Taiwan avisa y Argentina no reacciona

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La isla asiática es la principal fabricante de semiconductores y microchips del mundo. Su industria local en la materia es certificadora internacional en el rubro. Estados Unidos hace peronismo, y realiza transferencias tecnológicas, mientras China se pone nerviosa. ¿Y acá? Acá naranja…

Redacción

François Chih-Chung Wu, portavoz de la isla en Francia, aseguró ante la televisión de ese país que, si «cualquier conflicto» altera la fabricación de semiconductores, «todo el sistema dejará de funcionar y eso sería un gran problema para todo el mercado mundial». Wu remarcó que Taiwan posee la mayor concentración mundial en la fabricación de dichos elementos que son parte fundamental para la integración de los microchips.

El funcionario argumentó que dicha condición es una “herramienta política” de negociación que la isla tiene para su convivencia tanto con China como con Estados Unidos. De allí que subrayó que cualquier inconveniente que desate una crisis entre ambas potencias, puede significar gravísimos para isla pero también para el sistema mundial de telecomunicaciones.

Los semiconductores son clave para la producción de los microchips utilizados en los dispositivos electrónicos de uso diario. La principal empresa taiwanesa y del mundo es TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company). Wu explicó, que si dicha empresa detiene su actividad, en pocas semanas todo el sector industrial ligado a la utilización de microchips – incluso el chino – dejarán de funcionar en las semanas posteriores».

La supuesta “crisis” y “advertencia de Taiwan obedece ala reacción de China, mientras transcurría la visita a Taipei de la presidenta del parlamento estadounidense Nancy Pelosi. La funcionaria, entre otras actividades se reunión con Mark Liu, presidente de TSMC.

Sucede que Estados Unidos está llevando adelante un proceso de transferencia tecnológica desde Taiwán hacia su país – algo así como “un peronismo yankee” -, dado que el Congreso estadounidense impulsa un paquete de leyes para apoyar y dar fomento a los fabricantes de semiconductores, con fondos por 52.000 millones de dólares.

La magnitud del asunto, nos pone sin querer a los argentinos en una posición privilegiada: nuestro país es uno de los pocos que posee la tecnología pertinente para poder fabricar semiconductores y por ende microchips. Así lo afirman, fuera de micrófono, técnicos especializados tanto de INVAP como de la CONEA.

Falta voluntad política nomás. No hay que ser el mayor fabricante global ni tener el último diseño en materia de chips. Con algo suficiente y conveniente a los fines nacional, estaría bien.

Miren cómo será la cosa, que Taiwan está avisando: “es nuestro principal producto de escala”. No le vemos uñas de guitarrero para estas cosas al superministro casi presidente, pero quién sabe….

Fuente: Russia Today / BFM TV

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