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Massa expone el Proyecto de Presupuesto 2023. INDEC en diez días anunció desempleo, pobreza y volumen de importaciones escandalosos. Mientras se baila hasta mañana la cueca del dólar soja, se están evaluando instrumentos para facilitar y perpetuar las compras externas sin programa de sustitución de las mismas. Viene complicado el asunto.

Por Pablo Casals

Mientras esta nota se escribe, el superministro casi presidente, Sergio Massa, le explica a la Cámara de Diputados los alcances del proyecto de ley de Presupuesto 2023. Además, hace unos minutos, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) publicó los datos de pobreza (aberrante; más del 36%; no importa cómo la midan); y días atrás el organismo dio a conocer las cifras de la balanza comercial argentina entre enero y agosto del corriente año.

Esto último merece un parrafito aparte (bah!; varios libros en realidad, pero hoy hagámosla corta). Según INDEC, el superávit comercial es mínimo. Exportaciones U$S 59.720 millones, contra U$S 57.530 millones en importaciones. Es decir, casi 2.200 millones a favor. Pero en un contexto desastroso: la cantidad de toneladas exportadas aumentaron, y en un 75% están comprendidas por productos primarios, recursos naturales, y manufacturas agropecuarias (harina, aceite, etc.). Las compras al exterior en cambio, salvo por algunos bienes suntuarios o de lujo, y componentes químicos, mecánicos o digitales, con tecnología más compleja a la instalada en Argentina, el 80% de las importaciones, son bienes que perfectamente podrían fabricarse en el país.

Más allá de los festejos oficiales por el superávit, el superministro casi presidente, ya está impulsando el denominado “Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI)”, con el objetivo que lo que ingrese al país sea a través de mecanismos sea simples y transparentes; por el cual se canalicen las aprobaciones prioritarias para bienes intermedios que necesitan las PyMEs para seguir creciendo.

Con el SIMI, las pymes esperan que se les simplifique el proceso de importación y se agilice el sistema de pagos y acceso a los dólares. Resortes que hasta el momento maneja el Banco Central y la Aduana, pero que a partir de la implementación pasarían por la Secretaría de Comercio (a cargo de Tombolini, coleccionista de figuritas).

Mientras tanto, las pequeñas y medianas empresas esperan precisiones respecto de la política de importaciones y acceso a las divisas. Las cámaras pymes se encuentran enviando a Comercio, todo el pliego de demandas de insumos, para destrabar las operaciones que según las entidades, “mantiene paradas las plantas y procesos de fabricación y confección”, lo que indirectamente repercute en cesantías y suspensión de personal, adelanto de vacaciones, y toda la serie de instrumentos que estas situaciones nos tienen acostumbrados los argentinos.

Según las fuentes empresarias, hay 21.000 CUITs que importan anualmente insumos y productos terminados por al menos 2 millones de dólares cada firma. Según la Cámara Argentina de Comercio (CAC), el 85% de lo que ingresa al país “son bienes de capital e insumos”. Difícil de creer.

Atento a los bajos indices de utilización de capacidad instalada, y las alarmante cifras del desempleo, precarización y subocupación; resulta inverosímil que empresas que renuevan bienes de capital no aumenten ni la productividad, ni la cifra de empleo, ni los volúmenes de facturación dólares.

Ya sabemos que el “dibujo” es una herramienta de supervivencia para el argentino, pero paren la mano muchachos: hace 10 días ofrecieron un blanqueo de dólares del colchón, a cambio de que les mejoren la tasa. Y lo grave es que al Superministro le pareció lógica y coherente la propuesta.

Todas estas cosas se hablan muy campechanamente como en el boliche; entre caña y caña. Una desprolijidad considerable ante la situación integral del país.

Ahora, más allá de lo dicho, es poco serio descargar todas la críticas contra el PyME. Al menos intenta trabajar y mover la rueda productiva. La pregunta que decanta entonces, es: ¿ante las cifras de pobreza, desempleo, actividad industrial e importaciones; no piensan hacer nada para fabricar acá?

No sé… arandelas; o poner arancel protector al hilo de coser… ¡Algo!

No le vemos uñas de guitarreros ni al “Super”, ni a Tombolini.

Encima, escuchando el resumen del proyecto de presupuesto, el año que viene va a ser complicado; a menos que estén mintiendo como parte del terreno propagandístico para la campaña electoral.

Como sea; y como diríamos en el estaño: “muchachos, la soga viene con mierda y hay que agarrarla con los dientes”.

Fuentes: MEconN / INDEC / CAC / CAME

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