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Logística para Sudamérica: el Plan Larkin no ha terminado

La Asociación Intermodal de América del Sur (AIMAS), viene impulsando un proyecto que persigue la estandarización y homologación por parte de las autoridades del área de Transporte, para que las cargas contenerizadas sean trasladadas en camiones de 53 pies. Según la organización, esto se traduciría en mayor productividad. En realidad, es una nueva avanzada de la tendencia hacia el gigantismo del transporte de cargas internacionales.

Redacción

Según se desprende de sus comunicaciones oficiales, AIMAS persigue la implementación del denominado “intermodalismo logístico” en América del Sur, tal cual ya se implementó en Estados Unidos, Canadá, México y recientemente fuera homologado por Brasil. La cuña del proyecto es la implementación del contenedor de 53 pies de largo (algo más de 16 metros), y la “circulación libre” del mismo.

De lo detallado surgen dos o tres puntos sobre los cuales poner los ojos. En sus documentos oficiales, AIMAS contrapone intermodalismo con multimodalismo. La diferencia no es inocente, mientras que el segundo propone una combinación entre los distintos modos de transporte que garanticen precio, plazo, calidad, eficiencia y equidad en todos los rincones del territorio de un país y en aras de su integración. Eso implicaría por ejemplo, la necesidad de crear nuevos trazados ferroviarios; rutas de vuelos y navegación de cabotaje; y nuevos caminos para vehículos carreteros.

El intermodalismo por su parte, privilegia el modo de transporte en función de la infraestructura ya instalada en los países donde se implemente. En en caso de América del Sur, lo que prima luego de las últimas cuatro décadas, es el transporte carretero. De allí la propuesta de contenedores más grandes que sean transportados en camiones más grandes y que transiten libremente entre fronteras y regiones, tal cual lo conciben los Acuerdos de Libre Comercio que impulsan Estados Unidos o la OMC.

Una explicación más sencilla sería la siguiente: mientras el el multimodalismo, los diferentes tipos de transporte se complementan; en el intermodalismo -más allá de lo que dicen sus cultores- los modos compiten entre sí. El ferrocarril abarata los costos logísticos respecto del camión. Pero si para ello hay que construir una vía, ese no es un esfuerzo que esté dispuesto a realizar el intermodalismo. Según su lógica, es preferible sumar un TEU (unidad de transporte equivalente de 20 pies) al contenedor de 40 pies (algo más de 12 metros de largo), llevarlo a 53 y abaratar costos logísticos desde las variables capacidad-tiempo (más cantidad de carga por flete).

¿Quiénes impulsan en Argentina éste tipo de iniciativas? En primer lugar, las Cámaras empresarias del sector del transporte carretero, las Cámaras Importadoras y los concesionarios de Zonas Francas.

En segundo lugar, algunos sectores que con éste tipo de iniciativas se pegarán un tiro en el pie: la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), constituida por pymes; distintas Cámaras regionales de Comercio; entres regionales de producción agropecuaria, y Secretarias de Estado de Transporte y Logística como la de la provincia de San Luís.

Lo llamativo es que el modelo propuesto por AIMAS, perjudica a los sectores del segundo grupo, dado que en las condiciones actuales, el flete carretero se concentrará aún más y los costos de cada viaje ascenderán al no tener competencia posible dentro de esta lógica propuesta. Máxime, si Argentina continúa fomentando las zonas francas interiores, que ofician de playas de maniobra y transferencia para la importación y exportación de productos, pero también de configuradoras de costos, procesos y dinámicas de las cadenas de valor de cada actividad productiva en el país.

Aquello que debería ser ejercido, conducido y regulado por el Poder Ejecutivo Nacional, quedará en mano de un puñado de grupos empresarios extranjeros que operan desde esos enclaves de exención impositiva.

Para finalizar, hay dos iniciativas en materia logística que se contraponen y hablan de dos proyectos de país bien diferentes. Por un lado, la iniciativa de crear la Ruta Nacional N° 50. Es decir, unificar todos los tramos de rutas que unen por el centro del territorio a las ciudades de Aguas Blancas (Jujuy) con Ushuaia (Tierra del Fuego), y concebir una nueva arteria nacional.

La otra propuesta, que posee estado parlamentario en el Congreso Nacional, es la ley para la creación de una Empresa Líneas Multimodales Argentinas del Siglo XXI (ELMA XXI), y cuyo proyecto contempla no sólo la construcción y desarrollo de nuevos trazados ferroviarios, playas de transferencias, rutas de vuelo, caminos y playas de transferencia de cargas; sino que fundamentalmente impulsa el plano equitativo en materia logística para todos los rincones del territorio nacional.

Fuente: AIMAS/ Ministerio de Transporte/ Proyecto IRSA/ Social 21, La Tendencia

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