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Presentamos brevemente, los tres argumentos con más “peso” en la discusión – por ahora mediática – respecto de las posibles modificaciones de la Ley de Alquileres. La resignación gubernamental para no construir viviendas y su mirada cosmopolita.

Redacción

En Argentina faltan cerca de 4 millones de viviendas, para albergar a al menos la cuarta parte de la población que no tiene dónde vivir. En 2020, se sancionó una Ley de Alquileres a medida de la especulación inmobiliaria, y ni siquiera una declaración de principios respecto de una política de construcción masiva de unidades habitacionales en todo el territorio nacional.

Sin embargo, ante el cada vez más cercano inicio del año legislativo, sumado al factor estacional, que manda que una gran cantidad de alquileres se renuevan entre los meses de febrero, marzo y abril, las distintas versiones y argumentaciones respecto de la reforma a la ley, vuelven a tomar forma, color y posicionamientos.

Por ejemplo, desde el sector empresario el Consejo Federal de Colegios Inmobiliarios de Argentina , se sostiene que se debe volver al plazo mínimo de 24 meses y derogar el sistema de actualización (basado en aumentos del salario medio e índice de inflación). Eso repercutirá inmediatamente en la oferta de inmuebles en alquiler. Según la entidad, la situación actual provoca que los tenedores de inmuebles prefieran no ofrecerlos cosa que se traduce inmediatamente en el aumento del monto de los contratos. También solicitan que se otorguen beneficios impositivos para propietarios que tengan inmuebles, para atraerlos a que los vuelquen en el mercado. Los mismo para aquellos emprendimientos inmobiliarios “que tengan como objetivo la construcción de unidades de viviendas que luego formarán parte del del mercado locativo».

De parte del sector empresario es una postura lógica: si hay alguien en este mundo al que no le conviene que se generen planes de vivienda buenas, baratas y suficientes para la demanda imperante, es justamente al mundo inmobiliario.

Por el lado de los inquilinos, ellos se manifestaron a favor de la instrumentación de un “impuesto a la vivienda ociosa o vacía”. Medida que seguramente tendría un buen resultado en Capital Federal y las ciudades más pobladas; aunque no sería así para la mayoría de las localidades del país. Desde la Unión Argentina de Inquilinos, manifestaron al respecto que eso podría actuar en beneficio para las familias que alquilan, porque “puede ser que la medida provoque un aumento de la oferta de alquileres». Además, agregó que con el dinero recaudado, se podrían fomentar los “alquileres sociales” o “fomentar inversiones para la construcción de viviendas que actualmente están faltando en el mercado como son las de 3 y 4 ambientes para familias». Es decir, hacer casas grandes para ofrecerlas en alquiler para las familias que necesitan viviendas de más de 75 m2. Sorprende, la postura porque los inquilinos deberían ser los más interesados en dejar de alquilar.

Finalmente, desde el Gobierno Nacional, la que hizo referencia al tema fue la vocera presidencial Gabriela Cerruti, quién afirmó: “hoy hay familias a las que el pago del alquiler implica casi el 36 al 40% de sus salarios. Es un problema que afecta a todos los sectores. En la Ciudad de Buenos Aires hay cada vez más inquilinos que propietarios. No sube la cantidad de habitantes pero ha subido la cantidad de inquilinos”. Fenómeno que indica, además de los altos precios, la concentración de las propiedades y la carencia de políticas de construcción de viviendas en la Ciudad y sus adyacencias.

El tema va a continuar en el candelero unos cuantos meses. La no respuesta de los gobiernos nacional y provinciales para atender el déficit habitacional, lleva a que lo importante en la materia sea discutir la implementación de un impuesto a la “vivienda vacía”; jamás a cuestionar la usura del mercado inmobiliario (los inmuebles ofrecidos en alquiler renuevan su valor “de mercado” periódicamente, por eso se eterniza su tenencia), o mucho menos a la construcción de nuevas unidades.

Fuente: UAI / CFCI / Presidencia de la Nación

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