Un paso atrás para el desarrollo nuclear argentino

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Un paso atrás para el desarrollo nuclear argentino

Argentina y China firmaron el contrato para la construcción de Atucha III. Una nueva planta que sumaría 1.200 MWH de energía al interconectado nacional. El contrato, presentado con bombos y platillos, significa un inmenso retroceso para la industria nuclear nacional, que posee su propio desarrollo tecnológico conveniente.

Por Pablo Casals

Durante el día de ayer, la empresa energética estatal Nucleoeléctrica Argentina y la Corporación Nuclear Nacional de China (CNNC) firmaron el contrato para la construcción de la cuarta central nuclear que se construirá en nuestro país. Atucha III, contará con un reactor de 1.200 megavatios eléctricos (Mwe) que se instalará en el Complejo Nuclear Atucha de la localidad bonaerense de Lima.

En forma virtual, participaron de la firma del contrato, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof; el embajador chino en la Argentina, Zou Xiaoli; su par argentino en China, Sabino Vaca Narvaja; y el subsecretario de Energía Eléctrica de la Nación, Federico Basualdo. El proyecto forma parte del Plan de Acción de Nucleoeléctrica Argentina, aprobado por el Poder Ejecutivo Nacional el 23 de junio del año pasado, y supone una inversión de US$ 8.300 millones. La planta tendría una vida útil inicial de 60 años.

Las obras de construcción comenzarán a fines del corriente año y requerirán la creación de más de 7.000 empleos y una integración aproximada del 40% de proveedores nacionales. Según se informó, la nueva central consolidaría la transferencia de tecnología foránea para la fabricación de elementos combustibles; en detrimento del propio desarrollo nacional en la materia.

La central a construir, contará con un reactor Hualong One de uranio enriquecido y agua ligera de diseño chino y con una potencia de 1200 MW. Será el primer reactor con tecnología de uranio enriquecido y agua ligera en el país. Argentina cuenta con el desarrollo de un prototipo CAREM que esta siendo construido en el complejo Atucha.

La tecnología Hualong es materia de investigación por parte del gigante asiático. Según promociona su propia embajada, existen dos reactores Hualong en funcionamiento en China y uno en Pakistán. Supuestamente, Beijing pondría dos reactores más en operación en 2022 y avanzaría con la construcción de más unidades. Por otro lado, el reactor Hualong en Pakistán entró en operación comercial en mayo pasado y una segunda unidad alcanzará su primera criticidad en marzo.

Más allá de la propaganda china, Argentina se transformaría en el tercer país en tener un reactor de este diseño; innecesario para nuestra potencialidad en materia nuclear, y llamador para conflictos internacionales futuros: el uranio enriquecido es lo que permite el desarrollo de armamento nuclear. Por más que esa idea esté fuera de toda consideración en Argentina, quién dirime los conflictos internacionales en este sentido es Estados Unidos. ¿Cuánto tiempo podrá tardar el reclamo, sugerencia o advertencia estadounidense al respecto?

Por eso la cadena nacional de desarrollo nuclear autónomo es tan potente. Las tres centrales existentes hasta el momento en nuestro país, Atucha I y II y Embalse, utilizan uranio natural como combustible y agua pesada como moderador. Argentina cuenta además con la Planta de Aguas Pesada en Arroyito, provincia de Neuquén; la más grande del mundo y con potencial de desarrollo. Asimismo, se desarrollan una serie de reactores CANDU de baja potencia, lo que permitiría la instalación de los mismos en varios sectores del territorio, sin los requerimientos que poseen las plantas de gran potencia.

La tecnología de las centrales de uranio natural y agua pesada, además de ser conveniente y suficiente para las necesidades energéticas Argentinas, permiten el desarrollo de energía limpia, segura, barata, ecológica, eficiente y totalmente nacional.

Se sabe que el viaje del Presidente Fernández a China implica este acuerdo y otros, enmarcados en el denominado Plan Quinquenal que ambos países buscan sellar, y que prevé inversiones por miles de millones de dólares en ferrocarriles, energías renovables y la culminación de las represas hidroeléctricas en el sur.

Es decir, Argentina se apresta a una dependencia colonial de parte de China en materia logístico energética, y en detrimento de los desarrollos tecnológicos que ponen al país en lo más alto de la calidad industrial internacional: la cadena nuclear y la industria aeroespacial y de telecomunicaciones.

Fuente: Télam / EconoJournal.

3 Comments

  1. Cesar Diaz dice:

    mas claro el agua, como dice don Ayerbe
    «aprendices de brujo, queriendonos enseñar el ciclo de la energia nuclear»

    aguante el carem!

    • Nuestra tecnología conveniente en reactores de potencia es CANDU de tubos de calandria, uranio natural, agua pesada como se ha demostrado en Embalse río III.
      Y el futuro, la revolución en reactores nucleares es el CAREM de 32 MW. Su tamaño compacto, su sistema de enfriamiento, su estructura de diseño modular, lo proyectan como el modelo tecnológico del futuro.
      Es una traición a la tradición nuclear argentina la importación de un reactor Chino. No es inversión, es deuda externa.

  2. chasqui dice:

    Gracias por comentar y participar. Saludos!

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