Incluso entre las flores, hay que ser y parecer

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Incluso entre las flores, hay que ser y parecer

La floricultura lleva un siglo de actividad en Argentina. Y mueve; genera trabajo sustentable y de calidad. El presidente pasó por la Fiesta Nacional del sector en la localidad de Escobar. Miró un poco, se sacó unas fotos y se fue. La otra actividad también era importante, pero el laburo argentino debe apoyarse también con gestos.

Por Pablo Casals

La producción de flores y plantas ornamentales se realiza de manera intensiva en Argentina desde 1930. Casi un siglo después, el sector involucra a cerca de 30 mil fuentes de trabajo y posee una fuerte tradición en el municipio de Escobar, donde se realiza la Fiesta Nacional de la Flor (este año se realizó la edición 59°); y en torno a la actividad, tanto el INTA, como la UBA y otras instituciones gubernamentales, han desarrollado una red que apuntala y consolida un industria básica, se baja escala, pero que produce sustentablemente y genera puestos de trabajo de cierto nivel de calificación.

Es más, el predio de la 59° Fiesta Nacional de la Flor – que concluye hoy 10 de octubre -, se congregaron más de 100 expositores y viveristas de todo el país; en un predio de 17 hectáreas parquizadas en una superficie cubierta de 7.000 metros cuadrados.

Días atrás, cuando la fiesta comenzó, estuvo de pasada el Presidente la Nación. La recorrió con los organizadores, pero luego se fue un acto donde se compartió la proyección de la película “Argentina, 1985”, en un cine teatro remodela de la localidad de Escobar. Allí dialogó con estudiantes secundarios sobre el Juicio a la Juntas y las atrocidades de la última dictadura cívico eclesiástica militar.

Nuestro trabajo no consiste en criticar los actos de gobierno porque sí. No es un deporte. Sólo que cuesta comprender cuáles son las prioridades. O mejor dicho: nos parece mentida que las prioridades sean las que son.

Desde la Redacción estamos absolutamente comprometidos con el repudio a los crímenes de la última dictadura; como también a todos los crímenes contra los Derechos Humanos en periodos constitucionales. Para nosotros, es un tema saldado desde siempre.

Ahora bien, Argentina está que arde en necesidad de trabajo. Los Gobiernos de la última década no han parado de destruir puestos de trabajo de cualquier índole. La industria nacional no se va a salvar con las flores de Escobar; pero es importante que un sector que produce algo desde hace un siglo a media hora de Casa Rosada, que sostiene una fiesta nacional desde hace más de cinco décadas, merece que el Presidente, además de mirar canteros, tome la palabra y apoye el trabajo argentino.

Existe por suerte, una estructura ministerial abocada a los Derechos Humanos. Pero no existe una estructura ministerial que bregue por la pequeña actividad económica, y más se ella es agropastoril. Digno sería que el Presidente se haga presente y evalúe al sector. Según la Asociación Argentina de Floricultores y Viveristas hacia 2016 abarcaba a 2 mil productores primarios desde donde comienza el cultivo del producto; 9 mercados mayoristas, y más de 3 mil 500 puestos minoristas de venta entre florerías y viveros de atención al público. Además, se suman oficios y profesiones de diseño que están ligados a la producción florícola y al consumo de flores como paisajistas, jardineros, parquistas, planificadores del paisaje y profesionales de arte floral. También involucra a una importante cantidad de pymes, micropymes y unipersonales de insumos como fábricas de polietileno, media sombra, estructuras metálicas, fábricas de macetas, producción de sustratos, fertilizantes, cuidado fitosanitario en laboratorios y maquinarias. Además de los trabajadores que operan máquinas, equipos de aplicación de productos, y las tareas logísticas de carga y acarreo.

De los 2 mil productores en Argentina, la mitad se encuentran en la provincia de Buenos Aires; y su centro, en el municipio de Escobar. El resto está disperso en las provincias de Córdoba, Mendoza, Corrientes, Misiones, Entre Ríos, Santa Fe, Región del NOA y Patagonia. En 2020, a raíz de ciertos perjuicios que generó en la actividad la pandemia de COVID 19, se calculaba que la floricultura facturaba en términos integrales unos 800 millones de dólares.

Números para repasar y sopesar como corresponde. El trabajo argentino debe ser prioritario nuevamente. El pueblo lo necesita.

Fuente: Casa Rosada / Entidades de la Floricultura

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