobre el paso bioceánico y el puente antártico.

Los ingleses nunca dieron puntada sin hilo. Si algo aprendieron de su propia historia es cómo invadir, cómo permanecer, y cómo perpetuar su influencia por distintos medios y artilugios. Ahora le toca a los salmones.

Fuente: Agenda Malvinas / Prensa Chilena / Marketpress

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