Cuando el Estado la tiene servida para ser soberano en algo

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Cuando el Estado la tiene servida para ser soberano en algo

En Santa Cruz, hay empresas privadas múltiplemente favorecidas por los resultados productivos, las condiciones contractuales, y los precios internacionales. Sin embargo, consideran que los costos operativos y el tipo de cambio no “garantizan sustentabilidad”.

Redacción

En materia minera, Santa Cruz está primera en algunas cosas: principal exportadora nacional, primera en recursos, primera provincia que posee una ley de “cierre de minas”; y podría ser la primera en tener que aplicar ese plexo jurídico.

Las empresas aprietan, porque si bien los recursos mineros son propiedad de las provincias, las condiciones de comercio exterior, tipo de cambio y otras cosillas, son resorte nacional. Hay factores que las provincias no manejan, y entonces, todos juegan.

Las fuentes oficiales hablan de que el oro y la plata tienen en la provincia el principal exportador del país, y casi 10 mil personas trabajan de y para la actividad minera. Sin embargo, eso no implica que para las empresas explotadoras sea suficiente a pesar de que hubo un alza en la actividad.

Manantial Espejo (Tritón Argentina/Pan American Silver), cerca de Coronel Gregores, fue la primera mina de plata que se puso en producción en la provincia, y según dicen está en proceso de cierre. Ya amagó años atrás, con un incipiente intento de cierre, pero del que logró revertirse a partir de políticas de expansión de la vida útil, sumando kilómetros de exploración y producción. Es decir, de inversiones que la firma no estaba dispuesta a realizar por sí misma.

Según los titulares de la empresa, el agotamiento del yacimiento pareciera ser “inexorable”, porque las condiciones de la mina, los costos actuales y las bajas en las commodities, dan una ecuación que no es económicamente rentable para procesar los minerales en 2023. La firma alega, que los últimos resultados de exploración fueron negativos y por lo tanto, provoca dificultades para seguir operando con “sustentabilidad futura”.

Una forma muy elegante de apretar: tienen todos los resortes institucionales a favor – incluso el gremial –; todos los guarismos de la actividad son positivos; pero la ecuación de cambio no les gusta y por tanto, amagan con irse.

No digan nada, pero es el momento ideal para que el Estado nacionalice o provincialice las minas y ejerza la actividad por sí mismo. Además de ser lo que corresponde, sería una actitud disciplinatoria.

Fuente: AOMA / Opinión Austral

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