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Tiemblen los Tiranos 42: El Acuerdo de San Nicolás (la caja y la logística)

Columna que existe para difundir y divulgar hechos y reflexiones sobre la historia, desde una visión, federal, popular y latinoamericana.Nunca ha sido nuestro propósito ser imparcial con nuestra visión de la historia nacional, federal y popular. Pero, por poco simpáticas que nos resulten, hay que hablar de las cosas. Negarlas no tiene sentido y solo continuaríamos alargando la canallada de no encarar los hechos. El próximo 31 de mayo, se cumplen 170 años del Acuerdo de San Nicolás. Todavía lo seguimos padeciendo.
El Editor Federal
El Acuerdo de San Nicolás es considerado hoy por nuestra Constitución Nacional como uno de los “pactos preexistentes” a la misma que nuestra Carta Magna incorpora. Lógicamente, y previa a su definitiva sanción existieron decenas de pactos y acuerdos entre las provincias argentinas. Sin embargo, sólo una pequeña selección afín a la vigente fueron considerados. Así, junto al denominado “Pacto Federal” (1831) y al “Pacto de San José de Flores” (1859), el de San Nicolás, goza – lamentablemente – de un prestigio que no explicaremos hoy, pero del que intentaremos brindar un panorama.
Casi noventa días después de ocurrida la batalla de Caseros, el 31 de mayo de 1852, se firmaba este acuerdo entre todas las provincias existentes como tales hasta ese momento; aunque luego a la hora de las ratificaciones, Buenos Aires se oponería al mismo
Repasemos rápidamente: el 3 de febrero de ese mismo año, el denominado “Ejército Grande”, al mando de Justo José de Urquiza derrotaba a las fuerzas de Buenos Aires comandadas por Juan Manuel de Rosas.
El ejército que comandaba Urquiza, además del propio de Entre Ríos, contaba con apoyos y refuerzos de Corrientes, exiliados unitarios (liderados políticamente por Mitre y Sarmiento), tropas del gobierno liberal uruguayo y del Imperio del Brasil. La fuerza reunida era superior en número a las del ejército federal bonaerense.
El trasfondo principal de la contienda, más allá de lo que luego se encargó de reproducir la historiografía, constaba de tres factores preponderantes: la administración de las rentas aduaneras del puerto de Buenos Aires – la caja -; la libre navegación de los ríos interiores – padecimiento que sufrimos hasta hoy; y la sanción de una Constitución que “ordenara” un gobierno federal, en un contexto de más de 35 años de guerras internas entre unitarios y federales.
Como se imaginarán, Rosas “se negaba” a la implementación de esas tres políticas; y los seguidores de Urquiza, “bregaban” por conquistarlas. Los juicios de valor al respecto los desarrollaremos en otro momento.
Tras la victoria de Urquiza, comenzó la “transición hacia la organización institucional del país”. Lo que hizo el entrerriano fue primero, asegurarse la caja del puerto, luego liberó la navegación, y en tercera medida, convocó alas provincias para sellar un acuerdo que condicionara a su favor, las dos joyas del botín: la caja y la logística.
De esta manera, el 31 de mayo de 1852 se firmó el Acuerdo de San Nicolás, con 19 puntos que de alguna manera retomaban el espíritu del Pacto Federal de 1831, más las incorporaciones fundamentales realizadas por el urquicismo que respondían a su interés dentro de la coyuntura nacional, regional y geopolítica.
De la firma del mismo participaron – con anuencia de Inglaterra, Francia y el Imperio del Brasil -, las provincias de Entre Ríos y Catamarca (ambas representadas por Urquiza); Buenos Aires (Vicente López); Corrientes (Benjamín Virasoro); Domingo Crespo (Santa Fe); Mendoza (Pedro P. Segura); San Juan (Nazario Benavídez); San Luís (Pablo Lucero); Santiago del Estero (Manuel Taboada); Tucumán (Celedonio Gutiérrez); y La Rioja (Manuel Vicente Bustos).
Buenos Aires no ratificaría poco después el mencionado Acuerdo, atento al contenido de cinco de sus puntos que “condicionaban su progreso y autonomía”. Resumidamente, las objeciones eran las siguientes:
En el Artículo 5°, se determinaba que al Congreso Constituyente que se convocaba, las provincias serían representadas por dos diputados cada una. Buenos Aires se negaba, porque de esa manera quedaba en igualdad de condiciones con las demás provincias y en debilidad ante las votaciones generales y de forma que la perjudicarían.
El Artículo 11° postulaba que el Congreso se reuniría en Santa Fe. Buenos Aires consideraba que no podría controlar el cónclave lejos de su asiento portuario, y dónde poseía disponibilidad de tropas.
El Artículo 15°, disponía que las provincias unificaban sus ejércitos y todos quedaban al mando de Urquiza. A esto Buenos Aires argumentaba que quedaría indefensa en sus pretensiones; máxime, si el liderazgo quedaba a manos de la provincia que ejercía el liderazgo de las demás como lo era Entre Ríos en ese momento.
La objeción al Artículo 18° posee casi los mismos motivos: el texto establecía que Urquiza era designado Director Provisorio de la Confederación Argentina. Buenos Aires se negaba a ser gobernada por un provinciano que ejerciera el Poder Ejecutivo.
Y el Artículo 19°, tal vez, era el que colmaba el vaso porteño: establecía que para afrontar lso gastos del gobierno nacional, las provincias aportarían un porcentaje de lo recaudado en sus aduanas exteriores. Lógicamente eso implicaba que Buenos Aires no controlaría el gobierno, ni el puerto, ni la caja aduanera. Luego de siglos de mantener a toda costa ese estatus quo, no lo iba a ceder fácilmente.
El Acuerdo de San Nicolás tuvo dos desenlaces principales. Por un lado, la sanción de la Constitución Nacional de produjo en el 1° de mayo de 1853, y tuvo vigencia dentro de la Confederación Argentina. Urquiza fue electo presidente en 1854 por un periodo de seis años.
El otro condimento fue la separación de Buenos Aires de la Confederación hasta 1860, cuando tras la batalla de Cepeda, Urquiza derrotó a Mitre; más allá del contenido del Pacto de San José de Flores que había tenido como motivo la unificación, y suscrito por el propio Urquiza y por Lavallol, con la mediación del mandatario del Paraguay, Francisco Solano López.

Fuentes: Acuerdo de San Nicolás / Constitución de la Nación Argentina / Pensamiento Discepoleano / La Gazeta Federal

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