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La canaleta de los verdes para importar

Nadie importa, pero entre enero y febrero las compras externas de productos manufacturados aumentaron un casi un 50%. Todos los bancos ofrecen créditos para las PyMEs, pero ninguno es para la que lo necesita. Hay una sangría de guita que emana desde las tripas argentinas hacia el mundo, mientras la tarea real de producción va quedando atrás de todo. Propio de un país donde el único trabajo parece ser repartir cosas en bicicleta.
Redacción
Se conoció que autoridades del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y representantes del de la Unión Industrial Argentina (UIA), mantuvieron una reunión con el objeto de establecer un camino de tránsito, para poder canalizar un mayor volumen de importaciones, dada una supuesta proyección de crecimiento productivo para el corriente año, y para fortalecer la actividad industrial en el camino de la sustitución de importaciones.
Al respecto, según difundió la UIA, el BCRA se comprometió a “articular mecanismos de trabajo e información que solucionen aquellas dificultades que puedan afectar al entramado productivo». La entidad financiera por su parte manifestó que no permitirá el stockeo de insumos a precio de oportunidad. Según se dió a conocer de parte de los funcionarios del Banco, se registro un crecimiento injustificado de las licencias automáticas de importación al punto que, “en enero importaron 35% más, en Febrero 50% más, contra los mismos meses de 2021”. Destacando que hubo empresas que solamente en febrero importaron la mitad de todo lo ingresado al país durante el año pasado.
Desde la UIA contestaron que hubo sectores como el textil y los plásticos que realizaron inversiones en nuevas máquinas a fines de 2021 y que esperan una serie de insumos para completar los lotes de compras que les permitan satisfacer la demanda en crecimiento del mercado interno, a partir de renovar tecnología y aumentar la capacidad instalada.
El otro planteo que realizó la entidad empresaria fue el de las dificultades de acceso al crédito en Argentina. Según se difundió, las fábricas no podrían acceder a la escasa oferta de créditos desde la banca privada, por las condiciones de los mismos. Desde el BCRA argumentan que desde el sector bancario insisten en que no logran acordar créditos con las empresas. Es decir, se tiran la pelota uno a otro.
Lo curioso es que supuestamente, y a pesar del contexto internacional, la inflación, la doble realidad de la actividad fabril (hablan con el dólar oficial, pero funcionan con el dólar paralelo), y el doble discurso bancario (también, hablan con el dólar oficial, pero funcionan con el dólar paralelo); en Argentina se viviría en una especie de nube rosa de algodón, donde la economía crece, el bienestar aumenta, y estamos envueltos en un aluvión de consumo interno y superproducción a borbotones.
Sin embargo, en el mundo real, el 66% de la población se encuentra pasando situaciones apremiantes. La salida de este laberinto de timba de importaciones y financiación de puestos de trabajo industriales en el exterior, tiene como salida el ejercicio estatal de la actividad fabril. No habrá manera de trazar un rumbo productivo, atado a la tasa de interés que ponga la Reserva Federal Estadounidense que es la que emite los dólares al mundo. No habrá crédito que valga para las empresas, si el Estado no toma las riendas de la actividad económica real: fabricar cosas.

Fuente: Mundo Empresarial

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