Litio: una excusa perfecta para hablar de federalismo y soberanía

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Litio: una excusa perfecta para hablar de federalismo y soberanía

Con esta cosa del “Pacto de Mayo” y los alineamientos varios que se están dando en torno a los temas que quiere discutir el gobierno central, hay una provincia que se puso a desarrollar por sí misma el “mineral estrella”: la históricamente ninguneada Formosa. No se trata de “separatismo”, se trata de ejercicio de la soberanía.

Por Editor Responsable*

La conmoción general que están viviendo nuestro pueblo y nuestro país parece dejar una sola cosa positiva: el hecho que se vuelva a reivindicar el federalismo, y abrir el debate sobre qué entiende cada región – y cada quién – por federalismo. De la mano de esto, emergen a la superficie del espectro mediático las ideas y las cosas que implican el federalismo: proyectos de país, de provincia, de región.

Para esta Redacción no es novedad y mucho menos un problema. Nuestra línea y búsqueda editorial marcha en ese sentido. Nuestro nombre así lo demanda.

En el marco de nuestra tarea, hace un tiempo que venimos dando cobertura a la iniciativa del gobierno de la provincia de Formosa, en cuanto a haber resuelto a explotar por sí misma los hidrocarburos y emprender la carrera por la producción e industrialización del litio que se encuentra en las aguas de formación de los pozos petroleros de Palmar Largo, en el Noroeste provincial.

De hecho – y por suerte -, el tema está empezando a circular en varios medios provinciales por fuera de Formosa. Si bien la difusión y repercusión no alcanza volumen nacional porque los medios de la Capital Federal no levantan el tema, la divulgación de a poco se propaga.

El cerco informativo obedece – desde nuestro punto de vista – a tres cosas:

Uno; frente al “boom” del litio donde parece que, si no vienen empresas chinas o de la Commonwealth británica a armar piletones desde donde derivar con bombeo electromecánico y gravedad la “transpiración de los salares”, nada puede hacerse. Leyó bien, se trata de una tecnología que domina cualquier estudiante secundario avanzado de las escuelas industriales del país, más alguna infraestructura no demasiado compleja de almacenamiento y transporte. Tal modo de explotación, no requiere una megainversión que los estados provinciales no puedan afrontar por sí mismas en el mediano plazo; máxime cuando por ejemplo Catamarca, Salta y Jujuy integran el Triángulo del Litio junto con regiones limítrofes de Chile y Bolivia.

Dos; ante la entrega del patrimonio estratégico de las provincias y de la Nación a cambio de regalías miserables y sin agregado de valor, lo que propone Formosa es todo lo contrario: explotar el litio, aprender a procesarlo y agregarle el mayor valor como sea posible de forma autónoma. Esto va acompañado de la generación de trabajo en cercanía; el desarrollo tecnológico provincial – que no pretende esconder o negar a las demás provincias -; y la financiación autónoma de la infraestructura necesaria para llevar adelante la cadena de valor.

Tres; el “modelo formoseño” que encabeza el gobernador Gildo Insfrán debe ser escondido lo más posible. En este punto nos vamos extender un poco; tenga paciencia el lector. Retomando lo dicho al principio respecto de federalismo, y dado el panorama despojo permanente de riquezas que nuestro pueblo está viviendo; Formosa, la provincia olvidada por todos menos por Perón, está dando el ejemplo de cómo y hacia dónde hay que caminar como Nación: protección de los recursos naturales para el desarrollo industrial autónomo, desarrollo tecnológico conveniente, y el principio de Formosa para los formoseños. Cuando éramos chicos, allá, después de la Dictadura, a esto se le llamaba “peronismo”. Sí, leyó bien: Insfrán es el único que hace peronismo. El resto, con más labia, recursos, infraestructura y presupuesto, pone la mesa para el capital extranjero.

Un poco de historia y geografía

Pedimos disculpas anticipadas al pueblo de Formosa porque ahora diremos algunas cosas que tal vez no caigan del todo bien. Cuenten con este medio para publicar la réplica; es un derecho amparado por la ley; pero es un deber ético entre criollos bancarse el vuelto.

