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La práctica del fracking como forma de explotación impuesta en el yacimiento Vaca Muerta para petróleo y gas no convencional, necesita de dos insumos fundamentales: agua y arenas silíceas. Recientemente se anunció la instalación de una nueva empresa en el Alto Valle de Río Negro que aportará una importante cuota de esos recursos, al tiempo que revela la red de capitales multinacionales que hacen pie en el territorio nacional. Redacción

La firma NRG Proppants Argentina, firmó días atrás un acuerdo con la Municipalidad de Allen, para la instalación de una planta de almacenamiento y procesamiento de arenas silíceas. Estas constituyen uno de los insumos principales para las perforaciones y la operatoria del fracking. De allí que parezca justificada la inversión prometida que alcanzaría los 100 millones de dólares. Los pozos de Vaca Muerta demandan anualmente 800 mil toneladas del mineral, y la empresa NRG Proppants anunció que aportará el 5% de la demanda anual con arenas de cercanía.

Los principales denunciantes contra el emprendimiento son los sectores ambientalistas y los productores agropecuarios de la zona. Según los estudios que presentan como pruebas a sus reclamos, un pozo estándar en modo fracking requiere al menos 3 mil toneladas de arena y miles de litros de agua que son utilizados en el proceso de inyección para la fractura del suelo.

La empresa con sede en Buenos Aires, anunció además que el desarrollo de su proyecto cuenta con la asociación, financiación y asesoramiento técnico de empresas extranjeras como Kara Resources (Holding australiano ligado al cemento), Dwayne Warkentin y Ken Broadhurst (firmas canadienses de inversiones financieras de alto riesgo), e Industrial Accessories Co. (estadounidense que aporta la tecnología de procesamiento, secado y refinado del mineral). Es decir, Australia, Canadá y Estados Unidos.

NGR promociona sus servicios y pesca de contratos intentando diferenciarse de los principales proveedores de Vaca Muerta: la arena que se extrae en Dolavon (Chubut) y que llega al yacimiento en camión; y las que llegan vía el puerto de Bahía Blanca desde Entre Ríos y China. Apelando a las canteras de cercanía, la firma pondrá en marcha una explotación en la localidad de Los Menucos (Río Negro), distante a 400 kilómetros de Añelo y garantizará la operatoria con una flota de un centenar de camiones recién adquiridos.

Es como pescar en una bañadera. El costo de transporte carretero por tonelada de arena alcanza los 100 dólares. Comparativamente a la distancia que debe recorrer el mineral traído desde Chubut (900 km) o Entre Ríos (1200 km). No sería de extrañar que tanto canadienses y australianos comiencen a desembarcan con mayor frecuencia en la vera de la meseta rionegrina para explotar el recurso. Máxime, cuando se está anunciando con bombos y platillos la conclusión del Corredor Bioceánico en la región.

Mientras tanto la producción agropecuaria de la zona se sigue hundiendo. La bonanza de Vaca Muerta sólo se ha traducido en contaminación, sobreprecios, encarecimiento de costos de vida, y despojo de recursos naturales. Tal vez lo que resulte más evidente de todo el proceso es la desocupación. El fracking demanda gran cantidad de mano de obra mientras los campamentos de perforación se van instalando. Una vez estabilizadas las fracturas y si no se continúa perforando, el personal es prescindible. De allí, los altos índices de desocupación que detenta la región y principalmente Neuquén y alrededores.

Fuentes: Municipalidad de Allen / RBMA.Org / NGP Proppants

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