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La banca: esa vieja herramienta geopolítica

Reproducimos en forma completa, el artículo del periodista cubano, Hedelberto López Blanch, respecto de uno de los tantos escenarios paralelos que está teniendo la tensión entre Rusia y Ucrania. El artículo se tituló “El SWIFT y la rusofobia de Biden y Occidente”; y en el se describen algunas posibles consecuencias globales.

Redacción

Las amenazas de imponer nuevas extorsiones “jamás vista” y hasta desconectar a Moscú del sistema SWIFT, lanzadas por el presidente Joe Biden en el supuesto de que esa nación euroasiática ataque a Ucrania, se han convertido en una especie de rusofobia esgrimida por Estados Unidos y sus aliados de la Unión Europea.

Biden, en su última conferencia de prensa, reconoció que “una imposición de “sanciones” con transacciones en dólares y otros aspectos van a tener un impacto negativo en Estados Unidos y en las economías de Europa y un efecto devastador para Rusia, por lo que tengo que asegurarme que todos estén en la misma línea”.

Rusia ha reiterado en numerosas ocasiones que no atacará a Ucrania, mientras la OTAN y Estados Unidos han estado enviando armamento ofensivo hacia esa nación lo que fue catalogado como una negligencia criminal por la representante oficial del Ministerio del Exterior ruso, María Zajarov.

En medio de esas turbulencias, Washington y Bruselas sopesan desconectar a Moscú del SWIFT -Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunications (N.del E.: Sociedad Mundial de Telecomunicaciones Finacieras Interbancarias), una red de mensajería que las instituciones bancarias financieras usan para transmitir información e instrucciones seguras a través de un procedimiento estandarizado de códigos.

Este Sistema Interbancario Internacional tiene alrededor de 11.000 entidades financieras en más de 200 países. Su sede esta en Bélgica, pero en su junta directiva hay ejecutivos de bancos estadounidenses. Además, una legislación federal estadounidense permite a Washington sancionar a bancos y reguladores de otras partes del mundo.

Asimismo, Estados Unidos cuenta con una participación especial en el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyos estados miembros poseen una cantidad “equilibrada” de votos en función de su posición relativa en la economía mundial. Estados Unidos disfruta del 17,69 % (grandes economías como China y Japón tienen menos del 5 %) y, como todas las decisiones claves deben contar con un apoyo del 85 % en la Junta de Gobernadores, técnicamente Washington es el único país con derecho a veto.

El nerviosismo de Biden al reconocer durante la conferencia que esas medidas podrían afectar a otras naciones, tuvo inmediata reacción en varios países.

Frederick Merz, presidente de la Unión Democrática Cristiana de Alemana (CDU) dijo que excluir a Rusia del SWIFT, provocaría una hecatombe para los mercados capitales, mientras que el presidente del Comité Oriental de la economía alemana, Oliver Hermes, subrayó que conduciría a distorsiones considerables en el mercado. El presidente francés, Enmanuel Macrón afirmó que “la bandera europea siempre ha sido la paz y la razón y es momento de hacer gala de ella por lo cual es necesario mantener un diálogo con Rusia. Tanto para nosotros como para Moscú, la seguridad en nuestro continente es indivisible, nuestra historia y geografía son una sola y necesitamos un diálogo”.

Por su parte, el ministro de finanzas de Rusia, Antón Siluánov se pregunta qué ingenuo sería aplicar esa sanción pues ¿qué pasara con los consumidores europeos de hidrocarburos, cómo nos pagarán, rechazarán las exportaciones de Rusia? Recordemos que el país euroasiático es el tercer productor de petróleo del orbe con 10,6 millones de barriles diarios y 677.000 millones de metros cúbicos de gas; le suministra a Europa alrededor del 35 % de su consumo y es el quinto socio comercial de la Unión Europea.

El especialista del Banco de Inversión Global, José Luís Herrera señaló que esa desconexión provocaría que Rusia independice su sistema financiero del dólar y a largo plazo podría hablarse de un rublo digital, es decir, habría consecuencias que posiblemente Estados Unidos y Europa no quisieran asumir. Ante las reiteradas amenazas de Washington sobre la desconexión del SWIFT, Rusia, China, Irán y otros países bloqueados por Estados Unidos han iniciado una carrera por crear sistemas alternativos con el propósito de librarse del chantaje en medio de una guerra financiera sin tregua.

Ya en 2019, Vladímir Shapoválov, funcionario del Banco Central de Rusia, informaba que debido a esos chantajes su país creó una plataforma alternativa al Swift, el Sistema para la Transferencia de Mensajes Financieros (SPFS). Incluso, ampliaban la posibilidad de unirse al Sistema Internacional de Pagos de China (CIPS), análogo al SWIFT para facilitar las operaciones entre las dos naciones.

El Ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en abril de 2021, ante la nueva escalada pidió al Banco Central Ruso y al Gobierno, garantizar la confiabilidad del sistema alterno.Para el analista venezolano en Derecho Tributario y Economía Política Juan Carlos Valdez, “aunque el sistema ruso tiene limitaciones para las transferencias internacionales y el sistema chino cuenta con un grado de dependencia del sistema SWIFT, ambos persiguen a mediano plazo convertirse en alternativas seguras y más eficientes en la transmisión de datos para las transferencias financieras”.

Todo indica que la rusofobia y la chinofobia de Occidente está acelerando a esas naciones a buscar un sistema de Comunicaciones Interbancarias y financieras independiente del Swift que también podría afectar aún más la hegemonía del dólar.

Fuente: Rebelión

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