Debe haber sido difícil habitar Formosa y transcurrir hasta acá. Hasta que el presidente Perón le instituyó el carácter de provincia y esa parte de nuestro territorio nacional entró en el “radar” de Buenos Aires, Formosa era considerada “zona de sacrificio”. Estatus heredado desde la llamada Guerra de la Triple Alianza, donde los gobiernos probritánicos de Argentina, Brasil y Uruguay prácticamente aniquilaron a nuestro hermano pueblo paraguayo. ¿Por qué de sacrificio? Porque luego de este conflicto, ante una posible “venganza paraguaya” o avance brasileño sobre el territorio, Buenos Aires determinó que el hoy territorio formoseño, no fuera defendido, tampoco habitado y mucho menos desarrollado.

Así, el pueblo formoseño durante casi un siglo no conoció prácticamente ninguna de las bondades de la modernidad y el progreso: caminos, ferrocarril, redes de energía eléctrica, e infraestructura destinada al desarrollo de industrias prósperas y cadenas de valor. Mucho reparto arbitrario y acaparamiento espurio de tierras. Con Perón, todo eso comenzó a ordenarse, pero se cortó con el golpe de 1955. Otra vez Formosa al fondo del cajón de los muñecos.

Es más, la provincia todavía no tiene gas natural. Néstor Kirchner desde el Ejecutivo Nacional inició cierta senda reparadora al respecto, pero también quedó trunco en el camino por sucesivas excusas, cambios de gobierno, y “modelos de gestión nacional” enfocados en generar infraestructura, pero sin perder de vista la “rentabilidad empresaria”. Un criterio que podría estar bien si las necesidades básicas del pueblo estuviesen satisfechas, y la discusión central fuese construir una plataforma de lanzamiento de globos de cumpleaños.

Por último, y derivado de su ubicación geográfica, debe ser complicado llevar adelante Formosa ante la situación descripta. Zona de frontera; en un punto geopolíticamente estratégico por estar situada en el corazón de la Cuenca del Plata; abrazada por los ríos Paraguay, Pilcomayo y Bermejo; con los yanquis instalados en la planificación del cauce desde su base militar a pocos kilómetros del límite; el contrabando y todas las manos que revuelven esos platos; y el tráfico permanente de mercadería que casi nunca se queda en la provincia para consumo o agregado de valor.

Siderurgia y cadena nuclear

Así y todo, hace poco el Gobierno provincial en conjunto con una firma brasilera, anunció que en poco tiempo comenzará a colar acero. Simple, Formosa queda “a la pasada” de los yacimientos del Mutún, cuyo mineral de hierro baja por el río Paraguay para el aprovechamiento de ya saben quién. Así que se viene la siderurgia formoseña dentro de poco.

Esto, sin hablar largo de la planta de Dioxitec, la empresa estatal que fabrica insumos utilizados en la medicina, y en la generación de electricidad a partir de la energía nuclear. ¿En Formosa? Sí, energía atómica en Formosa.

Podríamos seguir contando cuestiones que Formosa resuelve por sí misma en materia social y comunitaria. Habitualmente, Chasqui Federal cubre temas relacionados a las redes logísticas, el manejo de cuencas hídricas y producción agropecuaria, donde la provincia es mencionada.

La experiencia a partir del PAIPPA y los “paipperos” es de resaltar. El acecho del desarrollo del Corredor Bioceánico de Capricornio, promete la invasión de productos manufacturados extranjeros en los mercados internos de la región a cambio de materias primas sin valor agregado. Eso que se presenta como una “oportunidad”, tiene promesas de ser ruinoso en el mediano plazo. La cuestión del agua, su manejo y protección, hoy es materia de conflicto geopolítico, y la provincia se encuentra – como dijimos – en el corazón de uno de los acuíferos más importantes del mundo.

En criollo, y para cerrar, por todo lo dicho es más que evidente que el liberalismo unitario porteño y sus mandantes internacionales, toda la vida han pretendido que en Formosa no haya nada ni nadie. Pero los tipos se pusieron a extraer litio, producir carbonato y están proyectando completar la cadena de valor en forma soberana.

Ya volveremos en la semana sobre el tema, porque con esta milonga del “Pacto de Mayo” y la discusión sobre quién es más federal que el otro, el tema del litio merece analizado comparando las formas en cómo las otras provincias encararon su explotación.

Una recomendación de este Editor: no trague entero. Masque primero.

*Pablo Casals (25.554.396)

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